Cómo visitar la Laguna de Quilotoa: qué ver y consejos

¿Tienes planeado visitar la Laguna de Quilotoa? Este increíble paraje natural se encuentra en pleno corazón de los Andes ecuatorianos, a unos 3,914 metros sobre el nivel del mar, y es, sin duda, una de las joyas de Ecuador. A continuación te contamos nuestra experiencia y los mejores consejos para disfrutar al máximo de la visita.

Al planificar el viaje, teníamos claro que la incluiríamos en nuestra ruta en coche por Ecuador, y fue todo un acierto. Hablamos de una de las lagunas volcánicas más bonitas del mundo, con aguas turquesas y rodeada de senderos naturales y miradores épicos. Y es que la Laguna de Quilotoa es uno de esos lugares que parece sacado de otro planeta.

En este artículo te vamos a contar todo lo que necesitas saber para visitar la Laguna de Quilotoa: cómo llegar, qué ver y hacer, consejos prácticos, precios, rutas y alguna que otra recomendación que te vendrá genial si piensas pasar por aquí en tu viaje por Ecuador. ¿Listo para descubrir uno de los paisajes más impresionantes de Sudamérica?

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Guía para visitar la Laguna de Quilotoa

La Laguna de Quilotoa es uno de esos sitios que, si lo ves en una foto, pensarías que está retocada. Pero no: ese lago turquesa dentro de un cráter es tan real como espectacular. Situada a casi 4.000 metros de altitud, se formó tras una enorme erupción volcánica ocurrida hace más de 800 años. El colapso del cono dio lugar a un cráter de unos 3 kilómetros de diámetro, que con el tiempo se llenó de agua de lluvia y deshielo, creando este impresionante lago de alta montaña.

Una de las cosas más fascinantes de Quilotoa es cómo el color del agua cambia según la luz del día y el clima. Si llegas temprano por la mañana, es probable que veas un turquesa intenso. Al mediodía puede volverse verde esmeralda. Y si hay nubes bajas o niebla (algo muy común en la zona), el lugar adquiere una atmósfera misteriosa, casi mística. Así que el primer consejo a tener en cuenta es: visita la Laguna de Quilotoa en diferentes momentos del día.

Además del espectáculo visual, el entorno invita a tomárselo con calma: hay senderos, miradores, pequeños pueblos indígenas alrededor y una sensación de aislamiento a la que ayuda la abrumadora cordillera de los Andes. No hay duda de que ver la Laguna de Quilotoa en persona es uno de esos momentos que se quedan grabados.

Qué ver en la Laguna de Quilotoa Ecuador

1. Altura: algo que tener en cuenta

Insistimos en un dato concreto: la Laguna de Quilotoa está situada a 3.914 metros sobre el nivel del mar, y créenos: se nota. A esa altitud, es normal que el cuerpo empiece a comportarse de forma un poco rara. Algunas personas experimentan lo que por aquí se conoce como soroche (o mal de altura): dolor de cabeza, mareo, náuseas, fatiga… No le pasa a todo el mundo, pero conviene estar avisado por si no estás acostumbrado a estas altitudes.

Nosotros no sufrimos nada grave, pero sí notamos el cansancio desde el primer momento. Te vas a reír, pero hasta agacharme a atarme las zapatillas y volver a incorporarme me dejó un poco sin aire. Y no exageramos: tras subir por cualquier cuesta, por pequeña que sea, nos parecía como si acabásemos de correr una maratón a cámara lenta. Tenlo en cuenta si quieres realizar algún trekking alrededor de la Laguna. Lo bueno es que no tienes que correr.

La clave está en no forzar. Tómatelo con calma, bebe mucha agua, evita comidas pesadas antes del esfuerzo y, si puedes, pasa una noche en altura antes de visitar Quilotoa. Las hojas de coca pueden ayudar, y existen unas pastillas de soroche que pueden ayudar a aliviar los síntomas, aunque lo mejor siempre es consultar antes con un médico. En definitiva, la altitud no es un gran drama, pero sí un factor que juega su papel. Escucha a tu cuerpo y disfruta del paisaje sin prisas.

visitar la Laguna de Quilotoa en Ecuador

2. Cómo llegar a la Laguna de Quilotoa

Llegar a la Laguna de Quilotoa es parte de la aventura, y si estás recorriendo Ecuador en coche, una buena idea es encajar la visita entre el Cotopaxi y Baños de Agua Santas. Esa fue nuestra elección, y la verdad fue una ruta panorámica impresionante.

