12 MESES, 12 FOTOS: RESUMEN DE NUESTRO (NO TAN VIAJERO) 2020

2020

Son las 23.59, con la emoción típica de los que se apresuran a despedir el año pasado y la ilusión de los que reciben el nuevo, levantamos las copas y comenzamos el countdown: 10, 9, 8 que guay fue el 2019… 7, 6, 5 el 2020 seguro que va a ser un gran año… 4, 3, 2 ains, que emoción… 1 ¡FELIZ AÑO NUEVO!

Bienvenidos a 2020, el año terribilis. Claro que, mientras celebrábamos junto a Claudia y a Jairo las primeras horas de 2020, no teníamos ni idea de lo que nos esperaba. Y tú tampoco. Sobre el papel este año iba a ser la bomba: es el 1 de enero, nuestra familia está bien, nosotros estamos bien, el blog funciona y ya tenemos organizados viajes a Japón, Corea, Uzbekistán y Egipto, planeamos un viaje a Perú y otro a Sudáfrica. Y lo más importante: la palabra pandemia nos suena a Edad Media.

Supongo que a todos nos pasa lo mismo: si el 1 de enero nos hubieran mostrado en una bola de cristal lo que pasaría dentro de unos meses… no nos hubiéramos creído esa brujería. ¿Una pandemia? ¿En 2020? Nah. Imposible.

Siendo sinceros, no teníamos intención de escribir este post, pero oye… las costumbres hay que respetarlas y sí, indudablemente el 2020 fue un año difícil, complicado y que ojalá no nos hubiera tocado vivir. Pero va a ser parte de nuestra historia y bueno, ¿para qué eliminarlo? De hecho, escribir negro sobre blanco siempre es una manera de exorcizar las cosas… Y aquí estamos, con nuestro tradicional resumen (no tan) viajero del año.

Enero

Comenzamos el año en Chiang Mai, nuestro rinconcito tailandés favorito. Allí, entre un massaman curry y una(s) Chiang(s) pasamos los primeros días de 2020, ignorando lo que nos iba a caer encima. Tras despedirnos de nuestra casa asiática subimos a un avión rumbo a Hong Kong. Fue nuestra segunda vez en esa extraña isla pero las sensaciones no cambiaron: ¡es la bomba! Serán los neones que iluminan la noche, el bullicio de las calles, los rascacielos, el street food o, seguramente, todo junto… pero Hong Kong nos flipa!

También tuvimos tiempo para hacer una excursión a Macao (ya sabes, la Las Vegas de Asia) y a Disneyland Hong Kong que, por cierto, estaba extrañamente vacía y es que ya comenzaba a circular la noticia de un cierto virus… Será una gripe fuertecita, pensamos. Ah, que ilusos.

A mediados de mes cambiamos nuevamente de país y llegamos a Japón, uno de nuestros sitios favoritos del mundo mundial. Y sí, toooodos (o casi todos) iban con mascarilla, pero como aquí es algo normal, seguimos con la idea de que ese “Corona Virus” del que tanto se estaba hablando solo era una gripe.

Febrero

Tras volver a pisar Kioto, emborracharnos en Nagoya con nuestra amiga Yukino, recorrer bien a fondo los Alpes Japoneses y visitar por primera vez la gélida y nevada isla de Hokkaido, donde coincidimos con el Snow Festival de Sapporo y el Snow Path Light Festival de Otaru, nos establecimos durante 3 semanitas en Tokio, una ciudad a la que estamos completamente enganchados y donde nos escapamos siempre que podemos.

A finales de mes nos separamos: Rober se iba a pasar un mes a Myanmar con Jordi, un amigo de Barcelona con quien ya viajamos a Sri Lanka hace unos años, y Lety ponía rumbo a Seúl, la capital de Corea del Sur, que aún no conocía y que se moría por ver.

