Hace un tiempo hablamos de los samuráis, la clase guerrera que más dejó huella en las leyendas del Japón medieval. Pero hay otra figura que llena páginas de libros y protagoniza historias casi al mismo nivel: las geishas. En torno a ellas hay un halo de misterio y de atracción difícil de resistir. Y, ¿por qué no, también de alguna que otra creencia errónea? Para que conozcas un poquito más acerca de este personaje tan importante en la cultura japonesa, vamos a contarte 15 curiosidades sobre las geishas que, quizás, no conocías.
Curiosidades de las Geishas
La historia de las geishas está llena de arte, tradición y evolución. Aunque hoy las asociamos con mujeres refinadas de Kioto, en realidad las primeras geishas fueron hombres, llamados taikomochi, que entretenían en banquetes con música y cuentos. Fue en el siglo XVIII cuando las mujeres tomaron el relevo y se convirtieron en las auténticas protagonistas del entretenimiento más sofisticado de Japón.
A diferencia de las oiran (cortesanas), las geishas ofrecían compañía basada en el arte, la conversación y la elegancia. Durante el periodo Edo, su figura alcanzó gran popularidad en ciudades como Kioto, Edo y Osaka. Su formación era larga y rigurosa: desde jóvenes, las maiko estudiaban canto, danza, shamisen y etiqueta.
Con la llegada de la modernidad, su número fue disminuyendo, pero nunca desaparecieron. Hoy en día siguen siendo guardianas de una tradición única y todavía es posible verlas en barrios históricos como Gion o Kanazawa, manteniendo vivo un arte que forma parte del alma cultural de Japón.
¿Listo para descubrir algunas curiosidades de las geishas?
1. Etimología de geisha
La palabra geisha se compone de las palabras japonesas “gei” (que domina un arte) y “sha” (persona). Así que, en su sentido más literal, geisha se traduce como «persona del arte» o, simplemente, «artista».
2. Las geishas no eran prostitutas
A menudo se confunde a las geishas con trabajadoras sexuales, pero nada más lejos de la realidad. Este malentendido se popularizó durante la Segunda Guerra Mundial, cuando muchas mujeres con pocos recursos comenzaron a hacerse pasar por geishas para atraer a los soldados estadounidenses. Aprovechaban la imagen exótica que estas representaban, pero ofrecían favores sexuales a cambio de dinero.
Las verdaderas geishas, en cambio, nunca formaron parte de ese mundo: su arte y prestigio estaban ligados a la cultura, no al comercio sexual.
3. Se criaban en una okiya
Las okiya eran las “casas de geishas”, donde aprendían el oficio desde pequeñitas. En las ciudades, estas escuelas solían encontrarse en un mismo barrio, (conocidos como hanamachi). Kioto fue la ciudad donde más floreció este tipo de arte y, por tanto, con más okiya.
4. Ser geishas comportaba ser «deudora»
La gran mayoría de las geishas eran entregadas por los padres cuando aún eran pequeñas a una Okiya a cambio de una suma de dinero. Desde aquel momento, la futura geisha adquiría una deuda con la dueña de la casa, deuda que poco a poco pagaría con su trabajo.
5. Mujeres de alta cultura
Las geishas, en realidad, eran mujeres con una formación cultural excepcional y una educación muy refinada. Solían ser contratadas por hombres adinerados para animar reuniones privadas con música, danza, juegos tradicionales y ceremonias como la del té.
Pero no solo destacaban por su talento artístico: también eran brillantes conversadoras, capaces de hablar de cualquier tema con elegancia, humor y profundidad. Su papel era el de anfitrionas perfectas, combinando arte, inteligencia y sofisticación.
6. Había fuertes jerárquicas
Como en el caso de los samuráis, entre las geishas también había jerarquías. Las más pequeñas comenzaban siendo “shikomi” y se encargaban esencialmente de la limpieza de la okiya y de ayudar a las chicas adultas.
Después estaban las “maiko”, las aprendices de geishas que, acompañadas por una oneesan (hermana mayor) aprendían todas las artes que una verdadera geisha debería dominar. Solo tras un largo y exigente proceso, algunas conseguían alcanzar el estatus de geisha, un título reservado a quienes realmente demostraban talento, disciplina y elegancia. No todas lo lograban, pero quienes sí lo hacían, se convertían en verdaderas maestras del arte.
7. Kimonos, unos trajes preciosos
Los kimonos que visten las geishas no son simples prendas: son verdaderas obras de arte confeccionadas con telas de altísima calidad, bordados a mano y llenos de simbolismo. Pueden llegar a costar varios miles de euros, y cada uno está cuidadosamente elegido según la estación del año, la ocasión y la etapa de formación de la geisha.