La carretera recomendada para llegar a Quilotoa es la E30, que conecta Latacunga con Zumbahua, el último pueblo antes de la laguna. Desde Zumbahua hasta Quilotoa hay unos 15 kilómetros de carretera asfaltada, también en buen estado, que sube por un paisaje cada vez más montañoso y con miradores naturales por el camino.

Ojo, si usas Google Maps, Waze o cualquier GPS, asegúrate de revisar bien la ruta sugerida. A veces te puede mandar por pistas de tierra, especialmente si vienes desde zonas rurales o intentas acortar el camino. Por ejemplo, desde el Cotopaxi te mete por una ruta de tierra a través del poblado de Miraflores, y es mejor evitarla.

Te dejamos unas distancias orientativas en coche:

  • Desde Quito: unas 3,5 horas (180 km aprox.) si tomas la Panamericana Sur hasta Latacunga y luego sigues por la E30.
  • Desde Cotopaxi: 2,5 a 3 horas, dependiendo de por dónde salgas del parque.
  • Desde Baños de Agua Santa: unas 3 horas por la E30, cruzando paisajes preciosos y con posibilidad de ver el Chimborazo en días despejados.

✓ Tours guiados a la Laguna de Quilotoa

Si prefieres no alquilar coche, llegar a la Laguna de Quilotoa en transporte público es posible, aunque el trayecto es largo y toca hacer transbordo. Lo más habitual es tomar un bus desde Quito a Latacunga, y allí subir a un bus local que vaya hasta Zumbahua o directamente a Quilotoa (aunque no hay tantos, así que conviene preguntar los horarios con antelación).

La opción más cómoda es contratar una excursión de un día, que suele incluir transporte, guía y algunas paradas panorámicas, y maximizan el tiempo. Hay tours desde diferentes ciudades de Ecuador, estos son los más recomendados:

3. Qué ver y hacer en la Laguna de Quilotoa

Lo primero que tienes que saber es que el camino para llegar a Quilotoa ya es una experiencia en sí misma. Nosotros lo recorrimos durante nuestra ruta en coche por Ecuador y todavía lo recordamos como uno de los trayectos más bonitos del viaje. Te vas adentrando poco a poco en los Andes centrales, cruzando valles verdes, montañas envueltas en nubes bajas y pequeños pueblos indígenas donde la vida parece seguir otro ritmo.

Aunque el trayecto es largo (desde Quito se tarda entre 3 y 4 horas, dependiendo del tráfico y del estado de la carretera), las vistas lo compensan con creces. No es una exageración decir que te deja sin aliento (y no solo por la altitud): un cráter gigantesco de unos tres kilómetros de diámetro, con paredes escarpadas que caen hasta un lago de color verde esmeralda o turquesa, dependiendo de la hora del día. La primera vez que la ves, cuesta procesar que ese lugar sea real.

Desde ese primer mirador en el pueblito de Quilotoa, ya puedes hacerte una idea del espectáculo que te espera. Pero lo mejor es que aquí no se trata solo de mirar: hay más cosas que hacer en la Laguna de Quilotoa, desde descender hasta la orilla, hacer canoa o acampar junto al agua, hasta caminar por todo el borde del cráter en una ruta circular que es una auténtica pasada. Pero vamos por partes.

cómo llegar Laguna Quilotoa

✓ Senderos en la Laguna

Uno de los mejores planes una vez llegas a la laguna es simplemente caminar. Caminar y mirar. Hay varios senderos en Quilotoa para todos los gustos y niveles, desde paseos suaves hasta trekkings más exigentes.

La estrella es el sendero que rodea el cráter, una caminata circular de unas 5 a 6 horas (dependiendo del ritmo), con vistas espectaculares durante todo el recorrido. No es una ruta excesivamente técnica, pero la altitud y los desniveles la hacen bastante durilla. Se recomienda hacerla en sentido antihorario (izquierda desde el mirador principal) para que la pendiente final sea más progresiva.

Ahora bien, si no te ves con ganas de hacer la vuelta completa, o simplemente quieres darte un paseo sin prisa, pero con vistas espectaculares, puedes elegir tramos más cortos. Nosotros optamos por caminar hasta el Mirador de Cristal “Shalalá”, una plataforma suspendida sobre el vacío que ofrece una perspectiva brutal de la laguna. Está a unos 2 km del mirador principal, y aunque parece poca cosa, notamos cada metro (bendita altura, jeje).

