(NO TAN) BREVE RESUMEN DE LA HISTORIA DE RUSIA

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Si cierras los ojos y piensas en la historia de Rusia, lo más probable es que te vengan a la mente instantáneas de la Revolución Bolchevique, de los fastuosos palacios de los zares, de los uniformes del KGB o imágenes de la II Guerra Mundial o de la Guerra Fría. La Historia de Rusia es larga, compleja y muy, muy interesante. Menudo berenjenal entonces ponerse a escribir un resumen de algo tan amplio… Pues si, pero creemos que si vas a viajar a este paír, es importante conocer, aunque sea por encima, los momentos claves de la historia de Rusia. De esta forma te será más fácil comprender su presente, su gente y su mentalidad, las ciudades con sus monumentos y en general, su vida.

Así que aquí vamos: ponte bien cómodo, que vamos a retroceder en el tiempo para entender mejor este país tan peculiar. Aquí va nuestro (no tan) breve resumen de la historia de Rusia. Lo hemos dividido en en 3 partes:

  1. Historia de Rusia desde sus comienzos hasta 1900
  2. Historia de Rusia desde 1900 hasta la caída de la URSS
  3. Historia de Rusia desde la caída de la URSS hasta nuestros días

Historia de Rusia desde sus comienzos hasta 1900

Los comienzos de la Rus de Kiev, la llegada al poder de los zares, el fallido intento de Napoléon de hacerse con Rusia… Vamos a repasar, de manera sintética, los primeros siglos de la historia del país.

1. Nacimiento del “país” y época de la Rus de Kiev

Debido al enorme territorio del país, Rusia desde siempre fue habitada por numerosos pueblos. Pero hay dos, más que ninguno otro, que impulsaron el nacimiento de un verdadero país: los Eslavos y los Varegos (vikingos de origen escandinavo). Estamos en el siglo II y esta unión pronto dará pie al nacimiento de los futuros pueblos de Rusia, Bielorrusia y Ucrania.

Pero no corramos tanto… Uno de los momentos clave de la historia de Rusia ocurre en el año 882, cuando Oleg el Sabio, un príncipe varego, sucede a Rurik y unifica por primera vez el norte (Novogorod) y el sur (Kiev). Acaba de nacer la “Antigua Rus” y traslada la capital a Kiev (hoy capital de Ucrania). Esta es una época dorada, gracias especialmente a la creación de una ruta comercial muy importante, la que unía el Báltico con el Mar Negro.

Pero el esplendor no duraría mucho: los siguientes siglos van a ser bien movidos. La Rus de Kiev pasará años de declive total, tanto político como cultural, la unidad se pierde y el territorio se divide en principados, muchos de los cuales no tardarán en sucumbir a los ataques de mongoles y teutones.

Una figura clave del siglo XIII y que pasará a la historia como uno de los héroes de la Santa Madre Rusia es Alexander Nevsky, un príncipe que supo negociar con los mongoles (y evitar así una invasión destructiva), y que consiguió derrotar a ejércitos teutones y suecos. Desde siempre fue venerado (hasta santificado), pero será mucho más tarde (en 1938) con una película dedicada a sus hazañas, cuando será considerado como héroe de la Madre Patria.

Curiosidad: dicen que fue el mismo Stalin quien convenció al cineasta Serguéi Eisenstein para rodar esa película, con el fin de crear un sentimiento de sacrificio colectivo ante lo que estaba a punto de llegar… la Segunda Guerra Mundial.

2. La fe ortodoxa

Hacemos un breve inciso para presentar uno de los aspectos claves de la cultura rusa: la religión ortodoxa. Hay que recordar que hasta 1054 solo existía una única Iglesia Cristiana, pero con el Cisma de Oriente ocurrido en ese año, católicos y ortodoxos dividen sus caminos. Desde el Rus de Kiev, el país procesaba la fe católica, pero en el año 988 se adoptó la religión del Imperio Bizantino, que derivaría en la ortodoxa. La religión siempre fue un pilar para los rusos, aunque como veremos más adelante, sufrió un duro golpe durante los primeros años del Stalinismo.

