LO MEJOR DE LA RUTA 66: LAS EXPERIENCIAS QUE NO DEBES PERDERTE

No las teníamos todas con nosotros. Es más, cuando pensábamos en los miles de kilómetros que tendríamos que recorrer en la Ruta 66 nos entraba un cosquilleo de duda y nos preguntábamos: ¿nos aburriremos? ¿nos encontraremos demasiada gente en la carretera? ¿las atracciones serán un poco caca de la vaca? ¿y si se nos hace demasiado pesado? Fallábamos y mucho! Recorrer la Ruta 66 a bordo de una autocaravana fue una de las mejores experiencias de nuestro viaje a Estados Unidos.

En este post vamos a contarte qué fue lo mejor de la Ruta 66 con la intención de poder ayudar a esos indecisos que todavía se preguntan si recorrer la Mother Road merece la pena o no…

1. Los kilómetros y kilómetros de carretera

¿Aburridos? No way! La Ruta 66 nos confirmó que los road trips son nuestro tipo de viaje favorito. Atravesar diferentes estados, sorprenderse con paisajes, personas e historias, comenzar el día sin saber lo que nos depara el camino y donde terminaremos… buah, para nosotros no tiene precio!

Consejo: prepara una banda sonora viajera que te acompañe, nosotros creamos esta playlist 🙂

2. Los diners

Entrar en un diner es dar un paso atrás en el tiempo, encontrarse de repente en los años ’50, sentirse dentro otra época. ¿Son bonitos? No, son preciooooosos!

Consejo: el mejor diner de la Ruta 66 donde comimos (y uno de los más guapos) fue el Lucille’s Roadhouse (Oklahoma). Rober tomó una hamburguesa y yo un bocadillo de pulled pork. Buaaaaaah, riquísimos.

// Tenemos pendiente preparar un post con los mejores restaurantes de la Ruta 66, si eres un gordinfón como nosotros te va a encantar 😉 //

3. Los museos temáticos

¿Te parece un plan aburrido? You know nothing, como John Snow! Los museos repartidos a lo largo de la Ruta 66 son la mejor forma de conocer su historia y de flipar con los objetos vintage que sus propietarios coleccionaron a lo largo de los años. Aquí encontrarás literalmente de to-do, aunque para nosotros los coches antiguos (a cual más bonito) son lo más.

A lo largo de la Ruta se encuentran muchos museos, si no tienes tiempo (o interés) para verlos todos te recomendamos estos dos:

  • National Route 66 Museum de Elk City: posiblemente el museo de la Ruta 66 más completo y visitado de todos. Merece mucho la pena! La entrada cuesta 5$.
  • El museo en el restaurante Russells, entre Adrian y Tucumcari: el propietario es super amable y tiene de todo, desde coches vintage hasta neveras de coca cola o posters de Marylin Monroe y Elvis. Es gratis.

4. La América profunda

Gracias a la Ruta 66 descubrimos que Estados Unidos es mucho más que los rascacielos de Nueva York, el Puente de San Francisco o el Capitolio de Washington. Pasamos por zonas desiertas, por reservas indias, por pueblos fantasma, y otros que parecían estancados en los años ’50. Hoy en día no entenderíamos Estados Unidos sin el Midwest, sin la América profunda, la que no sale nunca en las películas de Hollywood (a menos que no se trate de una peli de indios y vaqueros) y que sin embargo es parte imprescindible de la historia y de la geografía del país.

5. Los carteles

Ohhh, no somos de souvenirs, pero nos tuvimos que aguantar las ganas de arrancar algún que otro cartel vintage de la Ruta. Lo mejores son los neones de los moteles… ¿nuestro favorito? El del Blue Swallow Motel!

Pero hay otros carteles muy curiosos: los de la publicidad de Burma Shave, un conjunto de 6 carteles consecutivos en los que se pueden leer frases divertidas y con rimas:

Ej: the poorest guy in the human race can have a million dollar face, if you dislike big traffic fines slow down til you can read these signs…

Al parecer en los años 60 se contaban por centenares en todas las carreteras del país, hoy en día son comos reliquias historias y, aunque quedan pocos, se pueden ver a lo largo de la Ruta. Nosotros los vimos en la carretera de Ash Fork y Seligman (Arizona).

Más info sobre la historia de estos carteles: BurmaShave

6. Las frikadas

Las frikadas nunca faltan en la Ruta 66 y nosotros encantados. Algunas de las mejores han sido:

  • Los teepee del Wigwam Motel, the Jack Rabbit Trading Post, un conejo gigante donde poder subir y sacarte mil fotos.
  • La ballena azul de Catoosa, no todos los días vas a poder caminar dentro de la barriga de una ballena.
  • Cars on the Route, donde puedes ver los coches protagonistas de Cars.
  • Ed Galloway´s Totem Pole Park, un parque lleno de totems indios

Y muchos, muchos más: en serio, cada día vas a toparte con algo nuevo y totalmente diferente.