Mirador en la Laguna de Quilotoa
Mirador de Cristal “Shalalá” en la Laguna de Quilotoa

Otro plan más aventurero es descender hasta la orilla de la laguna, en una bajada zigzagueante y empinada de unos 30 a 40 minutos, que a la vuelta se convierte en toda una odisea. Abajo se pueden alquilar canoas e incluso acampar, aunque ten en cuenta que NO está permitido bañarse en la laguna, por respeto a las creencias indígenas locales y por seguridad.

Nuestro consejo: si vas a hacer alguna caminata, empieza por la mañana, cuando el cielo suele estar más despejado y hay más margen para disfrutar del recorrido sin prisas. A media tarde pueden aparecer nubes, niebla y viento, lo que complica tanto las vistas como la caminata. Lleva agua, protector solar y buen calzado

No te juzgamos en absoluto y si solo te apetece contemplar la laguna desde el mirador principal. Tómate tu tiempo, respira hondo y contempla sus colores cambiantes, que varían con las condiciones climáticas. La magnificencia del paisaje te hará sentir como un puntito en el universo. A veces viene bien una dosis de humildad terrícola, jeje.

mirador Laguna de Quilotoa en Ecuador
Mirador principal de la Laguna de Quilotoa

Conoce la historia de la Laguna de Quilotoa

Para entender la magia de Quilotoa, hay que empezar por su origen. Porque esta laguna no nació de un río, ni de un deshielo… nació del fuego

Hace aproximadamente 800 años, antes de ayer en términos geológicos, el volcán Quilotoa protagonizó una de las erupciones más violentas de la historia reciente de los Andes. La explosión fue tan brutal que la cima del volcán colapsó sobre sí misma, formando un cráter gigantesco de unos 3 kilómetros de diámetro. Con el tiempo, la caldera se fue llenando de agua de lluvia y filtraciones subterráneas, hasta convertirse en la laguna que vemos hoy.

Ese color tan llamativo de sus aguas —entre verde esmeralda y turquesa— se debe a la mezcla de minerales disueltos y a la actividad volcánica residual que todavía existe en el fondo del lago. De hecho, aunque el volcán está considerado “dormido”, no está del todo extinto: aún se detectan emisiones de gases y hay quienes aseguran haber visto burbujas en la superficie del agua.

¿Y que pasa con el nombre? Se dice que el nombre «Quilotoa» proviene del quechua, y que combina dos términos: quilo, que significa “diente”, y toa, que se interpreta como “princesa”. El resultado sería algo así como «el diente de la princesa». Puede sonar extraño, pero tiene su historia, una historia que recuerda a la de Romeo y Julieta pero en versión Ándes.

Según una leyenda local, una princesa indígena se enamoró de un guerrero de una tribu rival. Como en toda buena tragedia, su amor estaba prohibido. Se veían a escondidas en el cráter del volcán, hasta que fueron descubiertos. Ella, desesperada, saltó desde lo alto del cráter, y al caer, sus dientes quedaron incrustados en la tierra. De ahí, el nombre.

Así que ya ves, Quilotoa no es solo un paisaje espectacular, es también un lugar sagrado lleno de historia, de leyendas y de energía volcánica latente.

atardecer en la Laguna de Quilotoa

✓ Come alguna delicia local

Después de una laaaarga caminata a casi 4.000 metros de altura (o una laaaaarga sentada), nada como reponer energías con un buen plato caliente. En los Andes ecuatorianos la comida es sencilla, casera, pero muy reconfortante. Uno de los platos estrella de la zona es el locro de papas, un guiso espeso a base de patata, queso fresco, cebolla, achiote y aguacate por encima.

También probamos las empanadas de viento, rellenas de queso y fritas hasta quedar crujientes por fuera y fundentes por dentro. Lo mejor es que las suelen espolvorear con azúcar glass… y sí, puede sonar raro mezclar dulce con salado, pero créenos: funciona.

Otro clásico de la zona, sobre todo si visitas Quilotoa desde pueblos como Zumbahua o Chugchilán, es la trucha a la plancha, normalmente servida con arroz, papas y ensalada. Si te gusta el pescado, es una opción local y fresca, ya que se cría en las lagunas y ríos cercanos.

