QUE HACER EN MOSTAR: LA CIUDAD DEL PUENTE QUE SANGRABA

En este post te contamos todo lo que ver y que hacer en Mostar, una de las ciudades más bonitas (y con la historia más triste) de Bosnia.

La llegada a Bosnia fue bastante extraña: nos daban la bienvenida campos de tabaco, viñedos y banderas de Serbia. Todavía no lo sabíamos pero estábamos en la República Srpska, una de las dos entidades que forman Bosnia y Herzegovina. La sensación fue rara pero todavía nos quedaba lo peor: poco a poco, km a km, comenzamos a toparnos con casas destrozadas, sin techos, con balas en las paredes. Testigos de una guerra demasiado reciente deseando olvidarla para siempre. El primer destino de nuestro viaje en Bosnia y Herzegovina, Mostar, sufrió toda la locura de esta guerra.

LA HISTORIA DEL PUENTE DE MOSTAR

La historia de Mostar es la historia de su puente (stari most = puente viejo) que durante siglos unió la vida musulmana (bosniaks) y católica (bosnios croatas) de la ciudad.

Cuando estalló la guerra de Bosnia los habitantes de Mostar, en su gran mayoría bosniaks musulmanes y bosnios croatas, unieron sus fuerzas para luchar contra los bosnios serbios (de religión ortodoxa) que apoyaban la idea de una Gran Serbia, recordando el poder de la Yugoslavia unida. Lograron su objetivo y los bosnios serbios fueron expulsados de Mostar. Fue entonces cuando ocurrió algo inesperado: bosnios croatas y bosnios musulmanes, que habían convivido en paz durante siglos y luchado de la mano, comenzaron una guerra civil para conseguir la supremacía de la ciudad.

El stari most, el puente que fue símbolo inequívoco de la convivencia pacifica y de la armonía entre oriente y occidente durante cientos de años, fue bombardeado por la milicia croata (HVO) a las 10.15 del 9 de noviembre de 1993.

Los testigos del bombardeo cuentan como el rio Neretva, uno de los más fríos de Europa, comenzó a ‘sangrar’: sus aguas verdes se tiñeron de rojo y hubo quien dijo que Dios mismo estaba castigando al pueblo de Bosnia. Esta sangre, obviamente, tenía explicación científica: entre los componentes de las piedras del puente había un mineral que al entrar en contacto con el agua provocaba este efecto. Pero la imagen de un río que llora con sangre la autodestrucción de su pueblo parece apocaliticamente acertada.

Aquella mañana el río Neretva no solo fue golpeado por toneladas de roca y piedra que vigilaban la ciudad desde el 1566, con el puente se derrumbaron las esperanzas de una paz que cada vez se veía más lejana. El río parecía gritar que la única diferencia que importaba no era la etiqueta ‘musulmanes’ o ‘católicos’, sino la de ‘vivos’ o ‘muertos’. Pero nadie prestó atención a su advertencia, la guerra siguió su curso acabando con miles de vidas y hoy el recuerdo de aquel ‘grito’ se ha plasmado en la inmensa cruz que domina el monte Hum, a las afueras de la ciudad.

MOSTAR HOY

Han pasado 20 años y hoy en día Mostar es una ciudad muy turística, bella a rabiar. Su puente ha sido reconstruido con las mismas piedras rescatadas del fondo del río y los golpes de artillería se han sustituido por los clicks de las cámaras de fotos.

El centro de la ciudad es una autentica joya, con sus mezquitas, sus tiendas de artesanía, sus tranquilas calles y su emblema: el puente. Desde sus 24 metros se obtienen unas vistas maravillosas, aunque algunos jovenzuelos (y no tanto) usan esta altura para lanzarse al frío río, eso si, una vez que en el gorrito se alcanza una cifra por la que estén dispuesto a jugarse la vida. Unos locos!

Sin embargo basta con salir de las calles centrales para encontrarse con una ciudad llena de cicatrices. Sus muros acribillados, las fachadas de los edificios tiroteados, los techos destrozados, los edificios abandonados, son los que sufren en silencio las heridas de la guerra. Y están allí, a escasos metros de los turistas que comen cevapi y beben cerveza sacándose selfies delante de un puente que parece un arcoiris de piedra. Los edificios se reconstruyen pero, ¿qué pasa con las personas?

