15 cosas que ver y hacer en Mdina y Rabat (Malta)

¿Quieres descubrir todo lo que ver y hacer en Mdina y Rabat? Si estás planificando un viaje a Malta, destinar unas horas a recorrer sus calles es casi obligatorio. En este artículo vamos a contarte nuestra experiencia, cómo organizar la visita y todo lo que te espera en estas dos pequeñas ciudades históricas de Malta, una de las visitas más interesantes de toda la isla.

Aunque apenas las separan unos pasos, son completamente diferentes. Mdina es la antigua capital de Malta y pasear por sus calles amuralladas es como viajar varios siglos atrás entre palacios, iglesias y callejuelas de piedra que parecen detenidas en el tiempo. Justo al otro lado de sus murallas aparece Rabat, mucho más cotidiana, con cafeterías y restaurantes locales, importantes yacimientos arqueológicos y algunas de las catacumbas más impresionantes del país.

A nosotros fue precisamente ese contraste lo que más nos gustó. En apenas cinco minutos, pasas de sentirte en la Edad Media a tomarte un café rodeado de malteses en su día a día. Es como visitar dos Maltas completamente diferentes en una sola mañana.

En esta guía encontrarás los lugares imprescindibles que no pueden faltar en una visita a las ciudades de Mdina y Rabat, consejos prácticos y un mapa para que no te pierdas ninguno de sus rincones más interesantes. Sin duda, una de las mejores excursiones que hacer en Malta.

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Qué ver en Mdina

Conocida como la Ciudad del Silencio, Mdina es uno de esos lugares que parecen sacados de una película. Sus calles empedradas, los palacios de piedra y las murallas perfectamente conservadas hacen que recorrerla sea como viajar varios siglos atrás. No es casualidad que muchos la consideren el rincón más bonito de Malta.

Pero antes de empezar la ruta, merece la pena conocer un poco su historia. La zona estuvo habitada desde época fenicia, aunque fueron los romanos quienes la convirtieron en una importante ciudad bajo el nombre de Melite, que durante siglos fue la capital de Malta. Más tarde, los árabes redujeron el tamaño de la ciudad y levantaron las murallas que, en gran parte, siguen definiendo su aspecto actual, además de dejar como herencia ese entramado de callejuelas estrechas tan característico.

Con la llegada de los normandos, Mdina pasó a convertirse en el hogar de la nobleza maltesa, motivo por el que también se la conoce como la Ciudad Noble. Sin embargo, cuando los Caballeros de la Orden de San Juan trasladaron la capital a la recién fundada La Valeta en el siglo XVI, Mdina perdió su importancia política… pero ganó algo mucho más valioso para quienes la visitamos hoy: la tranquilidad. Gracias a ello, su trazado urbano apenas ha cambiado desde entonces y pasear por sus calles sigue siendo una experiencia única.

casco histórico Mdina Malta

Aunque lo mejor que puedes hacer es dejarte llevar sin rumbo entre sus callejuelas y descubrir patios, balcones y palacios, los que te contamos a continuación son los lugares imprescindibles que ver en Mdina, ordenados siguiendo el recorrido que nosotros hicimos para que aproveches al máximo la visita.

La mejor forma de conocer ambas ciudades es con este free tour de Mdina y Rabat (en español) que dura unas 2 horas y te lleva a conocer sus principales puntos de interés.

1. Puerta de Mdina

La entrada a Mdina no podía ser más épica. En serio, cruzar la Puerta de Mdina (o Puerta de Vilhena) es como cambiar de siglo en cuestión de segundos. Construida en 1724 por orden del Gran Maestre António Manoel de Vilhena, esta monumental puerta barroca sustituyó al antiguo acceso medieval y se ha convertido en uno de los grandes símbolos de la ciudad. Merece la pena detenerse un momento para fijarse en los escudos, relieves y detalles de la fachada, labrados en la característica piedra caliza dorada de Malta.

Antes de atravesarla tendrás que cruzar un puente que salva el antiguo foso de la fortaleza. Hoy resulta difícil imaginarlo, pero durante siglos este era uno de los puntos mejor protegidos de la isla. Al otro lado te esperan calles estrechas, palacios centenarios y un ambiente que apenas ha cambiado desde la Edad Media (si consigues aislarte del turismo de masas).