Algunas de las diferencias principales entre ortodoxos y católicos son:

  • Los ortodoxos no creen en la figura de un único papa, ellos tienen diferentes referentes (metropolitano/patriarca).
  • No creen en la inmaculada concepción de la Virgen María, creen que nació con el pecado original.
  • Los católicos creen en el purgatorio, los ortodoxos no (aunque sí en el cielo y el infierno, y en un juicio final)
  • Admiten el divorcio, los católicos no. Además los ortodoxos creen en el celibato obligatorio solo para los obispos.
  • Creen que el Espíritu Santo procede del Padre. Los Católicos que procede del Padre y del Hijo.
  • Se santiguan comenzando por la derecha, los católicos por la izquierda.
  • Durante el bautismo ortodoxo, el cuerpo se sumerge enteramente en agua.
  • Los ortodoxos no tienen el concepto de primera comunión tardía como en el catolicismo: desde la infancia los niños reciben la comunión.
  • El clero católico no lleva barba, el ortodoxo sí (y además mucha).
  • Las iglesias católicas están plagadas de estatuas, para los ortodoxos eso es impensable: solo usan iconos bidimensionales ya que representar a los santos con cuerpos tridimensionales es como darles humanidad y quitarle divinidad.
  • Más info

3. El principado de Moscú y el comienzo del Zarato con Iván el Terrible

A partir del siglo XIV, el Principado de Moscú comienza a levantar cabeza y poco a poco va adquiriendo poder y ganando batallas. El primer zar ya tenía nombre: Iván IV (1530-1584), un hombre con una personalidad tan fuerte que pasará a la historia como Iván el Terrible, de la dinastía Rurik.

Durante su reinado Rusia creció geográficamente (se anexionaron territorios como Kazán y Astracán), legislativamente (se promulgó un nuevo código de leyes) y como potencia mundial (la fama de Iván IV traspasaba fronteras). Uno de los episodios más cruentos que protagonizó fue el asesinato de su propio hijo (y heredero al trono, dato fundamental). Long story short: le dio una hostia en la cara que lo mató. Iván se quedó sin sucesor y su dinastía acabó en poco tiempo…

4. El Periodo Turbulento

Lo de que una dinastía acabase así de golpe, sin tener a ningún nuevo heredero o sucesor, siempre provoca caos. En 1598 entramos de golpe en una de las épocas más decadentes de la historia de Rusia: el Periodo Turbulento, causado por un vacío de poder y marcado por un descontrol absoluto. Surgen por todos lados presuntos zares, que se autoproclaman como único y elegido.

La situación solo se resolverá en el año 1610 cuando la nobleza y el clero eligen quien será el nuevo líder de país: Miguel Romanov, el primer de la Dinastía que reinará hasta el fin del zarismo. ¿Quién era Miguel? Era un joven de 16 años, cuyo abuelo era hermano de la zarina Anastasia, esposa de Iván el Terrible (y gran amor de su vida).

5. Pedro el Grande y Catalina la Grande

Unos años más adelante, en 1682, sube al poder un hombre que cambiaría la historia de Rusia: Pedro I, más conocido como Pedro el Grande. Era nieto de Miguel Romanov y se trataba de un hombre muy inteligente, adelantado a su tiempo, con una corte fiel y amigos verdaderos.

Fue clave porque entendió por primera vez que Rusia estaba bastante atrasada respecto a Europa. Para remediarlo decidió introducir la cultura europea en Rusia. Aunque no en todo el país, está claro. Lo que hizo fue crear de la nada una ciudad, San Petersburgo, con la idea de que fuese la ciudad más bonita, imponente e increíble del mundo. ¿Lo consiguió? Tendrás que conocerla para descubrirlo.

En cuanto a logros militares, hay uno fundamental: derrotó al imperio sueco y consiguió que Rusia tuviera acceso al Mar Báltico (y de paso al comercio en Europa).

Habría tantas cosas que contar sobre Pedro el Grande que este post no acabaría nunca… Como que encerró a su hermana en el Monasterio Novodevichy de Moscú (culpable de conspirar para quedarse con el poder); o que viajó de incógnito durante años por Europa y aprendió, entre otras cosas, a dominar 14 oficios diferentes (desde la carpintería a la observación de astros, desde la jardinería a… ¡sacar dientes!).

En 1725 muere Pedro I y, tras cortos reinados, entra en escena una figura que termina eclipsando la fama de otros zares de Rusia: Catalina II de Rusia, conocida como Catalina la Grande, que consolida al país como una de las grandes potencias mundiales.

