En este artículo os contamos qué ver en Miyajima, una excursión ideal de un día desde Hiroshima (o incluso para quedarse a dormir y vivir su lado más tranquilo cuando se van los turistas). Esta pequeña isla, que oficialmente se llama Itsukushima, es famosa por su icónico santuario y el imponente torii flotante que parece desafiar las leyes de la gravedad.
Visitar Miyajima es como meterse de golpe en una postal japonesa: templos centenarios, farolillos de piedra, bosques frondosos y un torii que es todo un símbolo de Japón. ¿Listo para saber todo lo que te espera en esta islita tan popular? Es un plan superrecomendable si vas a quedarte 2 días en Hiroshima.
Imprescindibles que ver y hacer en Miyajima
Miyajima lleva más de mil años siendo un lugar sagrado para el sintoísmo, tanto que en su día estaba prohibido nacer o morir aquí para no “contaminar” su pureza espiritual. Vamos, que ni cementerios dejaron poner. Si te sentías un poco mal, te mandaban a la península rapidito.
Y aunque hoy llegan más turistas con móvil que monjes con incienso, su esencia sigue intacta. La presencia de sus templos, el sonido de las olas, el paisaje natural y la sensación de calma contribuyen a mantener ese ambiente especial que se respira en cada rincón.
Vamos a ver todo lo que te espera en Miyajima:
1. Santuario de Itsukushima y el Torii flotante
El Santuario de Itsukushima es la joya de la corona de Miyajima, y su famoso torii flotante es probablemente una de las postales más icónicas de todo Japón. Este santuario está construido sobre pilares de madera directamente en el agua, y cuando sube la marea, da la impresión de que flota mágicamente sobre el mar. Su origen se remonta al año 593, aunque la estructura tal y como la vemos hoy es del siglo XII, obra del influyente clan Taira, que quiso dejar huella… y vaya si lo consiguió.
El diseño es 100% sintoísta: busca una conexión total con la naturaleza, integrando el paisaje como parte del santuario. Y es que por aquel entonces no se accedía al templo por tierra firme, sino por el mar. Los visitantes llegaban en barquita, pasaban por debajo del torii (que funciona como una especie de puerta sagrada) y entraban al recinto caminando por una pasarela sobre las aguas.
El torii mide 16 metros de alto y está hecho de madera de alcanforero, con una estructura que se sostiene por su propio peso (sin estar anclada al fondo del mar).
Consejo: mirad las mareas para saber cuándo verlo “flotando” o cuándo acercaros a pie, que cambia totalmente la experiencia. Esta web de mareas funciona bien.
2. Subir al Monte Misen
Subir al Monte Misen es uno de los planes imprescindibles que hacer en Miyajima, sobre todo si os apetece una caminata por la naturaleza y terminar con unas vistas épicas (y puede que algunas nubes de regalo). Yo prefiero los helados, así que mientras Rober fue subiendo, me quedé dando vueltas por el pueblo.
El Monte Misen es el punto más alto de la isla (535 metros) y se puede ascender hasta su cima de dos formas:
- En teleférico, con vistas panorámicas y cero esfuerzo (ideal si vais con tiempo justo o ganas de relax). El viaje de i/v cuesta 2000 yenes, pero muchos suben así y bajan caminando. Ojo, el teleférico NO llega hasta la cima, pero casi, así que ¡te ahorra un buen esfuerzo!
- A pie, por alguna de las rutas de senderismo que atraviesan el bosque (entre 2 y 3 km). Aunque aparentemente pueden ser un pelín desafiante, si vas a tu ritmo no tiene por qué haber ningún problema. Y de verdad que se disfruta.
¿Adivináis cuál hizo Rober? La más chunga, claro que sí: subió por la Ruta Momijidani, de unos 2 km, que arranca cerca del parque del mismo nombre y es la más corta, pero también la más empinada. Al bajar, optó por la Ruta Daishoin, más larga, pero menos empinada (aunque tiene telita también). Solo hizo falta ver la cara de las personas que se iba cruzando: método infalible… (a saber cómo estaría la suya en los últimos metros de la subida).
Arriba os espera una panorámica con vistas a la bahía de Hiroshima, templos escondidos entre la vegetación y, si hace buen día, se puede ver muy bien la costa y las otras islas. Rober dice que lo único que no vio fue a mí, y mira qué buscó entre los puestos de helados…
3. Parque Momijidani
Si la idea de ir trepando montañas arriba no te llama especialmente la atención (conozco la sensación), puedes hacer como yo y quedarte a dar un paseíto a los pies del Monte Misen, en el Parque Momijidani. Este parque es un auténtico remanso de paz, cruzado por el río Momijidani, que serpentea entre puentecitos, árboles frondosos y caminos de piedra que invitan a perderse sin prisas.
