¿China en el radar? Pues que no cunda el pánico, porque sí: es enorme, caótica a ratos y culturalmente abrumadora… pero también es una auténtica pasada. Entre templos milenarios, ciudades que parecen del futuro, paisajes que te dejan con la boca abierta y costumbres que no se parecen en nada a lo que conocemos, recorrer el Gigante Asiático es una aventura en mayúsculas. A continuación te contamos cuáles son, para nosotros, las mejores 20 cosas que ver y hacer en China (al menos una vez en la vida).
Y no, no hace falta saber mandarín ni dominar el uso de los palillos para disfrutarla como se merece. 20 cosas no son muchas, lo sabemos, y menos si hablamos de uno de los países más grandes, variados, curiosos y diferentes del mundo. Pero por algo hay que empezar, ¿no crees?
Qué ver y hacer en China
Nuestro viaje a China fue de los más raros que recordamos: durante casi un mes nos sumergimos en una cultura tan rica y tan diferente que acabamos amando este país, aunque hay que decir que es un sitio tan peculiar que la cabeza te va a explotar varias veces al día. Y es que China no deja indiferente a nadie.
Pero lo tenemos clarísimo: perderse por un lugar tan lejano (en kilómetros, en idioma y en costumbres) es una experiencia que merece muchísimo la pena. Eso sí, en la mochila no puede faltar una buena dosis de paciencia… Avisados estáis, jeje.
1. Muralla china
Uno de esos clásicos que nunca fallan: la Gran Muralla China. Imponente, infinita y cargada de historia, esta joya de la ingeniería es uno de los lugares que más nos impresionaron del viaje (aunque lo del mito de que se ve desde el espacio… va a ser que no).
Pasear sobre sus piedras centenarias, entre torres de vigilancia y tramos que suben y bajan sin piedad, es una experiencia que te hace sentir diminuto, alucinando… y ligeramente arrepentido de haber desayunado tanto. Pero eh, todo sea por la foto épica y la sensación de estar pisando siglos de historia con las pantorrillas en llamas.
La forma más fácil de visitarla es en una excursión de un día desde Pekín. Hay varios sectores abiertos al público, pero nosotros elegimos Mutianyu y no podemos estar más contentos con la decisión: menos gente que en Badaling, paisajes de montaña preciosos y un tramo restaurado, pero no Disneyficado al 100%. Se puede subir en telesilla, bajar en tobogán (sí, TOBOGÁN) y recorrer a pie kilómetros de muralla a vuestro ritmo.
→ En este artículo te contamos cómo visitar la muralla china por libre o en tour.
2. Pekín, la capital de China
Pasamos unos días estupendos en Pekín, y no solo porque era el final del viaje y ya íbamos en modo zen (o directamente reventados, según se mire). La ciudad nos recibió con un cielo azul radiante —sí, cielo azul en Pekín, no es un mito urbano— que aguantó durante los seis días que estuvimos allí.
Pronto descubrimos que Pekín es mucho más que la Ciudad Prohibida y unos dumplings que harían llorar de alegría al mismísimo Buda. Hay templos como el del Lama y el Templo Cielo, palacios, callejones con bicis oxidadas, el Mercado de la Seda, los estadios olímpicos, señores jugando al ajedrez chino, puestos de comida con cosas que mejor no preguntar y avenidas tan largas que te da tiempo a replantearte la vida entre semáforo y semáforo. En resumen: nos encantó.
3. Shanghái, una parada imprescindible que hacer en China
Shanghái es esa ciudad que parece haber hecho un pacto con el futuro. Rascacielos imposibles, pantallas gigantes por todas partes y una energía que te hace sentir como si hubieras aterrizado en el escenario de Blade Runner, pero con dumplings y abuelas haciendo tai chi en los parques.
Pasear por el Bund al atardecer mientras ves cómo se encienden las luces de Pudong es como vivir dentro de un tráiler de ciencia ficción. Y sí, aquí hay sobredosis de neones futuristas, pero Shanghái no es solo rascacielos y ritmo frenético. Puedes perderte por las callejuelas de Tianzifang, llenas de tiendecitas creativas y cafés con encanto, hacer un free tour por la Shanghái tradicional o subir al mirador de la Shanghai Tower y flipar con las vistas.
4. Yangshuo y Guilin
Una de las grandes sorpresas del viaje a China fue Yangshuo. Este pueblito encantador, a unos 80 km de Guilin y bañado por las aguas tranquilas del río Li, parece sacado de una pintura tradicional china. Las montañas kársticas que lo rodean tienen una forma tan peculiar que cuesta creer que sean reales.
