MACHACANDONOS EN LA MISTERIOSA HAMPI

LA LLEGADA MADRUGONA

– “Hampi, Hampiiii!i, last stoooooop!”- Grita el conductor del bus. Me despierto de golpe y miro a Rober con la boca abierta en plena fase REM, miro la hora… 5.30 am. No puede ser: teníamos que llegar a las 7.30! Cachis en la marrrr…

-Lety: “Rober despierta!”
-Conductor del bus: “Hampiiiiii last stoooop!”
-Lety: “Que siiii copon que nos bajamos! Rooobeeer hemos llegado!”
-Rober: “Eh?? Qué??? Dónde?? Eh?? Pero si es temprano!”
-Lety: “Ya sé, pero ya estamos!”
-Conductor del bus: “Hampiiiii”
-Lety+Rober: “Pesaaaao!”
-C.B Nuestro salvador: “Si es que conducen como locos, hemos llegado dos horas antes, paran para repostar sus barrigas sedientas de cerveza y voilá, van como locos ya estamos aquí”
-Rober: “¿Y dónde estamos?”
-Conductor del bus: “Hampiiiiiiii”
-Rober: “Que siiiii pero dónde, si estamos parados en el medio de la nada y solo hay 3 tuktuks y un vendedor de chai!”
-Conductor del bus: “Hampiiii!”
-Lety: “Vale. Chau”
-C.B Nuestro salvador: “¿Dónde queréis ir?”
-Rober: “A Hampi Bazaar
-C.B. Nuestro salvador: “¿Y por qué? Ya no hay nada allá, la Unesco lo derrumbó todo, ahora los alojamientos están al otro lado del rio, donde estamos ahora. Si queréis vamos juntos a buscar un sitio donde esperar que abran restaurantes y Guest house”
-Rober+Lety: “OKI!”

Ya querido lector, porque aquí en India no es que madruguen mucho… a las 5.30 am no hay nada abierto, y así fue como nos colamos en la terracita panorámica del “Laughing Budda” para descansar mirando el amanecer sobre Hampi.

A POR UNA CAMITA (Y DOS HUEVOS)

En cuanto la vida comenzaba a tomar posesión de la callejuela polvorienta de Hampi nos pusimos, mochila a la espalda, a buscar alojamiento. Creíamos que iba a ser súper complicado ya que el mismo día comenzaba la feria más importante de la ciudad… pero no: a los 5 minutos encontramos un sitio bueno, (más o menos) bonito y barato. La suerte nos sonríe! Como tenemos que esperar para hacer el check in, nos vamos a desayunar… la mañana comienza mejor con dos huevecitos fritos ligeros ligeros!

COMO DORA LA EXPLORADORA

Pero si hemos venido hasta aquí no es para hacer los huevones así que vamos a alquilar una motillo para recorrer las ruinas tan famosas.

Sorpresa: no se pueden visitar las ruinas en moto gracias, o más bien por culpa de la feria, y tampoco en bici!
-L: “Que me estas contandoooo?”
-R: “Pues eso. Tocará ir a patita?”
-L: “Que me estas contandoooo?”
-R: “Las calles van a estar cortadas así que tenemos que ir andando hasta los templos.”
-L: “Que me estas contandoooo?”
-R: “Ya Lety, a mí tampoco me hace mucha gracia, que son muchos km y hace calor, pero es la única solución”
-L: “Que me estas cont… vale ya paro. Joeeeeeeeer. Che palle!» (Italianismo muy poco refinado para indicar una situación que no agrada al sujeto.)

(O NO)

Pasamos el rio que separa Virupapur Gaddy (donde están la mayoría de los alojamientos) de Hampi Bazaar y comenzamos la visita por el templo hindú de Virupaksha donde pudimos conocer a la elefanta, símbolo de Hampi, a cientos monos, y tomar el primer contacto con el ambiente de la ciudad: la verdad es que es un lugar fascinante.

-L: “Si si, fascinante ella. Pero como vamos a llegar hasta el complejo real?”
-R: “Andando”
-L: “Que me estas contandooooo?”

Y así comenzó nuestra odisea por los caminos (empinados) de Hampi. (Vale, en realidad era UN camino empinado. Pero muy largo). Visitamos la colina de Hemakuta y tadán….

EL MILAGRO

Debido a la feria hay buses gratuitos que circulan por las ruinas. Bueno por las ruinas no, pero pilla de camino. Preguntamos por ahí, preguntamos por allá. Pedimos al conductor que nos avise cuando lleguemos a los “baños de la reina” y nos sentamos en nuestra cómoda sillita autobusera. Y fue así que acabamos en un descampado perdido de la mano de Dios.

-L: “Che pallleeeeee!!!!” (Italianismo muy poco refinado para indicar una situación que no agrada al sujeto. Pero esto ya te lo había contado no?)
-R: “Volvemos para atrás y que nos paren, esta vez de verdad!” Se lo explicamos a otro conductor y a un policía “queremos ir a los benditos baños de la reina” y “No problem, no problem!”

Nos sentamos, de nuevo, en nuestra cómoda silla autobusera y voilá. Volvemos al punto de salida. De “Baños de la reina” ni la sombra. Nos damos por vencidos: son las 15, hay 30 y pico grados, estamos sudando como cerditos y tenemos un hambre de lobos. Vamos a comer y a descansar. Mañana lo intentamos de nuevo.