Alrededor de su figura se ha contado mucho, incluida su animada vida sexual, en la cual preferimos no entrar… Hay teorías que defienden que Catalina fue la culpable de la muerte de su marido (Pedro III, nieto de Pedro El Grande, que murió oficialmente a causa de hemorroides ejem), para quedarse ella solita con el poder (el mismo hijo lo pensaba y por eso odiaba a la madre). Decir que eran años dorados sería faltar a la verdad: lo eran para los zares y para la aristocracia, pero el pueblo sufría, las condiciones eran cada vez más desastrosas y se empezaba a cocer lo que más tarde se traduciría en la Revolución de Octubre.

6. La llegada de Napoleón

El intento de invasión de Rusia por parte de Napoléon Bonaparte es, sin duda, su fracaso más grande (aunque siempre queda Waterloo, claro está).

El contexto histórico es este: estamos a principios de 1800, con el reinando el Zar Alejandro I, nieto de Catalina la Grande y amigo de Napoleón. Pero la nobleza no está conforme con la relación ni con las exigencias que el “emperador francés” tenía. Total, que la amistad se rompe y Napoleón invade Rusia con un ejército de más de medio millón de hombres. En un primer momento el francés tiene todas las de ganar (de hecho llega a entrar a Moscú), pero no había tenido en cuenta un gran enemigo: el invierno ruso, y termina fracasando. Más info aquí.

El sucesor de Alejandro I es Alejandro II, quien muere a causa de un atentado (en el lugar donde se produjo se levantó la bonita Catedral del Salvador sobre la Sangre Derramada, en San Petersburgo).

Curiosidad: Alejandro II sufrió varios atentados hasta su muerte, uno de ellos estaba organizado por el hermano mayor de Lenin, que fue arrestado, juzgado y ejecutado. Dicen que su muerte tuvo un efecto brutal en la vida de Lenin, que unos años más tarde cambiaría para siempre la historia de Rusia.

Historia de Rusia desde 1900 hasta la caída de la URSS

El siglo XX fue una auténtica sucesión de eventos históricos trascendentales para Rusia. Es una época apasionante y a la vez complicada, podemos decir que pocos países tuvieron la suerte y la desgracia de vivir tanto en tan poco tiempo. Vamos a intentar resumirlo.

1. El fin del zarato, la Revolución de Octubre y Lenin

El Reinado de Nicolás II, último zar de Rusia, duró hasta 1917, año en que abdica tras la Revolución de Febrero, y un gobierno comunista toma el poder. ¿Cómo se llegó a esta Revolución? El pueblo esencialmente estaba cansado, harto de tener que defender un régimen zarista que no los representaba. La gota que colmó el vaso fue la participación de Rusia en la Primera Guerra Mundial, con un ejército que no creía por lo que luchaba y que estaba tan debilitado que simplemente no podía ganar.

La situación es esta: el zar abdica y junto a su familia es enviado al exilio a Ekaterimburgo. El gobierno provisional guiado por Kerensky se instala en Moscú, mientras que en San Peterburgo se establece el Soviet de Petrogrado. Pero algo, mejor dicho alguien, está a punto de cambiar las historia de Rusia. Hablamos de Vladímir Ilich Uliánov, más conocido como Lenin, que deja su exilio en Suiza para subir a un tren de camino a su patria. Esto con el beneplácito de la enemiga Alemania que, haciendo unos cálculos rápidos, prefirieron ganarse un problema para el futuro (la Revolución Comunista) y quitarse un problema para el presente (el frente oriental en su Guerra).

2. La era de Lenin y el Nacimiento de la Unión Soviética

Lenin fue la figura clave en el cambio radical de Rusia. Con sus tesis de Abril, la Revolución de Octubre y el comienzo de la Guerra Civil Rusa (ejercito rojo comunista VS ejercito blanco pro zarismo), la configuración de Rusia cambia para siempre. Más información sobre la Revolución de Octubre.

Para empezar, en 1918 los bolcheviques deciden aniquilar a los últimos miembros de la dinastía Romanov, para quitarse así el problema de los pro-zaristas. Es la noche del 16 al 17 de julio cuando la familia de Nicolás II es asesinada por completo en Ekaterimburgo. Aunque surge la leyenda de Anastasia Romanov, según la cual consiguió esconderse y escapar (aunque se demostró que no fue así).

En 1922 nace la Unión Soviética, un modelo de sociedad comunista que abolía el concepto de capitalismo y propiedad privada, con Lenin a la cabeza, y a su lado las figuras de Leon Trotsky y Stalin. El 28 de Diciembre 1922 se firma el Tratado de Creación de la URSS que aprueba la unión de la RSFS de Rusia, la RFSS de Transcaucasia, la RSS de Ucrania y la RSS de Bielorrusia. Pequeño flashfoward: en 1991 con la caída de la URSS, la Union Soviética se desintegrará en 15 estados independientes.