Es la principal puerta de acceso a la ciudad, aunque existe un segundo acceso mucho menos conocido llamado Greeks Gate. Es la única puerta medieval que se conserva de la ciudad y una buena opción para salir de Mdina y continuar la visita hacia Rabat.

Curiosidad: puede que esta puerta también te resulte familiar aunque nunca hayas estado en Malta. Durante el rodaje de la primera temporada de Juego de Tronos, fue utilizada como una de las entradas a Desembarco del Rey, convirtiéndose en uno de los escenarios más reconocibles de la serie en la isla.

Puerta Mdina

2. Palacio Vilhena

Nada más cruzar la Puerta de Mdina, apenas tendrás que caminar unos metros para encontrarte con uno de los edificios más elegantes de la ciudad: el Palacio Vilhena. Levantado en ese mismo año 1724 por orden del mismo Gran Maestre sobre el antiguo edificio de la universidad medieval, es uno de los mejores ejemplos de arquitectura barroca de Malta. O sea, que aquí ya se estudiaba siglos antes de que existiera el concepto de “me voy a estudiar inglés a Malta”.

Podrás cruzar la imponente puerta principal de manera gratuita y acceder a su bonito patio interior salpicado de ventanas alineadas con precisión casi obsesiva. En su interior se encuentra el Museo Nacional de Historia Natural, dedicado a la geología, la fauna y la flora del archipiélago maltés. La exposición incluye fósiles, minerales, aves, especies marinas y otros elementos relacionados con la naturaleza de Malta.

Sinceramente, salvo que viajes con niños o tengas un interés especial por la historia natural, creemos que el museo no es una visita imprescindible. Si dispones de poco tiempo, nosotros invertiríamos ese tiempo en seguir recorriendo las calles de Mdina o en dedicar más tiempo a Rabat y sus catacumbas.

Palacio Vilhena en Mdina Malta

3. The Mdina Dungeons Museum

Justo al lado del Palacio Vilhena se encuentra este museo, una visita diferente que recrea algunos de los episodios más oscuros de la historia de Malta. Durante el recorrido irás pasando por salas ambientadas en distintas épocas, desde la dominación árabe hasta la llegada de los Caballeros de la Orden de San Juan, con escenas que representan antiguos métodos de tortura, juicios, ejecuciones o las condiciones en las que vivían los prisioneros.

Es una visita curiosa, especialmente interesante si viajas con adolescentes o te gustan este tipo de museos temáticos. Sin embargo, no esperes encontrar piezas arqueológicas ni una explicación histórica muy profunda: el objetivo es sumergirte en la atmósfera de la Malta medieval a través de recreaciones. Si decides entrar, aprovecha para fijarte también en los antiguos pasadizos situados bajo las murallas, que ayudan a entender mejor cómo funcionaba el sistema defensivo de la ciudad.

Dungeons Museum Mdina Malta

4. Pjazza Mesquita

Se trata de una pequeña plaza escondida entre callejuelas, rodeada de elegantes fachadas de piedra, balcones tradicionales malteses y presidida por un poco central. No es tan monumental como otras plazas de Mdina, pero nos parece un rincón bastante fotogénico y tranquilo. Pese a su nombre, hoy no se conserva ningún rastro de antiguas mezquitas.

Curiosidad: es otra de las localizaciones más conocidas de Juego de tronos; en este caso sirvió como escenario de varias escenas ambientadas en Desembarco del Rey.

5. Catedral de San Pablo

La Catedral Metropolitana de San Pablo es el edificio religioso más importante de Mdina y uno de los grandes imprescindibles de la ciudad. Fue construida a finales del siglo XVII, después de que el terremoto de 1693 dañara gravemente el edificio medieval que ocupaba este mismo lugar. El resultado es una de las iglesias barrocas más espectaculares de Malta, con una imponente fachada, dos campanarios gemelos y una gran cúpula que sobresale por encima de los tejados de Mdina.