El toque pintoresco lo dan los arces japoneses, que lucen especialmente bonitos en otoño, cuando tiñen el paisaje de rojos intensos, dorados y naranjas dignos de postal. En primavera tampoco se queda corto: cuando fuimos nosotros, estaba todo lleno de brotes nuevos, con ese verde brillante que da gustito mirar y, encima, había varios árboles de cerezo en flor.
4. Santuario Toyokuni (Senjokaku) y Pagoda de Cinco Pisos
Otra de las visitas imprescindibles de Miyajima es el Santuario Toyokuni, construido en el siglo XVI por voluntad de Toyotomi Hideyoshi, el brillante estratega que unificó Japón. Quiso levantar un gran pabellón en esta isla sagrada para rendir homenaje a los caídos en combate y dejar su huella en un lugar tan cargado de simbolismo.
En el templo principal se encuentra el Salón Senjokaku, también conocido como el Salón de los Mil Tatamis, ya que, según la creencia popular, era lo suficientemente grande como para acomodar mil tatamis. Inicialmente, Hideyoshi planeaba usar el salón como un lugar para albergar un altar para un templo dedicado a Buda; sin embargo, nunca se completó ni se consagró como templo.
Justo al lado del templo se levanta la Pagoda de Cinco Pisos, ¡una auténtica joya! Con sus 26 metros de altura, este edificio no es solo un capricho visual, sino que cada uno de sus pisos simboliza un elemento natural (tierra, agua, fuego, viento y cielo), creando una especie de conexión mística entre la tierra y el cosmos.
5. Templo Daisho-in
El Templo Daisho-in es otro lugar que visitar en Miyajima sin falta; nos pareció uno de los lugares más místicos, bonitos y peculiares de la isla. El camino para llegar ya es una experiencia en sí: está flanqueado por decenas y decenas de jizos, esas pequeñas estatuas con baberitos y gorros que protegen a los niños, los viajeros… y, seguro que también a los mochileros despistados.
Dentro del recinto nos encontramos con ruedas de sutras alineadas a lo largo de los pasillos, que puedes hacer girar al pasar, como mandando tus deseos al universo en modo budista. También visitamos una sala de oración hipnótica, iluminada por decenas de lámparas tenues, con el aroma del incienso flotando suave en el aire y ese silencio reverente que solo se encuentra en los templos con alma.
Curiosidad: este templo fue fundado por Kobo Daishi, uno de los monjes budistas más importantes de Japón y creador de la escuela Shingon. Sí, es el mismo de Koyasan.
6. Calles comerciales de Miyajima (Omotesando, Machiya, Yamabe)
Mientras Rober trepaba por la montaña, yo pateé bien el pueblito, curioseé por tiendas, piqué cositas ricas, vi la paleta para remover el arroz para el sushi más grande del mundo (extraño pero cierto) y recorrí cada centímetro de las calles Omotesando y Machiya.
- Calle Omotesando: es la arteria principal de la isla, la más turística y también la más animada. Aquí vas a encontrar de todo: tiendecitas de souvenirs (algunas bastante auténticas), puestos de ostras frescas, momiji manju rellenos de sabores imposibles, palitos de pescado a la brasa, helados, mochis…
- Calle Machiya-dori: cerca del bullicio de Omotesando, se esconde esta callejuela, mucho más tranquila y con un ambiente más tradicional. Aquí las casas de madera estilo machiya se han transformado en cafés con encanto, restaurantes de okonomyaki, ryokanes y pequeños talleres artesanos.
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7. Gastronomía de Miyajima
Si hay algo que nos encanta de Japón (además de los templos, los ciervos y los trenes que llegan puntuales al segundo), es comer bien y probar de todo. Y en Miyajima, eso se cumple con creces. Esta isla no solo es bonita: también es un pequeño paraíso foodie, con especialidades locales que os van a flipar y que van más allá del okonomyaki estilo Hiroshima.
La joya de la corona son las ostras de Miyajima, famosas en todo Japón y no es para menos: son enormes, jugosas y se pueden comer de mil maneras. A la parrilla, al vapor, empanadas, gratinadas… bueno, no muchas más, la verdad :-p
Y no puedes irte de Miyajima sin probar el Momiji manju, su dulce más icónico. Se trata de un bizcochito en forma de hoja de arce, normalmente relleno de anko (pasta de judía roja), aunque hoy en día los hay con chocolate, queso crema, té matcha, castaña y hasta crema pastelera.
Más cosas que hacer en Miyajima
Marchando un puñado de actividades extras y sitios que visitar en Miyajima si tienes más tiempo:
- Ve al Santuario Kiyomori, dedicado a Taira no Kiyomori, el líder del clan Taira.
- Vive la experiencia de una ceremonia japonesa del té.