3. Stalin al poder

Con la muerte de Lenin en 1924 sube al poder Iosíf Stalin (para muchos fue una sorpresa ya que Lenin prefería un liderazgo colectivo de 3 dirigentes diferentes .

Abrimos un pequeño paréntesis para hablar de Leon Trotsky. Fue una persona muy querida por Lenin y considerado por muchos tan importante (o más) que este en el éxito de la Revolución de Octubre. Pero nunca hizo buenas migas con Stalin y con su concepto de régimen. Para Trotsky el Stalinismo era una revolución corrupta, una traición al ideal revolucionario que Lenin y él habían soñado. Stalin no solo odiaba a Trotsky, le temía, así que le exilió y más tarde mandó a asesinarlo. Quién llevo a cabo esta tarea fue el comunista español Ramón Mercader. Más info.

Curiosidad: ¿sabías que León Trorsky en su exilio a México tuvo un affaire con Frida Kahlo?

Pero volviendo a Stalin, con él comienza una de las épocas más oscuras de la historia de Rusia.  Son los tiempos del Holodor (genocidio ucraniano) y de la Gran Purga, una campaña dirigida a la persecución de cualquiera culpable de criticar, conspirar o no acatar las órdenes del dictador. Las represiones eran brutales y los gulags, unos terribles campos de trabajo forzado donde acabaron millones de soviéticos, fueron la prueba física y gráfica de la locura de ese tiempo. Se habla de que en su mandado se acabo con la vida de entre 14 y 16 millones de rusos. Para muchos Stalin fue una figura más diabólica que el mismísimo Hitler.

Si bien es cierto que jamás se llegó a prohibir la profesión de la religión ortodoxa (ni de ninguna), es también verdad que, durante los primeros años de régimen, la Iglesia no estaba vista con buenos ojos.

A finales del siglo XX en toda Rusia había más de 50.000 iglesias y más de 90 millones (de los 125 totales) se confesaban ortodoxos. Obviamente, el pensamiento comunista era ateo, de hecho Lenin decía que creer en Dios era una necrofilia ideológica. Queda claro, entonces, que la postura de la Unión Soviética era terminar con la fuerza de la Iglesia Ortodoxa en el poder. Durante la Gran Purga miles y miles de curas fueron arrestados, encerrados en monasterios y hasta asesinados. Se confiscaron tierras pertenecientes a la Iglesia y fueron entregadas al pueblo. Miles de templos fueron derribados (por suerte la Catedral de San Basilio se salvó) y la profesión religiosa sofocada.

Todo esto cambió con la llegada de la Segunda Guerra Mundial y la invasión nazi. Stalin entendió pronto que la represión a la Iglesia no le convenía… los alemanes iban abriendo y reconstruyendo iglesias en los territorios ocupados y no quería correr el riesgo de perder el apoyo de la población. A esto hay que sumar que Roosvelt, presidente de EEUU y aliado, pedía constantemente más libertad religiosa. Así que Stalin prefirió agachar un poquito la cabeza a perder poder y apoyo económico. En 1943 volvió a permitir el culto ortodoxo y puso un Patriarca que, por supuesto, le era fiel y acataba todas sus órdenes.

Stalin muere en 1953, en plena Guerra Fría, le sucede Malenkok aunque no dura mucho en pasar el testigo a Jrushchov, quien no tarda en tildar todos los delitos cometidos durante el Stalinismo como “culpa de un solo hombre, psicópata y sin remordimientos”.  Es la llamada “destalinización”. Es entonces cuando se eliminan todos los reconocimientos a Stalin, y hoy en día es muy complicado ver un busto, una estatua, o una calle dedicada a este líder comunista.

4. Rusia en la Segunda Guerra Mundial

Si bien Stalin había firmado un pacto de no agresión con Hitler, el líder de la Alemania nazi lo rompe cuando, con la Operación Barbarroja decide invadir parte del territorio ruso. La URSS entonces se ve obligada a entrar en guerra, uniéndose al bando aliado.

Es importar recordar un hecho clave para el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial: el 7 Diciembre de 1941 la base naval estadounidense de Pearl Harbor es atacada por el ejercito japonés. Es el momento en que la otra gran potencia mundial, EEUU, entra en guerra, por supuesto al lado de los Aliados.