Una vez dentro, lo primero que llama la atención es el espectacular suelo de mármol, formado por decenas de lápidas decoradas bajo las que descansan obispos, nobles y otras figuras destacadas de la historia de Malta. Si consigues levantar la vista, encontrarás preciosos frescos en el techo, capillas laterales y decoración barroca por todos lados.

La entrada a la Catedral de Mdina cuesta 15€ e incluye el Museo de la Catedral, situado justo enfrente, en el antiguo seminario, con pinturas, grabados, monedas, manuscritos y otros objetos litúrgicos.

Curiosidad: según la tradición cristiana, este sería el lugar donde San Pablo se encontró con el gobernador romano Publio tras naufragar en Malta en el año 60 d. C., un episodio que marcó la historia religiosa del archipiélago y explica por qué el apóstol está tan presente en muchos lugares de la isla.

Catedral Mdina Malta

6. Iglesia de la Anunciación de Nuestra Señora

La Iglesia de la Anunciación de Nuestra Señora, más conocida como la Iglesia de los Carmelitas, junto al convento anexo, forma uno de los conjuntos barrocos mejor conservados de la ciudad y, además, suele estar bastante más tranquilo que la concurrida Catedral de San Pablo.

La iglesia fue construida en el siglo XVII por la Orden de los Carmelitas y destaca por su elegante fachada y por un interior sorprendentemente luminoso, decorado con mármoles, frescos y varias obras de arte religioso. Si el convento está abierto, también merece la pena echar un vistazo a su claustro y a algunas de sus dependencias históricas, donde todavía es posible hacerse una idea de cómo era la vida de la comunidad carmelita siglos atrás.

Las calles que rodean la iglesia suelen estar menos transitadas y es una de nuestras zonas favoritas de Mdina. Además, entrar es gratis!

interior de la Iglesia de la Anunciación en Mdina Malta

7. Palacio Falson

Si te apetece conocer cómo era la vida de las familias nobles que habitaron Mdina durante siglos, este es el lugar. Construido hacia finales del siglo XIII, es uno de los edificios medievales mejor conservados de Malta. El recorrido permite visitar salones, dormitorios, la biblioteca, el comedor o la cocina, todos ellos amueblados con piezas originales.

Gran parte de lo que se expone pertenece a la colección privada de Olof Gollcher, un capitán, coleccionista y filántropo maltés bastante singular que residió aquí durante buena parte del siglo XX. A lo largo de su vida reunió más de 3.500 piezas entre pinturas, muebles, relojes, alfombras, armas, monedas, joyas, manuscritos y objetos decorativos procedentes de distintos lugares de Europa y Oriente Próximo.

La entrada al Palacio Falson cuesta 12€ (en el momento de escribir este artículo) y, si tienes pensado visitarlo, te recomendamos reservar con antelación, especialmente durante la temporada alta. Abre de martes a domingo, de 10:00 a 16:00 horas, permaneciendo cerrado los lunes.

Y cuando termines la visita, merece la pena hacer una pausa en Gustav Café, situado en la misma terraza del palacio, con unas vistas muy chulas. Se puede subir directamente desde la entrada al museo, pero sin pagar la entrada.

que ver en Mdina Palacio Falson

8. Bastion Square y mirador de Mdina

La última parada de nuestro recorrido por el casco histórico de Mdina es la Bastion Square, que ofrece unas vistas espectaculares desde lo alto de la colina desde donde se distinguen pueblitos de interior, campos de cultivo, iglesias con sus inconfundibles cúpulas e incluso parte de la costa en días despejados. El mejor lugar para despedirse de la Ciudad del Silencio, mejor si es coincidiendo con la luz del atardecer.

Además de las vistas, fíjate en las propias murallas y bastiones, que durante siglos protegieron la antigua capital de Malta frente a posibles invasiones. Ocupando uno de estos históricos edificios, está el popular Fontanella Tea Garden, famoso por sus tartas caseras y por su terraza con vistas sobre las murallas.

Mirador en Bastion Square en Mdina Malta

Qué ver en Rabat

Nada más salir de las murallas de Mdina y atravesando la carretera, entrarás de lleno en Rabat, una ciudad que muchos visitantes recorren casi de pasada… y es un error. Aunque suele quedar a la sombra de su famosa vecina y se piense en ella como «la parte nueva», Rabat tiene a sus espaldas más historia de la que crees.

