Los templos de Egipto, lugares de culto a los Dioses y a los faraones, son uno de los grandes tesoros de ese país tan místico y misterioso. Durante el crucero que hicimos por el Nilo, tuvimos la suerte de visitar algunos de los más impresionantes, y créenos: no van a defraudarte, aunque tengas las expectativas muy altas.
De hecho, la magia se multiplica cuando estás ahí, rodeado de colosos gigantes, obeliscos que tocan el cielo, columnas que parecen infinitas y pasadizos llenos de jeroglíficos que cuentan historias milenarias. En este artículo vamos a hacer un recorrido virtual bien majo, por los mejores templos de Egipto, los más bonitos y curiosos.
Los mejores templos de Egipto
Los templos de Egipto son auténticas cápsulas del tiempo que te teletransportan a una civilización de hace miles de años, pero que todavía se resiste a desaparecer… en forma de piedra, claro. Cada columna, estatua y jeroglífico es como un chivato que te cuenta secretos de faraones, dioses y rituales que ni Netflix podría inventar.
Aquí te presentamos los imprescindibles, los que te dejarán con la boca abierta y los que realmente te harán sentir que estás en el corazón del antiguo Egipto.
1. Templo de Luxor
Empezamos el listado de los templos de Egipto más fascinantes con todo un clásico: el templo de Luxor. Es uno de los más espectaculares y mejor conservados del país, y eso que tiene la friolera de unos 3.500 años de antigüedad.
Se localiza en Tebas (actualmente la ciudad de Luxor), que fue la capital de Egipto durante su época más dorada, durante la cual los faraones se empeñaron en levantar enormes construcciones para dejar su huella en la eternidad.
Los faraones a los que tenemos que agradecer esta maravilla fueron Amenhotep III, que se ocupó de la parte interior, y Ramsés II, encargado de la parte exterior (obeliscos, coloso y fachada). El conjunto está dedicado a Amón, que en la mitología egipcia era el Dios del Viento.
Permaneció escondido hasta que fue descubierto en el año 1884. Algo muy curioso es que solo dista unos 2 km de otro templo imprescindible (el de Karnak), unidos en su época por una avenida que contaba con 300 esfinges a sus lados (recién restaurada).
Lo más impresionante del templo de Luxor es su entrada, custodiada por 6 colosos de Ramses II (hoy falta uno) y en el interior destaca una estatua del propio faraón perfectamente conservada, salas de enormes columnas, una mezquita (fíjate que la puerta de entrada está elevada unos cuentos metros, lo cual indica hasta qué punto la tierra cubría el templo) y los restos de unos frescos de una antigua capilla cristiana. Para completar la experiencia, te recomendamos hacer un paseo en globo por Luxor.
Curiosidad: en la plaza de la Concordia de París hay un obelisco que viene justo de aquí.
2. Templo de Karnak, uno de los templos de Egipto más bonitos
Más que un templo, se trata de un conjunto formado por el Templo de Montu, el templo de la Diosa Mut y el templo de Amón (además de unas cuantas estatuas, columnas, capillas…). La parte más conocida de Karnak es, sin duda, la maravillosa gran sala hipóstila, donde te perderás entre enormes columnas cubiertas de jeroglíficos. Era uno de los sitios que más ilusión nos hacía visitar y os prometemos que no nos defraudó en absoluto.
Estar allí, debajo de esas imponentes moles de piedra, fue un sueño hecho realidad y te sorprenderá ver lo bien conservadas que están. Además, no te puedes perder el obelisco de Hatshepsut, que mide casi 30 metros de altura y que, tras años en el suelo, por fin han conseguido poner en pie el fragmento superior. Eso sí, solo está la parte de arriba, pero sigue siendo impresionante. Junto a él está su “pareja”, el obelisco de Tutmosis I, que, en cambio, sigue tumbado en el suelo.
3. Templo de Hatshepsut
Este templo no tiene tantos detalles como los dos anteriores, pero tiene su encanto y varias cosas que lo hacen muy interesante. Primero, está literalmente tallado en la roca de una montaña en el Valle de Deir el-Bahari, lo que ya le da un rollo único. Fue construido como templo funerario, es decir, diseñado para una única función: celebrar el funeral de la faraona Hatshepsut, a quien está dedicado.
Lo más curioso es que Hatshepsut fue mujer, pero durante más de 20 años reinó vestida de hombre para que la aceptaran. Una auténtica jefa en un mundo dominado por faraones masculinos.