Pero seguíamos con la mosca detrás de la oreja: en aquel momento, en Corea del Sur surgió un súper brote del que ya se conocía como Covid-19, a raíz de una ceremonia religiosa de una secta en la ciudad de Daegu. ¿A ver si este virus no va a ser tan ligerito como nos creíamos?

resumen 2020

Marzo

En Myanmar la palabra Covid no asustaba, allí la vida discurría tranquila entre pagodas, caras pintadas con thanaka y sonrisas. En Seúl por el contrario, la cosa era diferente: la ciudad estaba desierta, muchas atracciones cerradas y TODO el mundo iba con mascarilla. Aún así, la capital de Corea del Sur parecía tener la situación controlada y había pocos casos.

Pero ocurrió algo que me puso muy nerviosa: varios países empezaron a restringir los vuelos hacia/desde Corea del Sur. El plan era que Rober llegara el día 20 para viajar por el país durante un mes aproximadamente. Luego volar a Uzbekistán, donde nos quedaríamos 2 semanas y por último, regresar a casa.

¿Qué hacer? ¿Quedarme allí, sola, esperando a que no cerraran la puerta de entrada a Rober? Las cosas se estaban poniendo cada día más chungas: los casos seguían creciendo, la lista de países que cortaban el tráfico aéreo con Corea del Sur se ampliaba y las esperanzas de que “no fuera más que una gripe” se iban esfumando.

Y comenzaron los casos en el resto del mundo. Un brote en un pequeño pueblo de Lombardía hizo que tomara una decisión: nos volvemos. Hablé con Rober y decidimos que lo mejor era olvidarnos del viaje a Corea y a Uzbekistán y volver a Europa. Él se quedaría una semana más por Myanmar, para volver a España a finales de marzo y yo pondría rumbo a Italia.

Recuerdo que era el domingo 8 de marzo y las noticias parecían desoladoras. Ya está. No espero más.  Compré un vuelo para ir de Seúl a Venecia y regresar a casa de mis padres. Pero no tardó en llegar otra mala noticia: Italia cerraba la puerta a los vuelos procedentes de Corea del Sur. Long Story short: cambié el vuelo (la atención al cliente de Emirates hizo una gestión espectacular, sinceramente) y me fui a Madrid. Rober, quien entendió que la cosa iba a ponerse chunga de verdad, adelantó también su regreso y llegó dos días más tarde que yo. El sábado 14 de marzo ya estábamos haciendo cuarentena en Sigüenza, juntos.

Abril

¿Qué os voy a contar que no sepáis? Desde el decreto del estado de alarma, hasta pues… hasta hoy, no os lo vamos a negar, vivimos en una especie de vida paralela. Al principio no nos creíamos lo que estaba pasando y, si os soy sincera del todo, aún hoy me cuesta aceptar y entender la realidad que estamos viviendo.

¿Quién nos hubiera dicho que pasaríamos meses encerrados entre las paredes de nuestras casas? ¿Que la gente acabaría con las reservas de papel higiénico y de levadura? ¿De verdad millones de personas vimos The Tiger King en Netflix XD? ¿De verdad los balcones se habían trasformado en escenarios? ¿De verdad todos fuimos, al menos una vez durante la cuarentena, Belén Esteban? ¿De verdad resistiríamos, nos transformaríamos en mejores personas y todo saldría bien?

La cosa salió regulinchi, la verdad… no vamos a hablar de lo obvio, pero la cicatriz que nos va a quedar, va a ser de las que no se borran. No queremos ni imaginar cómo tiene que ser para gente que luchó y lucha en primera línea, para los que perdieron a alguien…

resumen 2020

Mayo

Tras pasar una larga cuarentena en Sigüenza (Rober perdió el olfato así que tuvo que volver a encerrar en su cuarto bastantes días), bajamos a nuestra base de operaciones en España: Vera Playa, cerquita del Cabo de Gata. Este mes fue de mucho trabajo, de retomar una rutina que nos devolvió algo de normalidad. O mejor dicho, de nueva normalidad (que horror de expresión). Localización diferente pero mismas emociones, con esa rara sensación de vértigo al vernos como suspendidos en el aire sin saber cuándo volveremos a poner los pies en la tierra. Fue un periodo completamente atemporal. No sabemos si también os pasó, pero parecía que las horas no pasaban, que todo estaba pausado y metido a la fuerza dentro de unos invisibles y enormes paréntesis.