De hecho, durante la época romana ambas formaban una única ciudad llamada Melite, que era la capital del archipiélago. No fue hasta la llegada de los árabes, en el siglo IX, cuando el núcleo fortificado se redujo a la actual Mdina y el asentamiento exterior empezó a desarrollarse de forma independiente. De ahí procede su nombre: Rabat significa precisamente arrabal o suburbio.

A diferencia de Mdina, donde predominan los palacios y las silenciosas calles medievales, Rabat tiene un ambiente mucho más auténtico y local. Pero también ofrece algunos de los yacimientos arqueológicos y religiosos más importantes del país, como la Domus Romana, las impresionantes Catacumbas de San Pablo o la basílica levantada sobre la gruta donde, según la tradición, se refugió el apóstol tras su naufragio en Malta.

catacumbas de San Pablo

Ya ves que en un momento estás paseando sobre una calle medieval empedrada y, tras unos minutos, te ves recorriendo pasadizos subterráneos repletos de nichos o tomando un café como si fueras un vecino más. Dicho esto, aquí van los lugares imprescindibles que ver en Rabat.

1. Domvs Romana

Apenas unos minutos después de dejar atrás Mdina, podremos visitar uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de Malta. Descubierta por casualidad en 1881 durante unas obras, esta residencia perteneció a una familia acomodada en la antigua Melite, la ciudad romana que ocupaba lo que hoy conocemos como Mdina y Rabat.

Lo más llamativo son sus espectaculares mosaicos, algunos de los cuales se han conservado sorprendentemente bien. No hablamos de cuatro piedrecitas sueltas, sino de suelos completos decorados con escenas bastante curradas. También podrás ver esculturas de mármol (como el conjunto del emperador Claudio y su familia), monedas, cerámicas y otros objetos recuperados durante las excavaciones.

El recorrido no es largo (calcula 30-45 minutos), pero resulta muy interesante y visual porque permite hacerse una idea de cómo era una vivienda romana de la época, con sus habitaciones, patios, columnas y objetos, acompañados de paneles explicativos.

La entrada cuesta 6€ (más info en la web oficial de la Domvs Romana de Rabat) y, si te gusta la arqueología o la historia romana, creemos que merece mucho la pena, aunque no te esperes una versión reducida de Pompeya o Herculano.

Domus Romana Rabat Malta
Foto de Sudika – Wikimedia

2. Catacumbas de San Pablo

Si hay una visita que no deberías perderte en Rabat, son las Catacumbas de San Pablo. Bajo las tranquilas calles de la ciudad se esconde un auténtico laberinto de galerías excavadas en la roca que, durante siglos, fue utilizado como cementerio por las diferentes comunidades que habitaron Malta, desde la época púnica hasta la romana y los primeros cristianos.

Se trata de un conjunto de hasta 30 hipogeos diferentes, no de una única galería, a los que vas accediendo por entradas independientes. En cada acceso, hay un letrero donde se resumen sus características: longitud, peldaños de las escaleras, altura y anchura mínima, si cuenta con tumbas, máximo aforo… Algo que te ayudará a decidirte por cuáles visitas y cuáles no.

La entrada cuesta 6€ y recuerda llevar auriculares para conectarte a la audioguía con QR, y calzado cómodo, pues algunos pasillos son estrechos con suelo es irregular.

Esqueleto en las catacumbas de Rabat, Malta

Catacmubas de San Pablo en Rabat, Malta

3. Catacumbas de Santa Águeda (o Santa Ágata)

Son otras galerías subterráneas, mucho más pequeñas y menos visitadas que las anteriores, pero con una historia sorprendente. Según la tradición cristiana, Santa Águeda se refugió en este lugar durante su huida de Sicilia en el siglo III para escapar de la persecución del emperador Decio. Con el paso del tiempo, la cueva se convirtió en un lugar de culto y, sobre ella, se desarrolló este pequeño complejo funerario.