Los nuevos frentes y la fuerza rusa y estadounidense debilitan al ejercito nazi que comienzan a perder batallas (la de Stalingrado y el Desembarco de Normandia son dos momentos clave para el devenir de la guerra). Lo que sigue es bien sabido: Alemania es derrotada en mayo de 1945, y unos meses más tarde concluye también la Guerra del Pacífico con los tristemente famosos bombardeos de Hiroshima y Nagasaki.

La Segunda Guerra Mundial acaba y lo que tenemos en el panorama internacional son dos enormes fuerzas con tipos de gobierno completamente diferentes: Estados Unidos y la URSS.

5. La Guerra fría

Tras la finalización de la Segunda Guerra Mundial, comienza la conocida como Guerra Fría, un continuo choche entre las dos grandes potencias mundiales del posguerra: Rusia y Estados Unidos. Fue más bien una guerra psicológica ya que nunca huno un enfrentamiento directo y real (aunque sí indirecto con el apoyo, en diferentes bandos, en las Guerras de Vietnam, de Afganistán o de las Coreas).

Realmente el origen de la Guerra Fría ha de buscarse por un lado en la voluntad de la URSS de expandir los confines de su revolución comunista y por otro en la obsesión de Estados Unidos para sofocar brotes comunistas (hay que recordar que el gobierno de USA no dudó en ayudar a golpes de estado allá donde lo veía necesario, especialmente en países sudamericanos y africanos).

Son los años de la construcción del Muro de Berlín, de la carrera armamentística y espacial, o de la crisis de los misiles de Cuba… La Guerra Fría solo acaba por un motivo: las negociaciones de Ronald Reagan y Mikhail Gorbachev  (impulsor de la Perestroika) y la posterior caída de la URSS.

Curiosidad: en 1954 nace el comité para la Seguridad del Estado, más conocido como KGB, una policía secreta (parecida a la CIA de EEUU). Aquí puedes ver unos cuantos datos curiosos sobre esta agencia.

6. Gorbachov, la Perestroika y la disolución de la URSS

La voluntad de Gorbachov era transformar el sistema soviético, pero finalmente fue el responsable de su disolución. Claro que él no tenía ni idea de lo que pasaría…

Cuando en 1985 se hizo con el liderazgo del Partido Comunista de la Unión Soviética, decidió implementar un programa de reformas con el fin de reestructurar e impulsar la economía soviética. Su objetivo era mantener un sistema socialista pero más abierto a la innovación.

Su plan tenía dos elementos fundamentales:

  • La Perestroika: un sistema de reformas para restaurar el sistema, cuyo objetivo final era levantar la economía soviética que estaba sumida en una profunda crisis.
  • El Glasnost: la voluntad de una mayor apertura y transparencia. Por primera vez tras el régimen Stalinista, se levantaron prohibiciones como la de leer obras de Orwell o El Doctor Zhivago, la prensa podía escribir y publicar artículos sin temor a represalias, los trabajadores tenían derecho a huelgas…

Si todo suena estupendamente, la realidad es que lo que consiguió fue un descontento por todos lados: los comunistas tenían miedo a que se introdujera un sistema capitalista, y los que estaban más decididos al cambio se quejaban por la lentitud de las reformas. Además en esa época la inflación se disparó. El pueblo estaba frustrado y descontento y parecía como que la maquinaria soviética se hubiese paralizado por completo.

El 9 de Noviembre de 1989 cae el Muro de Berlín y con él la ilusión de poder mantener unida la URSS: el mundo estaba cambiando y lo hacía a pasos agigantados. Años más tarde, durante una entrevista, Gorbachov se refirió a la Caída del Muro como “cuando un árbol que cae porque su tronco está podrido».

Lo que más aceleró la disolución de la URSS fue algo que, en su origen, pretendía todo lo contrario: el golpe de estado contra Gorbachov, en el que algunos miembros del Partido Comunista y del KGB pretendieron hacerse con el control del gobierno, resultó ser un intento fallido, y la línea dura de la URSS perdió todavía más legitimidad.

El 8 de Diciembre de 1991 se firmó la disolución de la Unión Soviética y Gorbachov pronunció las famosas palabras «El viejo sistema colapsó antes de que el nuevo comenzara a funcionar». El 25 de Diciembre dimitió, dejando el liderazgo de la nueva Federación Rusa a Boris Yeltsin.

Curiosidad: en 1990 Gorbachov fue Premio Nobel de la paz por su intento de mejorar las relaciones entre el mundo soviético y el occidental.