Te recomendamos alquilar una bici y pedalear sin prisas entre arrozales, atravesar pueblos rurales donde el tiempo parece ir a su bola y subir al Pico de la Luna para tener unas vistas de postal. Y sí, el crucero por el río Li es un clásico, pero lo vale: navegar entre esos picos brumosos es una experiencia que no olvidarás.
Curiosidad: el billete de 20¥ tiene dibujado el paisaje de Yangshuo.
Pero ojo, que Guilin también merece su ratito de gloria. Aunque suele ser más punto de paso, esconde preciosidades turísticas como la famosa Colina de la Trompa de Elefante, las Pagodas del Sol y la Luna (espectaculares iluminadas por la noche) y la cueva de la Flauta de Caña, con sus formaciones de otro planeta. Es ideal para perderse por sus parques, probar la gastronomía local y disfrutar del ambiente relajado.
→ Extra: echa un vistazo a este paseo en barco de Guilín a Yansghuo. ¡Planazo total!
5. Terrazas de arroz de Longji
Otra cosa que hacer en China será descubrir las impresionantes terrazas de arroz de Longji, en la región de Longsheng. Es uno de esos paisajes que parecen generados por ordenador de lo perfectos que son, pero no: fueron creados a mano por la etnia Zhuang hace más de 700 años.
Las terrazas serpentean montaña arriba como si fueran olas verdes congeladas en el tiempo, y cambian de color según la estación: verde intenso en verano, dorado en otoño, y reflejos de espejo en primavera cuando las inundan. En invierno, si hay suerte, se cubren de nieve y ya directamente parece otro planeta.
La mejor forma de conocerlas es haciendo alguna ruta de senderismo entre los distintos pueblos tradicionales como Ping’an y Dazhai, conectados por caminos escénicos que atraviesan terrazas, bosques de bambú y aldeas rurales donde el turismo todavía no lo ha devorado todo. Si podéis, quedaos al menos una noche en la zona: ver el amanecer sobre los arrozales desde una guesthouse de madera en lo alto de la montaña es una experiencia mágica.
6. Pingyao
Aunque si hablamos de rincones con encanto, no podemos olvidarnos de Pingyao, uno de los pueblos medievales más bonitos de China. Rodeada por una muralla imponente de casi 6 km, esta joyita de la provincia de Shanxi está a medio camino entre Pekín y Xian, lo que la convierte en una parada perfecta para quienes están haciendo la clásica ruta en tren por el país.
En el casco histórico encontraréis callejuelas adoquinadas, casas tradicionales con tejados curvados, linternas rojas colgando de cada puerta y templos que parecen sacados de una peli de época. No os perdáis la antigua oficina bancaria Rishengchang (considerada la primera del mundo), el Templo de Confucio y el paseo por la muralla al atardecer, con vistas espectaculares del casco antiguo.
Pingyao se recorre bien en uno o dos días, y lo mejor es alojarse dentro del recinto histórico para sentir la magia cuando caen los grupos de turistas y el pueblo se queda en silencio, con las farolillas encendidas y el sonido de las bicicletas al fondo. El Pingyao Harmony Hotel es una excelente opción (y barata).
Pingyao es uno de los lugares que ver en China que más nos gustaron: no dejes de ir y no te arrepentirás.
7. Xian y los Guerreros de Terracota, un must que visitar en China
Xian es otra ciudad que no puede faltar en un listado de qué ver y hacer en China, porque es historia pura, ya que es aquí donde empezaba la famosa Ruta de la Seda y eso se nota en cada rincón: hay templos, minaretes, palacios y una mezcla cultural que mola mucho.
Puedes pasarte horas callejeando por su centro histórico, que está rodeado por una muralla perfectamente conservada (y ciclable, por cierto), subir a las torres del Tambor y de la Campana, y dejarte llevar por el bullicio del barrio musulmán, donde los puestos de comida callejera son otro nivel. Probad los biangbiang noodles y ya nos contaréis.
Pero vamos al plato fuerte: los Guerreros de Terracota. Este ejército de más de 8.000 figuras de soldados, caballos y carros en tamaño real fue descubierto por casualidad en los años 70, y es uno de esos sitios que te dejan con la boca abierta, aunque ya hayas visto mil fotos. El nivel de detalle, la magnitud del lugar y el misterio que lo rodea, lo convierten en una visita imprescindible.