Las Catacumbas de Santa Águeda no destacan tanto por sus espacios de enterramiento, sino sobre todo por los frescos paleocristianos y medievales, con antiguas pinturas religiosas e inscripciones que decoran las paredes. Eso sí, si tuvieras que elegir solo una, nosotros nos quedaríamos con las Catacumbas de San Pablo, más impresionantes, aunque ambas se complementan.

que ver y hacer en Rabat Malta, catacumbas

4. Basílica de San Pablo

En pleno centro histórico de Rabat se levanta la Basílica de San Pablo, un lugar de gran significado para la tradición cristiana de la isla. La iglesia actual, construida principalmente en estilo barroco durante el siglo XVII, posee una rica decoración interior, con mármoles, frescos, esculturas y un impresionante altar mayor.

Pero el verdadero motivo por el que miles de personas llegan hasta aquí se encuentra bajo el templo. Descendiendo unas escaleras, se accede a la Gruta de San Pablo, el lugar donde, según la tradición, el apóstol permaneció durante los tres meses que pasó en Malta tras naufragar en el año 60 d. C. Aunque no existen pruebas arqueológicas que permitan confirmar este episodio, la cueva se ha convertido en uno de los lugares de peregrinación más importantes del país.

Basilica San Pablo Rabat Malta

Antes de continuar la ruta, merece la pena detenerse unos minutos en la Plaza de San Pablo, presidida por la estatua del apóstol. Es uno de los rincones con más ambiente de Rabat y un buen lugar para hacer una pausa antes de seguir explorando la ciudad.

estatua de San Pablo en Rabat, Malta

5. Museo Wignacourt y refugios de la Segunda Guerra Mundial

Ubicado en el antiguo colegio de los capellanes de la Orden de San Juan, desde este museo también se puede acceder a la Gruta de San Pablo. Aunque la visita también incluye varias salas con pinturas, esculturas, objetos litúrgicos y documentos relacionados con la historia religiosa de Malta.

Sin embargo, para nosotros, lo más interesante se encuentra bajo tierra. En sus subterráneos se esconde una red de refugios antiaéreos excavados durante la Segunda Guerra Mundial, cuando Malta sufrió algunos de los bombardeos más intensos del Mediterráneo. Estando ahí, en medio de estos estrechos túneles, te ayudará a hacerte una idea de las durísimas condiciones en las que miles de familias maltesas buscaron protección durante el conflicto.

6. Casa Bernard

Esta elegante mansión del siglo XVI es una de las pocas casas señoriales históricas de Rabat que todavía conserva gran parte de su mobiliario original y ese aire auténtico de época. Pasarás por salones, dormitorios, por el comedor y la cocina y por otras estancias decoradas con muebles antiguos, pinturas, porcelanas y objetos personales que muestran cómo vivía una familia acomodada maltesa hace siglos.

Curiosamente, la Casa Bernard sigue siendo una residencia privada, por lo que las visitas son siempre guiadas (en varios idiomas, pero no en español) y el número de personas que puede acceder al mismo tiempo es limitado. El precio de la entrada es de 10€.

Casa Bernard Rabat Malta

7. Convento de Santo Domingo

Terminamos la visita a Rabat en el Convento de Santo Domingo, un tranquilo conjunto religioso fundado en el siglo XV que, aunque suele pasar desapercibido, guarda algunos rincones con mucho encanto. Entre ellos, su elegante claustro, rodeado de arcos y jardines, y en el interior de la iglesia, decorado de manera sobria, pueden admirarse varias obras de arte religioso.

El convento fue utilizado como otro de los escenarios de la primera temporada de Juego de Tronos, donde su claustro se transformó en los jardines de la Fortaleza Roja de Desembarco del Rey.

Consejos para visitar Mdina y Rabat

Antes de terminar, queremos compartir contigo algunos consejos que creemos que pueden ayudarte a organizar mejor la visita. Toma nota:

✓ Cómo llegar a Mdina y Rabat

Llegar a Mdina y Rabat es muy sencillo, ya que ambas ciudades se encuentran en el centro de Malta y están perfectamente comunicadas con el resto de la isla. Si has decidido alquilar coche, desde La Valeta se tarda unos 25 minutos, mientras que desde Sliema o St. Julian’s el trayecto ronda la media hora. Además, podrás aprovechar el día para visitar otros lugares cercanos, como los Acantilados de Dingli o Mosta. Es como nosotros lo hicimos.