De repente llegaba el sábado y nos quedábamos locos. ¿Qué pasó con el resto de la semana? No llevamos mal lo de estar en una jaula de cristal, en realidad estamos acostumbrados a pasar mucho tiempo encerrados. Puede parecer raro ya que nos pasamos la vida viajando, pero cuando volvemos, solemos encerrarnos en la cueva a escribir. Y nos encanta. Claro que ahora las circunstancias eran otras y obviamente no nos estaba encantando ná de ná.

Junio

En Junio pudimos volver a viajar, con cuidado y tomando todas las precauciones, y por supuesto tras el fin del estado de alarma: la Costa Tropical y la Alpujarra Granadina nos parecieron lo más exótico del mundo. Y aunque fue un viaje raro, en el que estábamos más preocupados de tener la mascarilla bien puesta y de lavarnos las manos cada dos por tres, disfrutamos ese puñado de días en las faldas de Sierra Nevada como si fuera nuestro primer viaje.

También hicimos un mini-road trip por la provincia de Málaga, visitamos Setenil de las Bodegas (Cádiz) y volvimos a coincidir con humanos queridos: qué bien nos sentó volver a veros, María y Fra!

Julio

Suponemos que fue por el hambre viajero que nos dejó el confinamiento: tras meses alejados de lo que más nos gusta, la miel que nos dejó en los labios el mini-viaje por Andalucía y la curva aplanada, en cuanto pudimos viajar… lo hicimos a tope.

Así que metimos en el coche las mochilas y a «los Valerianos» (los padres de Rober) y nos fuimos para Zamora y el Lago de Sanabria, antes de recorrer un montón de sitios de Galicia. Y, si bien fue un viaje acelerado, lo disfrutamos tremendamente… Porque, ¿quién puede resistirse a los encantos de a terriña? Desde la Ribeira Sacra a las Rías Baixas, desde las Islas Cíes a Santiago de Compostela, desde la Costa da Morte a las Rías Altas… no hubo sitio de Galicia que no nos conquistara. Y la comida, madre del amor hermoso… aquella mariscada, celebrando el cumple del Valeria, ya no vamos a olvidarla.

resumen 2020

Agosto

En Agosto, junto a media España (madre mía, en serio, todos estábamos allí) pudimos completar el roadtrip pasando unos días en el Principado de Asturias. Y desde entonces soñamos con una casa triangular, de madera, perdida por los montes asturianos. De verdad, menuda joya de sitio. Estamos deseando volver, con más tiempo y NUNCA MÁS EN AGOSTO.

Septiembre

Regresamos a Sigüenza, donde nos quedamos un mes entre agosto y septiembre, y luego nos volvimos a subir en un avión rumbo a Italia. No sin antes pensarlo una y otra vez. Finalmente nos hicimos la PCR y nos fuimos a mi casa: llevaba prácticamente un año sin ver a mi hermano y a mi abuelo y la última vez que estuve con mis padres fue cuando los dejamos en el aeropuerto de Male (Maldivas), allá por octubre del año pasado.

¡Menudo cambio de panorama! Fue raro regresar a mi pueblo. Fue raro regresar a Italia. Un sábado de septiembre nos montamos en un avión y cruzamos de norte a sur la bota para llegar hasta el talón: Puglia. Junto a mis padres hicimos un viajecito relámpago por Apulia (y Matera) y luego…

Octubre

… Ya en octubre nos quedamos solos y seguimos recorriendo el sur de Italia (Basilicata y Calabria). Y nos sacamos una espinita que teníamos clavada desde hace tiempo: por fin pisamos las islas Eolias (Sicilia), y aunque fue muy rápido, sentimos esa energía que, según parece, solo existe en lugares tan especiales como este.

Al contrario que el viaje a Galicia y Asturias, fueron días lentos, en los que disfrutados de principio a fin con las pequeñas cosas. Y menudo deleite: el sur de Italia es una auténtica maravilla, si obviamos las toneladas de basura, claro está, qué pena.