- El Museo de Historia y Folclore de Miyajima es ideal para aprender sobre la vida en Miyajima a lo largo de los siglos, sus festividades y su conexión con el sintoísmo.
- Otra opción es el Miyajima Kitaoji Rosanjin Museum, dedicado a uno de los artistas más reconocidos de Japón, Rosanjin.
- Acércate al Templo Budista Daigan-ji, menos turístico y rodeado de tranquilidad y belleza.
- Haz un taller de caligrafía japonesa, un plan alternativo y diferente que hacer en Miyajima con niños.
Consejos para visitar Miyajima
Para que tu visita a Miyajima sea perfecta y te organices como un viajero pro, aquí van unos consejos y recomendaciones:
✓ Cómo llegar a Miyajima desde Hiroshima
Llegar a Miyajima desde Hiroshima es facilísimo. Te contamos el paso a paso para que no te pierdas:
- Tren JR hasta la estación de Miyajimaguchi: es un trayecto rápido de unos 30 minutos, con trenes directos y frecuentes de la línea JR Sanyo. Si tienes el Japan Rail Pass, puedes utilizarlo para este trayecto, está incluido.
- Transbordo en ferry: una vez llegues a Miyajimaguchi, sigue las señales hacia el puerto, que está justo al lado de la estación. Los barcos salen cada 15-20 minutos y el viaje en barco dura unos 10 minutos. También puedes reservar online el ferry a Miyajima + Entrada a Itsukushima, que incluye acompañante en español.
¿No tienes el Pase JR? No te preocupes. En ese caso, solo tendrás que comprar un billete de tren JR Sanyo, que cuesta 180 yenes desde Hiroshima hasta Miyajimaguchi o el tranvía 2 desde el centro (zona Museo de la Paz). Nosotros lo hicimos así, porque teníamos el pase de transporte de Hiroshima, para movernos por la ciudad (incluye el ferry también).
✓ Alojamiento en Miyajima
Aunque la mayoría de los viajeros visitan Miyajima durante el día y luego vuelven a Hiroshima, cada vez son más los que deciden quedarse a dormir en la isla. Y, sinceramente, si tenéis tiempo y presupuesto, nos parece un planazo.
Pasar la noche en Miyajima significa disfrutar de la isla sin multitudes, pasear por las calles en silencio, ver el torii iluminado al anochecer y despertarte con el sonido del mar y los ciervos correteando. Vamos, una experiencia mucho más tranquila, mágica y especial.
Hoteles recomendados en Miyajima: Sakuraya (€), Mizuhasou (€€) y Hotel Kurayado Iroha (€€€). Aquí te conamos cuáles son las mejores zonas donde buscar hoteles en tu viaje a Hiroshima.
✓ Dónde comer en Miyajima
La isla es famosa por sus productos frescos del mar y sus platos tradicionales, y la verdad es que no te querrás perder ninguno. Aquí te dejamos una selección de sitios donde comer en Miyajima:
- Okonomiyaki Kishibe, para probar uno de los mejores okonomiyaki de la isla.
- Yakigaki No Hayashi, una marisquería donde probar ostras fritas y con otras elaboraciones.
- Anago Meshi Mametanuki Miyajima, donde tienes que comer el anago-meshi, un bowl de arroz con anguila de mar.
✓ Tasa turística de Miyajima
Desde octubre de 2013 hay que pagar una tasa turística de 100 yenes al tomar el ferry desde Miyajimaguchi. Esto vale para todos: tengas o no el pase JR.
✓ Más recomendaciones para visitar Miyajima
No te olvides de apuntar estos últimos consejos para planificar tu viaje a Miyajima de la mejor manera:
- Si quieres disfrutar de la isla sin aglomeraciones y capturar las mejores fotos del torii flotante sin turistas por medio, llega pronto. Las primeras horas de la mañana son mágicas, con la luz suave y la isla aún en calma.
- Los ciervos de Miyajima son adorables, pero recuerda que son animales salvajes. No los alimentes con comida para humanos (aunque lo pidan con esos ojitos de cachorro), ya que alteran su comportamiento natural. Solo disfrútalos de lejos… o hazles una foto, ¡si no te roban la cámara primero!
- A la hora de recorrer Miyajima, las zapatillas cómodas son imprescindibles. La isla tiene muchas calles empedradas, cuestas y caminos de senderismo, por lo que un buen par de deportivas o zapatillas de trekking harán la diferencia.
Mapa con los imprescindibles de Miyajima
Para concluir, te dejamos un mapa con los puntos de interés a tener en cuenta en tu visita a Miyajima:
Así que, si aún no has visitado este pedacito de Japón, hazlo ya, que te va a flipar. ¿Conoces más cosas que ver y hacer en Miyajima?
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