Nosotros fuimos por libre en bus (muy fácil desde la estación principal), pero si vais justos de tiempo o queréis ir más tranquilos, también hay tours organizados que salen a diario. Sea como sea, ver a esos guerreros cara a cara impresiona más de lo que te imaginas. Y sí, te va a dar por intentar distinguir sus rasgos: cada uno es diferente.
→ Te contamos qué ver y hacer en Xian
8. Zhangjiajie
Si has visto Avatar, los paisajes de Zhangjiajie seguro que te suenan: esas montañas imposibles que parecen flotar en el aire sirvieron de inspiración para crear el planeta Pandora. Y no nos extraña, porque el Parque Nacional de Zhangjiajie tiene que ser uno de esos lugares que te dejan sin aliento. Lo decimos en condicional porque, tras una buena paliza de transporte (avión, tren, bus, subida…), lo único que vimos fueron nubes cerradas, niebla espesa y truenos de fondo. Dos días rezando a todos los dioses del cielo y del tiempo, pero nada. Así que, con el rabo entre las piernas, tocó desandar el camino. Eso sí: volveremos, porque todo el mundo dice que es de lo mejorcito que ver en China.
Para que os hagáis una idea, allí os esperan columnas de piedra gigantes cubiertas de vegetación que se elevan hasta 200 metros, pasarelas de vértigo como el Glass Bridge (el puente de cristal más largo y alto del mundo), ascensores que suben por acantilados como el de Bailong y rutas de senderismo. El parque está dividido en varias zonas, así que conviene dedicarle al menos dos o tres días si el tiempo acompaña, ejem.
→ Aquí puedes comprar las entradas al Gran Cañón de Zhangjiajie.
9. Montaña Tianmen y su “Heaven’s Gate”
No muy lejos de Zhangjiajie está otra de esas experiencias épicas que solo China te puede regalar… Si eres de los que piensan que las montañas solo sirven para sudar subiendo y bajar arrepintiéndote, espera a descubrir Tianmen. Esto es otra liga. Aquí la aventura empieza desde el minuto uno, con un teleférico que presume de ser uno de los más largos y vertiginosos del mundo. Son casi 30 minutos de trayecto con vistas que te hacen apretar el culete, colgado literalmente sobre barrancos y bosques infinitos. Info y precios aquí.
Una vez arriba, el paisaje es de ciencia ficción: acantilados imposibles, pasarelas colgadas del vacío y el famoso camino de cristal, que es básicamente un reto para gente con buen equilibrio… y mejores nervios. Si logras no mirar hacia abajo (o lo haces y sobrevives), la recompensa es brutal.
Pero lo que realmente te deja en shock es la Heaven’s Gate: un arco natural gigante en medio de la montaña que parece una entrada secreta a otro mundo, o a un nivel oculto del Zelda. Para llegar hasta allí hay que enfrentarse a 999 escalones que suben en línea recta, como si el camino al cielo tuviera exactamente ese número mágico.
Vamos, todo un imprescindible que ver y hacer en China.
10. Chengdú y sus pandas
En Chengdú se llega por los pandas, sí, pero al final te quedas con el ambientazo, los templos tranquilos y una gastronomía que, aviso, no es apta para estómagos sensibles. Aquí el picante es religión, y no hablamos de “toquecito alegre”: hablamos de ese fuego en la boca que te hace dudar de tus decisiones vitales mientras sudas como si estuvieras subiendo la Gran Muralla en agosto.
El centro es bastante moderno, con zonas peatonales, centros comerciales gigantes, llenos de cosas cuquis y callejones donde parece que se ha detenido el tiempo. El Templo Wuhou, el encantador barrio de Jinli y probar el té, son algunos de los imprescindibles de la ciudad.
Pero, seamos sinceros, lo mejor de Chengdú está en blanco y negro: los pandas gigantes. Todo en la ciudad habla de ellos, aunque es en el centro de conservación donde puedes verlos, con sus caras de lunes permanente. Comen, duermen, se caen y repiten. Pura paz en forma de oso.
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11. Buda de Leshan
Una de las imágenes más famosas de China es la del Buda de Leshan. Esta mole esculpida en la ladera de un acantilado mide nada menos que 71 metros de alto y tiene unos dedos que podrían servir de banco para echarse una siesta.