7. Lo bueno del Comunismo: sí, hubo cosas buenas

Mucho se ha hablado de los defectos y de las cosas terribles que llevó consigo el comunismo, pero por supuesto también hubo cosas buenas. Y es que la base de la filosofía comunista (especialmente al principio de la Unión Soviética) era pura: a diferencia de la gran mayoría de regímenes, el comunista creía en que mejoraría de verdad la vida del pueblo. Educación gratuita, trasporte público eficiente y gratis (o baratísimo), sistema sanitario gratuito y universal, dos semanas de vacaciones pagadas para todos los ciudadanos, jornada laboral de 7 horas con jubilación, bajas de maternidad y de enfermedad remuneradas, sufragio universal desde 1917 y acceso para las mujeres a los estudios y al trabajo, agua y luz gratuitos y una política medioambiental adelantada a su tiempo (reciclaje)…

Sin hablar de la importancia del pueblo ruso en la victoria de los Aliados en la Segunda Guerra Mundial (todos apuntan a Estados Unidos como gran salvador de Europa, pero el sacrificio ruso fue inmenso: se calcula que murieron unos 25 millones de soviéticos, entre soldados y civiles, aunque hay quien apunta que las cifras fueron mucho mayores).

A esto hay que añadir el cambio radical del país: Churchil dijo, refiriéndose a Stalin, que  «Cogió a una Rusia con arados y la dejó equipada con la bomba atómica».

Historia de Rusia desde la caída de la URSS hasta nuestros días

La Federación Rusa: Yeltsin, Putin, Medvédev y… Putin de nuevo

Hay quien dijo que el 26 de Diciembre de 1991 se acabó el mundo. Por lo menos el mundo tal y como se entendía si, porque la URSS, una de las dos potencias mundiales y quizás la que más influyó en la historia del siglo XX, sencillamente ya no existía.

El primer presidente de Rusia fue Boris Yeltsin quien estuvo al mando hasta 1999. La idea de Yeltsin era transformar la socialista Rusia en un país con una economía de libre mercado, impulsando la privatización: lo que pasó fue que gran parte del patrimonio del país acabó en las manos de unos pocos, la economía estuvo cerca del colapso, hubo grandes recortes en gasto público y la recesión económica alcanzó picos de record. Además fue una época marcada por escándalos de corrupción, las guerras de Chechenia y una reforma de la constitución muy comentada. En 1999 Yeltsin anunció que se retiraría de la vida política no sin antes proponer su sucesor… un tal Vladimir Putin que, efectivamente, fue el nuevo presidente elegido.

Hay tanto que decir sobre Putin que no sabemos por dónde empezar. Es un hombre hecho a si mismo, nacido en una familia muy humilde (incluso llegó a pasar hambre) que poco a poco fue cambiando su destino. Se licenció en derecho, fue espía para el KGB, hombre listo, con un montón de pasiones (desde el judo -es cinturón negro- al piano), hay hasta un cómic inspirado en su figura, en el cual se retrata como un superhéroe. Es ortodoxo prácticamente, amante de los animales y de los deportes, y tiene un apartado dedicado en la pagina del Kremlin, donde se pueden ver sus intereses y fotos oficiales (y personales).

Hay millones de rusos que lo adoran: al fin y al cabo fue responsable de devolver a Rusia a su puesto en el mundo, la economía con él mejoró mucho, anexionó Crimea a Rusia, encarceló por evasión fiscal a uno de los hombres más ricos del país (aunque hay quien asegura que lo hizo porque era su opositor) y además es todo un experto en salir triunfante de los pantanales diplomáticos.

Pero también hay gran parte de la población que le odia: por haberse metido en guerras innecesarias, por su represión a la libertad de prensa, por sus leyes homófobas, por las detenciones de críticos (y hasta hay una larga lista de asesinados políticos sin resolver). A esto hay que añadir la sombra que rodea las últimas elecciones presidenciales. Vamos, es un tema bien peliagudo.

Lo que está claro es que la Rusia de hoy no sería la misma sin Putin, en el buen y en el mal sentido.

Se han quedado muuuuchas cosas que contar sobre la historia de Rusia, ya te avisamos de que es imposible ponerlas todas en un solo artículo, pero con este resumen te puedes hacer una idea de los acontecimientos que marcaron los devenires de este gran país como es Rusia. Y seguro que ahora todavía tienes más ganas de visitarlo!

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