EXCURSIONES DESDE MOSTAR: BLAGAJ Y POCITELJ

Cerca de Mostar hay dos pueblos que merecen la pena una visita: hablamos de Blagaj, con su monasterio derviche (donde además conocimos a dos nuevas amigas: las Fatimas) y Pocitelj, antiguo pueblo donde paraban las caravanas que viajaban entre oriente y occidentes. Próximamente os hablaremos de ambos pues, a nuestro parecer, son unas paradas imprescindibles en un viaje a Bosnia.

INFO ÚTIL

  • Como llegar: nosotros llegamos con un tour de Happy to Visit desde Dubrovnik. Nuestro guía y conductor fue Danko, un hombre de unos 60 años que luchó durante la guerra de Bosnia y del que aprendimos muchísimas cosas. Nos explicó muy bien como fueron aquellos terribles años y cómo los vivió el, su familia y sus amigos, un testimonio desgarrador. El tour nos llevó a conocer el pueblo de Pocitelj del que, como ya os hemos dicho, os hablaremos próximamente, donde estuvimos unos 20-30 minitos y de allí fuimos a Mostar, donde el tour se para durante 2-3 horas para explorar el lugar por uno mismo.
  • Más información: aquí te dejamos la web del tour.
  • Cuanto cuesta: unos 50€ (incluye transporte, guía, parada en Pocitelji, tiempo libre en Mostar).
  • Como llegar por libre desde Dubrovnik: se puede llegar en bus (unos 10-15€ por 3/4 horas de viaje). Hay varias compañías que hacen este tramo.
  • Donde dormir: nosotros dormimos dos noches en el hostal Sky Lounge. Este alojamiento mochilero se encuentra a medio camino entre la estación de buses/trenes y el centro historico. Dormimos en habitación doble, pequeña pero correcta. Por lo que vimos los dormitorios son un pelín más limpios y luminosos (aunque si prefieres intimidad… la doble es mejor!). El sitio es perfecto si quieres conocer gente, apuntarte a actividades comunes y pasar la noche charlando con otros viajeros. Hay wifi, baños comunes, cocina comunitaria y una terraza bastante chula.

¿Conoces más cosas que ver y que hacer en Mostar?

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6 comentarios en “QUE HACER EN MOSTAR: LA CIUDAD DEL PUENTE QUE SANGRABA”

  1. Pingback: ANTItelediario VIAJERO | Un viaje creativo

  2. Mas que disfrutar de un viaje es , (para mi ) presenciar y hasta sentir el horror ,el sufrimiento , indescriptible de miles de personas. .Habría que recordarlas siempre y honrarlas.. Considero que no es para mi . Es un tour pleno de cicatrices , no se puede ser indiferente , al daño del que somos capaces de hacer en una condición en que la mente se vuelve confusa.

    1. Creo que estas un poco equivocada. Todo aquello ya paso, y te lo digo por experiencia, llevo viajando a BiH desde 1996, todos los años y varias veces y deje de ir en el 2010.
      De la guerra no queda casi nada, por suerte, han evolucionado muy bien y con el esfuerzo de un gran país han salido adelante.
      Puedes ir tranquila por la zona, la amabilidad de la gente es inimaginable, aunque hay de todo.
      La comida, exquisita, el dulce, maravilloso.
      Si tienes ocasión, visita el pais, Dubrovnic, Poticjeli, Blagai, Stolac, Mostar, Sarajevo, Petrovac… hay tanto que visitar.

  3. Recién llegado la semana pasada de Mostar puedo decir que me he sentido como en casa en esa preciosa ciudad acogido por su maravillosa gente. Me ha parecido una ciudad fascinante, con un sufrimiento que todavía esta presente pero con una mirada puesta hacia el avance. Sorprendido gratamente de Bosnia en general, un país que seguramente volveré a visitar y os invito a que lo visitéis ya que me ha parecido un destino maravilloso.

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