Y ¿qué decir de las gasolineras vintage? Todo un símbolo de la Ruta 66 y algunos de los sitos más curiosos que puedes encontrarte en Estados Unidos *_* Sencillamente nos encantaron y ojalá hoy en día hubiese más como estas, coloridas y llenas de personalidad.

7. Los personajes

Los estadounidenses, contra todo pronóstico, nos parecieron personas súper amables y de buen carácter, sobre todo los que nos cruzamos por la Ruta 66. Uno de los momentos memorables del viaje fue encontrarnos en un bar perdido de un pueblecito perdido de una ciudad perdida de Missouri donde pasamos una tarde genial, viendo la final de la Champions y compartiendo cervezas con personajes taaan raros como divertidos, que por otro lado no entendían como diablos habíamos acabado allí jajaja, nosotros tampoco, la verdad.

Y, ¿qué decir de los personajes míticos de la ruta? Poder toparnos con algunos ellos ha sido de sin duda una de las mejores cosas del viaje. Aunque si tuviéramos que elegir uno entre todos sería el amigo Harley, que nos homenajeó con su versión de “Get Your Kicks on Route 66” (en realidad o mejor fue salir vivos de allí!).

También nos gustó mucho conocer a Elmer, el hombre que creó el Bottle Ranch, un “bosquecito” de botellas de colores muy guapo!  Y a John, el yerno de Gary Turner que hoy en día se encarga de “recibir” a los muchos turistas que pasan por el Gay Parita. Nos llenó de postales, nos regaló un helado buenísimo y lo mejor, nos hizo sentir como en casa en una de las gasolinera más épicas de toda la Ruta 66.

8. Los moteles

Los moteles son otros de los grandes protagonistas de la Ruta 66. En casi cada pueblo hay un motel legendario, de esos que no te extrañaría encontrarte en una peli de los años 60 y que con sus neones y estética te catapultan a una época de rock n’ roll y purpurina. Un poco kitch sí, pero si tienes un toque friki-nostálgico… te van a encantar.

Nosotros, al viajar con caravana, no nos alojamos en ninguno, pero no perdimos la ocasión de parar a conocer algunos de los más famosos como el Wigwam, con sus habitaciones en forma de tienda india (nuestro favorito) y el Blue Swallow Motel, con su letrero legendario y sus colores pastel… aunque hay literalmente cientos en el camino, todos con sus peculiaridades 🙂

9. Los Parques Nacionales y paisajes

No todos lo saben pero hay un Parque Nacional en la Ruta 66: hablamos del Petrified Forest National Park (más info), un parque donde se pueden encontrar árboles milenarios petrificados y unos cuantos miradores con vistas alucinantes como esta:

Cuando estuvimos cruzando Nuevo Mexico decidimos desviarnos a Santa Fe para ir a Albuquerque y en la oficina de turismo del pueblo (precioso, por cierto) nos recomendaron visitar un lugar muy poco conocido: el Tent Rock National Park, un parque nacional con unas peculiares formaciones rocosas en forma de tienda de campaña (de ahí el nombre). Fue todo un acierto visitarlo y una auténtica sorpresa, estábamos prácticamente solos (a excepción de un lagarto con la barriga azul que hacia flexiones, sí, os lo prometemos, hacía flexiones XD).

Pero Parques Nacionales a un lado, si hay algo que en Estados Unidos nunca falta son lugares curiosos, y puedes imaginar que recorriendo tantos kilómetros de ruta te toparás con montones de paisajes espectaculares… pasarás por campos verdes, montañas rojas, desiertos sin ná de ná y además podrás compartir ruta con los larguiiiiisimos trenes de Estados Unidos (y hacer que te piten para saludarte jejeje, true story).

Lo dicho: no hay nada como un viaje de carretera para sentirte parte de un destino 🙂

10. Recorrer la Ruta 66 en autocaravana

Al principio nos daba algo de miedo: era una distancia enorme que recorrer y muchos días en un cacharro tan grande, pero al final resultó ser lo mejor de todo! Nos quedamos a dormir en el aparcamiento de casinos indios (cojonudos, por cierto), a orillas de lagos, compartiendo espacio con camiones en gasolineras, en Walmarts y otros sitios raros. Cocinamos pasta en medio de un bosque de árboles petrificados, comimos una hamburguesota con batido por la patilla en el cumple de Rober, y seguimos a la caravana de Breaking Bad para conocer todas las localizaciones de nuestra serie favorita. Vivir la Ruta 66 a bordo de una autocaravana, sin abandonarla jamás, fue como vivir la ruta al cuadrado, como disfrutar de la carretera al máximo.

Si podéis hacerlo… os lo recomendamos MUCHO.

Estas son, para nosotros, las cosas que podríamos resumir como lo mejor de la Ruta 66. Sinceramente ha sido uno de los mejores viajes de nuestra vida, diferente, interesante y nada aburrido… de hecho, no nos importaría volver a hacer esta legendaria carretera dentro de unos años, ojalá no cambie!

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