Antes, alrededor del templo, había unos relieves que contaban la historia de esta reina-faraón tan emblemática. Pero cuando murió, su hijastro Tutmosis III, con ganas de borrar su legado por haberle quitado el trono durante tanto tiempo, destrozó buena parte de esos relieves como venganza.
El templo tiene tres terrazas conectadas por una rampa central muy imponente. Antes de subirlas, a mano derecha, encontrarás una sala con jeroglíficos coloridos que están realmente bien conservados, sobre todo los que representan al dios Horus, que son una pasada.
Vamos, es otro de los templos de Egipto que hay que visitar sí o sí.
› La masacre de Lúxor
Este lugar es también tristemente famoso por haber sido el objetivo de la terrible masacre de Luxor, cuando en 1997, un grupo de terroristas bajaron de las montañas, cerraron el recinto y mataron a 62 personas, entre guardias y turistas.
4. Templo de Edfú, el templo de Egipto mejor conservado
El templo de Edfú es el segundo templo más grande de Egipto (tras Karnak) y probablemente el mejor conservado, ya que estuvo casi enterrado bajo la arena hasta finales del siglo XIX.
Su construcción empezó el 23 de agosto de 237 a.C., bajo Ptolomeo III, y se inauguró el 5 de diciembre del 57 a.C. con Ptolomeo XII, padre de Cleopatra VII. Las fechas están grabadas en relieves del templo, por eso se saben a ciencia cierta.
Está dedicado al Dios Horus (con cuerpo de persona y cabeza de halcón). Al cruzar la entrada, que está flanqueada por dos halcones gigantes que parecen vigilantes de discoteca, te metes en una sala llena de columnas y penumbra, que te acompaña casi toda la visita.
Siguiendo el recorrido, llegarás al santuario principal, la famosa Sala de la barca sagrada. Allí está una réplica de la barca que supuestamente llevaba a los difuntos al más allá (la original, está en el Museo del Louvre en París, disfrutando de su jubilación dorada). Esta sala principal está rodeada de otras 11 cámaras que servían como aposentos para los dioses, según la mitología.
Si sales por alguno de los laterales, llegarás a una galería abierta, en cuyos muros se conservan casi intactos innumerables jeroglíficos que han sido una fuente de información impagable para los historiadores. Es, sin duda, su mayor tesoro.
No te lo pierdas, que es otro de los templos de Egipto más fascinantes 🙂
5. Templo de Kom Ombo
Se encuentra a unos 50 km de Asuán y es uno de los templos que se visita en el crucero por el Nilo. Se empezó a construir bajo la dinastía Ptolemaica en el s. II a.C. y su característica principal, y que lo hace único, es que es un grupo dividido en dos templos simétricos, cada uno dedicado a un dios diferente.
La mitad sur se dedicó al Dios Sobek, representado con cabeza de cocodrilo, mientras que la parte norte se dedicó al Dios Horus, con cabeza de halcón. Por tanto, estaba formado por dos entradas, dos santuarios y dos salas hipóstilas, aunque también hay zonas comunes.
Los relieves son constantes en este templo; los más interesantes son los del Dios Sobek, que no es fácil de ver en otros templos (y con la cabeza de cocodrilo mola mucho) y el conjunto con instrumentos quirúrgicos, que prácticamente podría ser el de la mesa de un quirófano de hoy en día.
En el exterior del templo se puede ver un pozo que servía como Nilometro, para medir las crecidas del Nilo y calcular los impuestos aplicados a los agricultores (a más crecida, más impuestos). Este es un elemento de la época greco-romana: no lo verás en los templos más antiguos.
Curiosidad: con la misma entrada también se puede visitar un museo donde se conservan unas momias de cocodrilo.
6. Templo de Philae
Es uno de los templos de Egipto más bonitos debido a su localización, en el medio de una pequeña isla del Nilo. Para llegar tienes que tomar una barquita compartida y hacer 10 minutos por el río, en un entorno que nos recordó a Hampi, una preciosa ciudad del sur de India.
Está dedicado a Isis, la diosa del amor, quien, según la leyenda, se refugió aquí para recomponer las piezas de Osiris, que había sido asesinado y descuartizado a manos de Seth, su hermano. Puedes leer aquí la leyenda, quizás la más famosa del Antiguo Egipto.
El templo de Philae, al igual que Abu Simbel, fue desmontado pieza a pieza y trasladado hasta su ubicación actual, pues con la construcción de la presa de Asuán el nivel del agua lo habría cubierto por completo.
Curiosidad: si te fijas en las columnas de la sala principal del templo, verás que en algunas están talladas unas cruces cristianas. El motivo es sencillo: los cristianos se refugiaron aquí durante años.