Ahora, si prefieres utilizar el transporte público, varias líneas de autobús conectan diariamente Mdina y Rabat con La Valeta y otras localidades importantes. El trayecto suele durar entre 30 y 45 minutos, dependiendo del punto de partida.

La tercera alternativa es reservar esta excursión organizada a Mdina y otros lugares cercanos, como los Acantilados de Dingli.

✓ Dónde aparcar en Mdina y Rabat

No se puede acceder en coche al interior de Mdina, pero justo entre Mdina y Rabat hay un gran aparcamiento gratuito, donde nosotros dejamos el coche sin ningún problema. Desde allí apenas hay unos minutos andando hasta la Puerta de Mdina y el inicio de Rabat, por lo que resulta muy cómodo para comenzar la ruta. Hay otro en el extremo oeste de las murallas, también gratuito (te dejamos las ubicaciones en el mapa al final del artículo).

Ambos son gratuitos, pero seguro que encuentras un gorrilla que amablemente te pedirá una propina por ayudarte a encontrar sitio y aparcar. Y muy importante: en temporada alta es imprescindible llegar temprano para conseguir plaza.

✓ Dónde comer en Mdina y Rabat

Los restaurantes de Mdina suelen estar más dirigidos al turismo, con precios un poco más elevados, mientras que Rabat ofrece mayor variedad y una relación calidad-precio bastante mejor.

Dicho esto, si durante la visita a Mdina te apetece hacer una pausa, Coogi’s Restaurant & Tea Garden tiene una terraza con bonitas vistas hacia las murallas. Otra opción muy popular dentro de Mdina es The Knights Kitchen, donde preparan cocina mediterránea con algunos platos inspirados en la gastronomía maltesa.

Ya en la parte de Rabat, la primera parada debería ser Is-Serkin (Crystal Palace), una institución en Malta donde se dice que preparan algunos de los mejores pastizzi de la isla. Si buscas un restaurante tradicional sin gastar demasiado, La Rabtija es un buen sitio para probar platos típicos malteses, como el estofado de conejo (stuffat tal-fenek), la sopa widow’s soup o la bragioli (ternera rellena).

✓ Más recomendaciones

Para terminar, aquí van algunos consejos que nos habrían venido muy bien antes de visitar Mdina y Rabat:

  • Empieza la ruta por Mdina, a primera hora de la mañana hay muchos menos visitantes y podrás disfrutar de la Ciudad del Silencio con mucha más tranquilidad.
  • Reserva al menos medio día, aunque si quieres visitar varios museos y las catacumbas, lo ideal es dedicar un día completo.
  • No tengas prisa por recorrer Mdina, más allá de sus monumentos, gran parte de su encanto está en perderse por sus callejuelas y descubrir pequeños patios, puertas centenarias y balcones tradicionales.
  • Lleva calzado cómodo: tanto Mdina como Rabat tienen muchas calles empedradas y, en el caso de las catacumbas, algunos tramos presentan suelo irregular y escaleras.
  • Si viajas en verano, evita las horas centrales del día ya que hay poca sombra en algunos puntos del recorrido y el calor puede ser intenso.
  • Y si el plan de viaje te lo permite, vuelve a pasar por Mdina al atardecer, cuando desaparecen los grupos organizados y las calles empiezan a quedarse vacías.

balcones coloridos en las fachadas de Rabat

Mapa con los imprescindibles de Mdina y Rabat

Para que te resulte más fácil organizar la visita, te dejamos un mapa con todos los lugares que ver en Mdina y Rabat que hemos mencionado a lo largo del artículo:

¿Ya tienes más claro qué ver y hacer en Mdina y Rabat en tu viaje a Malta? Y si ya las has visitado, ¿añadirías algún otro lugar que visitar en Mdina y Rabat? Si conoces algún rincón especial o tienes alguna recomendación para otros viajeros, ¡te leemos encantados en los comentarios!

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