COMO DORA LA EXPLORADORA (ESTA VEZ SÍ QUE SÍ) 1º PARTE

La actitud lo dice todo. Hoy salimos de la guesthouse con un objetivo: machacarnos bajo el sol para poder ver los templos. Si podemos llegar en bus bien, si no montaremos encima de una vaca sagrada, nos colaremos en el techo de un tuktuk abusivo o iremos andando!

Pero no tuvimos que montar encima de la vaca, ni colarnos en el techo del tuktuk, ni utilizar los pies… el bus esta vez paró justo delante de los “Baños de la Reina” después de que Rober montara la escenita saltado del asiento y gritando “Stooooooooop!” cuando vio por la ventana las ruinas. Lo mejor fue que todos los indios que iban en el bus comenzaron a gritar con el…

Por fin pudimos visitar los Baños de la Reina que tanta historia para verlos, no nos gustaron ná de ná. De allí comenzamos a explorar el Centro Real hasta llegar al recinto de Zenana, lo mas chulo de todo.

2ºPARTE

Volvemos a montar en el bus gratuito con la idea de llegar al descampado perdido de la nada de ayer: allí tiene que haber algún tuktuk que nos acerca (aunque un poco) hasta el Vittala. Pero no, no hace falta. Vemos uno aparcado por allí y nos bajamos del bus. No las tenemos todas con nosotros… siendo día de feria nos pedirá mucha pasta o incluso, no se podrá acercar allí. Pero qué va! Nos pide un precio justo y nos lleva hasta la entrada del templo de Vittala.

Desde allí hay dos opciones: montar en un cochecito eléctrico que te lleva hasta la puerta del templo o patear por un km y pico. Estamos destrozados: ya hemos andado unos cuantos km, pero, se sabe, somos más rácanos que vagos así que comenzamos a andar hasta que por fin (tampoco estaba tan lejos) lo vemos: Vittala ya estamos aquí!

Acabada la visita nos queda solo una cosa: regresar! Y aquí viene la sorpresa: el camino de vuelta a Hampi Bazaar fue lo más bonito que vimos y es que el complejo está bien pero lo que realmente hace único Hampi es el entorno natural, lleno de rocas redondas a orillas del rio, una sobre la otra que a saber de dónde han salido…

MOMENTO MITOLOGICO

Hay muchas leyendas sobre las rocas de Hampi… nuestra favorita dice que algún rey de Sri Lanka pidió ayuda al Dios Hanumán porque envidiaba las montañas de India. Él se fue hasta el Himalaya y cogió todas las rocas que pudo, para poder cumplir el deseo de este rey y hacer que “la lagrima de India” fuese más montañosa. Pero el peso de las rocas era demasiado y en algún lugar del sur de India no aguantando más y tuvo que dejar caer la mitad de su cargamento… Ese lugar es Hampi! Viendo el paisaje irreal… no cuesta mucho creer en esta historieta!

Leyenda o no una cosa es segura: la belleza de Hampi es increíble, así que si tienes suerte de pasar por allí alquila una moto y piérdete por los alrededores… te enamorarán!

INFO UTIL

¿Cómo llegar?

Llegamos en bus desde Gokarna. Tuvimos que ir en bus local hasta Ankola (23 INR). Desde allí pillamos bus turístico que nos costó 1000 INR. Salió a las 23 y llegó a las 5.30. Deja en el medio de la nada, aunque realmente está muy cerca de la zona Virupapur Gaddy, a la que se puede llegar caminando perfectamente.

¿Dónde dormir?

La zona de Hampi Bazaar la han demolido, pues la Unesco dio pasta para que esa zona se conservara mejor, lejos del ajetreo turístico. Aun así, queda alguna GH perdida y algún restaurante. Donde más alojamientos hay es en la calle principal (bueno es la única jeje) de Virupapur Gaddy (al otro lado del rio). Nosotros nos quedamos en la GH del French Travel. La doble, sin baño, nos costó 300 INR. Era bastante espartana, pero suficiente! Se cuenta que de aquí a 5 años quieren tirar también toda esta parte y poner solo alojamientos de lujo.

¿Cómo moverse?

  • Como llegar a Hampi Bazaar. Desde el embarcadero de Virupapur Gaddy se pilla un bote por 10 INR que deja a la otra orilla del rio (Hampi Bazaar). También hay otros cruces, siempre a través de barquitos, más allá, donde poder pasar con la moto. Se construyo un puente pero se derrumbo antes de inaugurarse, misterios de la vida…
  • Como visitar las ruinas. La mejor forma es moverse en moto (unas 300 INR/día) o en bici (unas 80 INR/día). Nosotros visitamos Hampi en pleno festival así que no pudimos alquilar ná de ná. Tuvimos que movernos andando y se hace un pelín pesado (y eso que hicimos un trayecto en un bus especial de la feria y otro en tuktuk). Aconsejamos hacer andando el trayecto entre Hampi Bazaar y el templo Vittala (unos 30-45 min) porque es muy bonito (solo se puede hacer andando, si quieres ir en moto se rodea por otra carretera). Los buses que pusieron gratuitos entendemos que solo eran para los tres días de fiesta.

Entradas.

Todos los templos son gratis menos el Vittala (250 INR) y el recinto de Zenana (250 INR). Si se visitan el mismo día, un billete es válido para los dos (así que en vez de 500 INR “solo” pagas 250 INR).

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2 comentarios en “MACHACANDONOS EN LA MISTERIOSA HAMPI”

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