Se trata del Buda tallado en piedra más grande del mundo, y sí: impresiona tanto como suena. Fue esculpido hace más de 1.200 años con el objetivo de calmar las aguas turbulentas donde confluyen tres ríos… y parece que funcionó, porque ahí sigue, tan tranquilo, observándolo todo con cara de ‘yo controlo’.
Hay tours en el día desde Chengdú, aunque también se puede visitar por libre y ahorrar un dinerillo (hay buses y shuttles que llegan hasta el Buda).
12. Fenghuang, un rincón mágico que ver en China
¿Es uno de los pueblos más bonitos que ver en China? Nosotros decimos: sí. Calles empedradas, casas de madera colgadas sobre el río y puentes que parecen susurrar historias de siglos atrás. Aquí el tiempo parece haberse tomado unas vacaciones largas.
Pasear por Fenghuang es adentrarse en un laberinto de callejones estrechos llenos de tiendas con artesanía local, bares diminutos y puestos de comida que te tientan a probar cualquier cosa, aunque no sepas qué es. El río Tuojiang, que atraviesa la ciudad, refleja las luces de las casas por la noche y convierte el paseo en algo mágico. Además, la mezcla de culturas miao y han se siente en cada rincón: tradiciones, trajes, música y un ambiente auténtico que no se encuentra en las grandes ciudades.
13. Suzhou
Otro de los pueblos más bonitos (y elegantes) de China es Suzhou, conocida como la “Venecia del Este”. Pero ojo, aquí no hay góndolas ni canciones italianas: lo que hay es historia, belleza clásica y un ambiente tranquilo que contrasta muchísimo con la locura de Shanghái, de donde se puede llegar en tren bala en menos de una hora, o hacer una excursión organizada.
Perfecto para una escapada de un día, aunque si os va lo slow travel, quedaros a dormir y disfrutadla sin prisas.
Suzhou está llena de canales antiguos, puentecitos de piedra y callejuelas por las que apetece perderse sin rumbo. Pero lo que más destaca son sus jardines tradicionales, que están entre los más famosos del país. El Jardín del Administrador Humilde o el del Maestro de Redes son auténticas joyas del paisajismo chino, con estanques, bonsáis, pabellones de madera y una armonía perfecta.
14. Wuzhen
Y no podemos hablar de pueblos bonitos de China sin recordar Wuzhen. Conocida como la ciudad de los puentes, este pequeño paraíso acuático parece sacado de una pintura antigua. Dicen que tiene más de 7.000 años… aunque nadie lo diría viéndola tan bien conservada. Calles empedradas, canales tranquilos, casas de madera con farolillos rojos y más de 60 puentes que la conectan como si fuera un tablero de ajedrez flotante.
Está dividida en dos zonas turísticas principales: Dongzha (más auténtica y menos arreglada) y Xizha (más cuidada, con alojamientos boutique y cafés con encanto). Si podéis, quedaos a dormir: por la noche, con las luces reflejadas en los canales, el silencio y el sonido del agua, la experiencia sube de nivel.
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15. Chongqing, la ciudad futurista de China
Chongqing es una de esas megaciudades que te dejan con la boca abierta… y las piernas cansadas. Construida entre colinas, aquí caminar significa que vas a subir y bajar escaleras, rampas y cuestas como si estuvieras en un gimnasio sin aire acondicionado.
La ciudad es un revoltijo fascinante de rascacielos ultramodernos, calles laberínticas y mercados callejeros que te tientan con todo tipo de delicias picantes. Y hablando de picante, si te gusta el hot pot, aquí es la cuna: prepárate para sudar y reírte a partes iguales mientras te quemas la lengua y disfrutas de uno de los platos más emblemáticos de China.
Y claro, también es sitio de frikadas made in Instagram: como el video viral en la moto o hacer que comes un vagón de metro XD Divertida es un rato esta ciudad.
16. Dunhuang
Si buscas algo curioso que ver en China, apunta Dunhuang. Situada en el extremo occidental de la antigua Ruta de la Seda, esta ciudad es la puerta a paisajes desérticos que no dejan indiferente a nadie. Lo más famoso aquí son las Cuevas de Mogao, un conjunto de grutas repletas de murales budistas que cuentan historias con más color y detalles que cualquier serie de Netflix. Luego está el desierto de Dunhuang, con sus dunas doradas que se alzan como olas congeladas.