A mediados de mes volvimos a Vera y, confinamiento again.

Noviembre

Aunque el mes se presentaba aburrido y era casi el inicio de una hibernación obligada en Vera, ocurrió algo inesperado que nos dio vidilla: nuestros amigos Claudia y Jairo alquilaron un pisito tó guapo ¡frente a nuestra casa! Así que ya podemos decir que tenemos vecinos majetes. La bbq en su azotea, la tarde con Jack, el perro más majo de Mojacar, un cafecito en la playa, una cerveza al sol o hablar de «terraza a terraza»… son cosas que sacan a uno del letargo.

A ver, tampoco nos hemos visto muchísimas veces (creo que ya todos estamos en un estado de cuarentena constante), pero ya saber que están al otro lado de la calle, nos despierta un poco el ánimo XD y desde entonces, siempre que vamos al super y vemos tofu, pensamos en ellos.

Diciembre

Y llegamos a diciembre, qué mes tan raro en este año tan raro. Nuestras familias siguen con salud y, aunque Rober no recuperó el olfato -_- no podemos, ni debemos quejarnos. Objetivamente, este año 2020 fue horribilis. Para todos. Pero NO SOLO por el Covid-19, aunque el virus lo eclipsó todo, durante estos 12 meses hemos tenido:

  • Incendios en Australia
  • El ataque a Irán, que casi provoca una nueva guerra mundial
  • El accidente de helicóptero en el que murieron, entre otros, Kobe Bryant y su hija Gianna
  • Aluviones en Indonesia
  • Plaga de langostas en África
  • Incendios en Chernobyl
  • Un asteroide “rozó” la tierra
  • Avispones gigantes asiáticos asesinos
  • Erupciones volcánicas y terremoto en México
  • El Asesinato de George Floyd que desató una ola de protestas y manifestaciones en EE.UU.
  • La explosión de Beirut
  • Propagación incesable de negacionistas y cuñaos
  • Otro año que no toca la lotería

Sí, está claro que no ha sido un año fácil. Por lo menos Trump no ha sido re-elegido, algo que le hubiera pegado bien al 2020. Y aunque a nivel personal no diríamos que fue un año súper enriquecedor, no nos reinventamos (ains, esa palabra), ni aprovechamos la crisis para volvernos gurús ni sacar cursos online-podcast-talleres o para hacer deporte y decir que tenemos mens sana in corpore sano. Pero sí aprendimos a valorar mucho más lo que teníamos y tenemos y que no veíamos. Seguimos a tope con el blog, leímos más que nunca, vimos muchas series y soñamos con el día en que todo esto acabe y podamos volver a disfrutar plenamente de los viajes. Y valorar la salud, joder.

Ya está más cerca el día en que todo será un triste recuerdo, en plan ¿Te acuerdas del 2020? El año bisiesto que comenzó un miércoles. En el que el Papa dio una bofetada a una mano china, que según ciertas teorías era la de una viajera del tiempo, llegada del futuro para avisar a la humanidad. Año en el que un virus invisible produjo unas cicatrices enormes en el cuerpo colectivo. Fue el año en que los abrazos se prohibieron y el arte se disfrutaba desde los balcones. Los héroes llevaban uniformes y las casas olían a postres recién horneados. Fue el año en que aprendimos a escuchar a nuestros pulmones y los latidos se confundían con los aplausos de las 20:00. Fue el año de muchos epílogos, pero también de nuevos comienzos.

2021 ya está casi aquí y, todos los sabemos, sus comienzos tampoco van a ser fáciles. Pero hay que ser positivos (encended muchas velas, anda) y esperar que las cosas se arreglen, o mejor aún, que vuelva la vieja normalidad… Porque si algo nos enseñó el 2020 es que éramos felices, aunque a veces asintomáticos. Y seguro que a ti también.

Que el 2021 sea mejor y que todos, TODOS, nos portemos con sentido común. Por favor. Te enviamos un abrazo virtual.

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