7. Templos de Abu Simbel, los más alucinantes templos de Egipto
El complejo de Abu Simbel es la gran joya de Egipto. Está formado por dos templos excavados en la roca en el siglo XIII a.C., uno dedicado a Ramsés II, y el otro a Nefertari, su primera esposa y gran amor. Sobre la fachada del primero destacan 4 enormes colosos que representan al faraón Ramsés II. Las estatuas del segundo no son tan grandes, pero te dejarán con la boca abierta igualmente.
Sin embargo, las emociones no acaban aquí: una vez dentro vas a flipar con los impresionantes relieves dedicados al propio faraón, elevado al nivel de los dioses, y de su esposa Nefertari.
Como en el caso de otros templos, la arena del desierto contribuyó a esconderlos y protegerlos. De esta forma, Abu Simbel fue descubierto primero en 1813 por un explorador suizo, y cuatro años más tarde por su colega italiano Giovanni Battista Belzoni.
Se encuentra alejado de la mayoría de templos, a unos 250 km al sur de Asuán (y muy cerca de la frontera con Sudán), además la visita no suele ser barata (las excursiones no bajan de 70€/persona), pero merece absolutamente la pena.
Para nosotros es uno de los mejores templos de Egipto. Y si tienes la posibilidad de llegar de noche y estar solo delante de este coloso, y luego ver cómo nace el sol sobre el Lago Nasser, será todo un lujazo (eso sí, previo madrugón a las 1.30 am para llegar a tiempo XD).
› El traslado de Abu Simbel
Curiosidad: Abu Simbel no se encuentra en su localización original. A raíz de la construcción de la presa de Asuán, Egipto pidió ayuda a la UNESCO y el templo tuvo que ser movido a un punto 200 metros más alto y 60 metros hacia atrás, para evitar ser cubierto de agua. P
ara ello cortaron literalmente la montaña en cubos, que trasladaron y colocaron de nuevo en ese nuevo lugar. Si te fijas en las paredes de su interior podrás ver las marcas de los cortes. España fue uno de los muchos países que ayudaron a esta proeza y, como forma de agradecimiento, el gobierno de Egipto regaló el templo de Debod que hoy en día se puede visitar en Madrid.
8. Templo Dendera
A unas dos horitas en coche desde Luxor, el Templo de Dendera es una joya que no suele estar en todas las rutas, pero que merece un hueco en tu itinerario. Este templo está dedicado a Hathor, la diosa del amor, la música y la alegría, así que ya te puedes imaginar el rollo tan especial que tiene.
Lo más flipante son sus relieves y decoraciones, que parecen sacados de un cómic antiguo lleno de dioses, faraones y hasta estrellas. El techo de la sala hipóstila es una pasada: está pintado con un cielo estrellado que te deja con la boca abierta.
Además, Dendera tiene su lado misterioso gracias al famoso “zodiaco de Dendera”, una representación astronómica que ha dado mucho que hablar. Aunque el original está en el Louvre, aquí podrás ver reproducciones y entender por qué las estrellas eran tan importantes para los egipcios.
Lo mejor es que no suele estar masificado, así que podrás pasear y disfrutar con calma, sin empujones ni prisas. Para llegar, lo más fácil es ir en taxi desde Luxor o contratar una excursión, porque el transporte público hasta allí no es muy práctico.
Mapa de los templos de Egipto más bonitos
Para que no te pierdas ni un solo templo en tu aventura por Egipto, aquí te dejamos un mapa interactivo con la ubicación exacta de los templos de los que te hemos hablado.
¿Te ha gustado esta selección de los mejores templos de Egipto? Tras nuestro viaje a esta maravillosa tierra nos quedamos con ganas de seguir explorando el país y de recorrer más templos. Y es que uno no se cansa de caminar entre estas paredes que tanto vieron a lo largo de la historia.
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7 comentarios en “Los mejores templos de Egipto”
El problema es que no hay nada que vaya directamente al gRano
Cómo?
Me encanta su blog, para ir a la Riviera Maya su blog me ayudó bastante para definir las vistas imprescindibles. Ahora iré a Turquía y Egipto y no saben cómo me está sirviendo su información!
Nos alegramos un montón de que podamos ayudarte con nuestros posts! Ojala puedas disfrutar de unos viajazos increíbles y muchas gracias por tu comentario!
Estoy utilizando vuestro blog para organizar mi viaje a Egipto con mis hijos. Os lo agradezco enormemente.
Muchas gracias Nena! Si tienes alguna duda ya sabes donde estamos 😉 Un abrazo!
gracias tus comentarios , estoy planeando el viaje x mi cuenta…