17. Yunnan
Ok, aquí hacemos trampa: Yunnan no es un sitio que visitar en China, es una región inmensa, llena de lugares y cosas que hacer. Pero la trampa tiene buena intención: en Yunnan encontrarás desde ciudades con encanto como Lijiang y Dali, hasta paisajes naturales que quitan el hipo, como la garganta del Salto del Tigre o las montañas nevadas de Meili.
Además, es una de las zonas con mayor diversidad cultural del país, hogar de muchas minorías étnicas con tradiciones únicas y festivales vibrantes. Entre ellas, los pueblos tibetanos de la zona, como los de Shangri-La o Diquing, que ofrecen una experiencia única, con sus monasterios y espiritualidad. Ojo, aquí la cosa no es solo turismo: la cultura tibetana tiene un trasfondo político delicado, así que lo suyo es visitar con respeto y siendo consciente de todo eso.
18. Hong Kong
No hay mejor lugar para flipar con los contrastes de China que Hong Kong. A nosotros nos encantó desde el primer minuto: es como si alguien hubiera mezclado Manhattan, Tokio y Cantón en una batidora gigante y el resultado hubiera sido este caos perfectamente organizado. Los rascacielos te hacen sentir diminuto, pero las callejuelas llenas de farolillos, puestecillos de dim sum y carteles de neón te recuerdan que estás en pleno corazón de Asia.
Es una ciudad que nunca se apaga: puedes pasar del lujo de Central a los mercadillos de Mong Kok en el mismo día, y acabar viendo el skyline desde el Victoria Peak al atardecer (planazo obligatorio). Y si hablamos de planazos, súmale un paseo en el Star Ferry, una noche en el mercado de Temple Street, un recorrido por los templos escondidos entre rascacielos, la locura del Ladies’ Market o un desayuno con bollitos al vapor en cualquier tea house de barrio. Tampoco te pierdas el espectáculo de luz y sonido sobre la bahía, que aunque es un pelín hortera, tiene su gracia.
→ Apúntate a la visita guiada por Kowloon en español y, si vas con niños (o sin ellos, vaya), no dudes en ir a Disneyland Hong Kong.
19. Macao
La otra región autónoma de China que no te puedes perder es Macao, esa mezcla rarísima entre Lisboa y Las Vegas que, sorprendentemente, funciona. Muchos la conocen como la Vegas asiática por sus casinos mastodónticos y su ambiente nocturno lleno de luces y dorados imposibles.
Pero Macao es mucho más que ruleta y tragaperras: es una ciudad con una historia fascinante y una mezcla cultural que no esperábamos encontrar en Asia. Y es que, ojo al dato: fue la última colonia europea en este continente. Tras 442 años de dominio portugués, pasó a manos chinas en 1999… y ese legado todavía se respira por todas partes.
20. Comer, de lo mejor que hacer en China
Lejos, muy lejos del arroz tres delicias con tortilla francesa de los chinos del barrio, la gastronomía china nos pareció una auténtica locura de buena. En serio, es otro nivel. En China nos volvimos dumplingómanos sin remedio: los desayunábamos, los merendábamos y hasta los sonábamos.
Comer en China es una aventura en sí misma, y probablemente una de las mejores formas de entender su cultura. En cada esquina hay un puesto, una mesa compartida o una carta sin una sola palabra en inglés que termina siendo una sorpresa deliciosa (a veces más sorprendente que deliciosa, vale, pero eso también tiene su encanto).
Probamos de todo: los jiaozi al vapor, los baozi esponjosos rellenos de cerdo (nuestro desayuno favorito), los noodles dan dan bien picantones en Chengdu, el pato laqueado de Pekín que merece todos los aplausos, el hot pot que es casi un ritual (y sudas tanto como comes), el mapo tofu que te deja la boca bailando y hasta los pinchos callejeros de escorpión que… bueno, ahí ya decidimos mirar y no tocar.
Y no tienes de qué preocuparte, la gastronomía china es exquisita, pero por si te sienta mal, recuerda contratar un buen seguro antes del viaje. Aquí te contamos cómo elegir el mejor seguro de viaje a China.
Más cosas que hacer en China
- Moverse en tren por China es un viaje dentro del viaje. Al principio todo parecerá complicado: desde comprar el billete hasta saber qué pone, pero poco a poco irás pillándole el truquillo y vas a disfrutarlo al máximo. Aquí te contamos cómo moverte por China en tren.
- Si estás en buena forma, plantéate hacer el trekking de la Garganta del Salto del Tigre que pasa por acantilados y paisajes del valle del río Yangtze que quitan el hipo. Todos los que lo hicieron aseguran que es una de las mejores experiencias viajeras que tuvieron.