Y si estás con ganas de algo más local todavía, pregunta por la colada morada (una bebida a base de maíz morado y frutas andinas, aunque más habitual en noviembre) o por un canelazo, la bebida caliente con aguardiente, canela y naranjilla que en altura sabe aún mejor.

empanada de viento

✓ Más cosas que ver y hacer en la Laguna de Quilotoa y alrededores

Aunque la laguna en sí es el gran protagonista, en los alrededores de Quilotoa hay varios sitios que puedes explorar si tienes tiempo (y energía) de sobra. Aquí te dejamos algunos planes extra que merecen la pena:

  • Cañón del Río Toachi: se trata de una profunda grieta que recorre parte de la región, esculpida por la fuerza del agua a lo largo de los siglos. El mejor punto para verlo es desde el mirador natural que hay al lado de la carretera principal. Muchos viajeros se lo saltan, pero vale la pena parar un ratito.
  • Quilotoa Loop: es una ruta circular que une varios pueblos de la región, como Sigchos, Isinliví, Chugchilán y Quilotoa, a través de senderos entre montañas, cañones y campos de cultivo. Es exigente, pero no hace falta hacerlo entero si no tienes tiempo, puedes preparar una pequeña mochila y caminar una etapa o dos.
  • Museo Etnográfico de Quilotoa (Museo Chakana): con una pequeña colección de herramientas, cerámicas, tejidos, utensilios y fotografías que muestran la vida tradicional de los pueblos kichwas de la región.
  • Conocer las comunidades indígenas: la zona de Quilotoa está habitada principalmente por comunidades indígenas quechuas, muchas de las cuales conservan tradiciones, lengua y modos de vida ancestrales. Si te interesa el contacto cultural, puedes hacer una parada en los pueblos cercanos, como Zumbahua (mejor un sábado para conocer su mercado), o Chugchilán (con varias opciones de senderismo).
  • Visitar los talleres de artesanía local: para apoyar la economía comunitaria, siempre puedes comprar algún producto de artesanía local, en plan ponchos, gorros, bufandas y otros tejidos andinos a mano. Además de cerámica, tallas en madera y pequeñas piezas que pueden ser un souvenir perfecto. No esperes precios de mercadillo asiático, aquí se paga por el trabajo artesanal, y eso también es parte del viaje.

paisajes de camino a la Laguna de Quilotoa

Mapa de la Laguna de Quilotoa

Te dejamos un mapa donde marcamos los puntos clave a tener en cuenta a la hora de planificar la visita a la Laguna de Quilotoa:

Consejos para visitar la Laguna de Quilotoa

Aquí van unas cuantas recomendaciones para visitar la Laguna de Quilotoa

  • El clima en esta región puede ser impredecible, con cambios repentinos en las condiciones meteorológicas debido a la altitud y a la naturaleza montañosa del terreno. Así que te recomendamos ir preparado para diferentes climas, especialmente si planeas hacer la ruta de descenso o la que rodea la laguna.
  • Quédate a dormir al menos una noche: poder ver el atardecer y el amanecer, es un regalazo, además a primera hora no hay ni el tato.
  • Antes de llegar al punto de acceso al mirador principal, suele haber una pequeña caseta donde te cobrarán 2 USD por persona. Esta tarifa incluye el aparcamiento y el uso de los baños, así que no hay costes extra por esos servicios básicos. El pago se hace en efectivo, no olvides llevar algunos dólares sueltos. Nosotros no pagamos nada (nos dijeron que al alojarte no cobran, pero no sabemos si siempre es así).
  • Ya te informamos de ello, pero conviene recordarlo: hay un sendero que baja hasta la orilla, pero el baño NO está permitido.
  • En cuanto al alojamiento, nosotros dormimos en Runa Wasi Quilotoa, un alojamiento sencillo pero acogedor, perfecto para pasar la noche cerca del cráter y madrugar para verlo sin gente.

Laguna de Quilotoa

Ya viste que la Laguna de Quilotoa es uno de esos sitios que te deja marcado. Y aunque la altitud te haga caminar más lento, aunque sientas el frío andino en las mejillas o el cansancio en las piernas al volver de la ruta… todo suma. Quilotoa no es solo una postal bonita (que lo es), es un lugar que te conecta con la naturaleza, con la historia de este país y contigo mismo.

Así que si estás planeando una ruta por Ecuador, guárdale un huequito a Quilotoa. Mínimo un día. Esperamos que con esta guía de viaje te ayude a planificar tu visita a la Laguna de Quilotoa, y si te quedan dudas, ¡aquí estamos!

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