8. Mizuage, una subasta controvertida
Una de las ceremonias más controvertidas en la historia de las okiya era el mizuage, un rito de paso que marcaba la transición de maiko a mujer adulta. En muchos casos, implicaba la venta de la virginidad de la aprendiz al mejor postor, una práctica que hoy en día se considera muy criticable. Sin embargo, es importante aclarar que esto no formaba parte del rol tradicional de una geisha.
De hecho, una vez superada esa etapa, la vida de una geisha quedaba completamente desligada de cualquier contacto sexual con clientes: su papel era puramente artístico y cultural.
9. Memorias de una geisha
La película Memorias de una geisha relata la historia de una geisha, desde su infancia hasta la edad adulta, y al parecer de forma bastante exacta. En ella aparece uno de los temas más polémicos sobre la vida de estas mujeres: tenían prohibido enamorarse. Al menos de forma oficial. Sí que podían tener a un “danna”, un hombre que se encargaba de costear todos los gastos relacionados con ella (eso sí, siempre con la aprobación de la dueña de la okiya).
10. Aún hay geishas en Japón
Hoy en día sigue habiendo geishas en Japón, aunque son un número muy reducido (se calcula que hay solo unas 200). Se pueden ver furtivamente en barrios tradicionales de ciudades como Kioto o Kanazawa, donde nosotros vimos a dos subiéndose a un taxi.
Para asistir a una de sus ceremonias tendrás únicamente tres opciones: desembolsar una gran cantidad de dinero para reservar un ozashiki (banquete con geisha), apuntarte a un tour para ver espectáculos de geishas/maikos o esperar a algún festival tradicional en el que hacen su aparición (por ejemplo el Setsubun, cuando arrojan semillas de soja para ahuyentar a los malos espíritus).
11. Abandonaban sus nombres
Las geishas abandonaban su nombre real al ingresar en la okiya, adoptando uno nuevo que marcaba el inicio de una nueva vida dedicada al arte y a la tradición. Este nombre artístico no era solo una forma de proteger su identidad, sino también un símbolo de transformación: dejaban atrás su pasado para convertirse en figuras culturales con un rol muy definido dentro del mundo del entretenimiento japonés.
12. Las primeras geishas… ¡Eran hombres!
En sus comienzos, en el Periodo Edo, las geishas eran hombres y se llamaban “taikomochi”. Se trataban de artistas que dedicaban su vida al entretenimiento (baile, cante, ceremonias y algunos eran hasta cómicos). Fue alrededor de 1800 cuando nació el concepto de geisha que todos tenemos en mente, al que solo podían acceder las mujeres.
13. El maquillaje, una de las curiosidades de geishas top
Y hablando de maquillaje, lo más característico de una geisha (y también de una maiko) es el polvo blanco con el que cubren la cara.
Hoy en día se usan productos cosméticos, pero en el pasado se utilizaba una pasta hecha a base de polvo de arroz. Se aplica en toda la cara y el cuello, dejando solo dos líneas del color de la piel en la nuca (es un punto muy sensual para la cultura japonesa).
14. Puedes transformarte en geisha… aunque solo por unas horas
Si viajas a Japón, en muchas ciudades turísticas como Tokio o Kioto, puedes encontrar tiendas que ofrecen un servicio único: transformarte temporalmente en geisha. Este servicio incluye la puesta de un kimono tradicional, el peinado típico, el maquillaje característico y hasta las sandalias adecuadas, permitiéndote experimentar por un día lo que sería ser una geisha o maiko.
Es una oportunidad divertida y cultural para sumergirse en la tradición japonesa y llevarse un recuerdo muy especial de tu visita.
→ Si te interesa, echa un vistazo a este maiko makeover.
15. Diferencia entre maikos y geishas
Para diferenciar maikos y geishas, basta con fijarse en los detalles de su peinado, maquillaje y calzado.
- Las maiko suelen llevar peinados más elaborados y coloridos, adornados con flores y cintas, junto con un maquillaje más pronunciado, con una base blanca y detalles rojos y negros. Además, usan sandalias altas de madera llamadas okobo, que les dan una altura considerable.
- En cambio, las geishas tienen un estilo más sobrio: sus peinados son más sencillos y refinados, y el maquillaje es más discreto. También llevan sandalias más bajas y sencillas, lo que refleja su estatus de maestra en el arte de la geisha.
Aquí abajo te dejamos la foto de dos maikos:
El mundo de las geishas es mucho más amplio, pero seguro que con estas 15 curiosidades ahora conozcas un poquito más sobre esta figura tan importante en el Japón tradicional.
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