- Aunque si lo que quieres es quedarte sin respiración por unos instantes, busca algunas de las plataformas de cristal sobre el vacío que tanto les gustan a los chinos. Algunas de las más famosas son el Tianmen Mountain Skywalk, el Zhangjiajie Glass Bridge, el Hongyagu Glass Suspension Bridge, el Shiniuzhai Geopark Glass Bridge o el Yuntai Mountain Glass Walkway.
- No te vayas de China sin vivir la experiencia de pasear por un mercado local: son los mejores sitios para descubrir la vida real y auténtica de sus habitantes. Tampoco puedes dejar de ir al Mercado de la Seda de Pekín, aunque prepárate psicológicamente antes porque las dependientas son muy agresivas verbalmente, jeje.
- Si eres un amante de las experiencias épicas, ve reservando plaza en el “Tren de las Nubes” (o Transtibetano). Este tren hace un recorrido de miles de km y une ciudades como Shanghái o Pekín con Lhasa, en el Tíbet. No es un viaje para todos (cuesta lo suyo), pero debe ser una de aquellas aventuras que un viajero nunca podría olvidar. Una buena idea para ahorrar un dinerillo es recorrer solo la parte que va de Goldmud a Lhasa, ya que realmente es la más bonita.
- Uno de los rincones naturales más sugestivos de China es la Montaña de Colores de Danxia, que se encuentra a unos 30 km al oeste de Zhangye. Visitarla por libre es bastante sencillo: hay buses que te dejan en el parque geológico desde Zhangye. Una vez allí, tras pagar la entrada de 75 yuanes, podrás recorrer el parque en bus (o caminando).
Estas son solo las 20 mejores cosas que ver y hacer en China. Pero estamos hablando de uno de los países más grandes, variados e interesantes del mundo; con un viaje solo podrás ver la punta del iceberg. Vamos, que hay “hielo escondido” que necesita unos cuantos viajes más. ¿Y por qué no llegar tras recorrer el legendario Transmongoliano? Es uno de nuestros sueños viajeros… Ains, antes o después lo haremos. ¿Conoces más lugares que visitar en China?
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9 comentarios en “Qué ver y hacer en China ¡20 cosas imprescindibles!”
Muchas gracias por el artículo. Qué ganas de volver. Ojalá abran de nuevo la frontera
que bonitos lugares, ojala algun dia ir.
Hola chicos! Como están? Me podrían recomendar un itinerario de 30 días por China? Muchas gracias! Amo su blog!
Hola Maria, qué tal? Gracias 🙂 Hay muchas opciones, pero si es tu primera vez en China te diriamos de visitar:
Shanghai y pueblos de los alrededores (4 días)
Pekín y muralla china (4 días)
Pingyao (1 día)
Xi’an (2 días)
Chengdu (2 días)
Guilin+Yangshuo (4 días)
Hong Kong (4 días)
Macao (1 día)
Los días que quedan son para viajes (los desplazamientos en tren suelen ser larguitos) y para añadir algo que te llame la atención 😉
Ya nos contarás!
Buenos días,
Tenemos vuelos cogidos desde el 9 al 28 de agosto entrando por Hong Kong y saliendo por Pekín…
Que ruta y ciudades nos aconsejarías?
Es nuestra primera vez en China.
Muchas gracias
Hola 🙂 para una primera ruta a China (entrando por el sur) siempre recomendamos visitar la zona de Yangshuo, subir a Xian, pasar por Pingyao y acabar en Pekín (con excursión a la muralla). Si conseguís cuadrar días, incluso podéis plantear incluir en el itinerario sitios como Zhangjiajie (paisajes tipo Avatar), Chengdu (para ver los pandas + Buda Gigante de Leshan) o Shanghai. Ya nos contaréis al final qué vais a hacer! Y que el viaje vaya fenomenal 🙂
Muchas gracias!!!
Nuestra primera idea era algo así metiendo shanghai y sacrificando Zhangjiajie .
A ver cómo cuadramos los días y los desplazamientos para poder llegar a todo.
Mil gracias de nuevo!!!! Un fuerte abrazo
Genial 🙂 nos parecen gran plan, además el tiempo en Zhangjiajie puede ser impredecible (lo sabemos por experiencia jeje). Abrazos!
Si, además en agosto puede ser mortal de gente jajaja…..
Creo que haremos eso.
Muchísimas gracias!!!!!!!