12 meses, 12 fotos: resumen viajero de nuestro 2022

A finales de 2021 no teníamos ni idea de lo que estaba a puntito de pasarnos en apenas unos días… Y es que nuestro 2022 comenzó de la manera más random posible: posponiendo un vuelo a Tailandia (que ya habíamos retrasado 1 año) y subiéndonos a un vuelo en dirección a Barcelona con una idea loca pero clara… Comprar un piso!

Ya habíamos vivido 5 años en Barcelona y, tras unos cuantos años de viajes, de no pasar por casa, de hecho de NO tener una casa, ahora el cuerpo nos pedía echar raíces en esta ciudad a la que llegamos por primera vez hace ya 14 años. Después de más de 10 años viviendo «de viaje» necesitamos un sitio al que poder llamar «hogar» y qué mejor lugar que nuestra querida Barcelona.

Llegamos a mediados de enero con una mochila y muchas ganas. Pasaron varias semanas de búsqueda intensiva, de visitar pisos, de cafés-croissant y también de redescubrir la ciudad. Se nos escapó alguno, otros no eran lo que esperábamos, algunos ni siquiera pudimos visitarlos… Hasta que dimos con nuestro pisito y justo arriba de un bar (como diría Albertucho), aunque en realidad lo que tenemos no abajo sino justo enfrente es la mismísima Sagrada Familia! La mañana del 4 de febrero firmamos los papeles y ya podemos decir que hemos vivido una señora aventura!

La idea es hacer base aquí y seguir viajando, aunque este año hemos aprovechado para reponer energías y establecer una rutina que, tras 11 años de vida nómada, necesitábamos. Eso sí, ahora que estamos con este recap anual nos hemos dado cuenta de que 2022 nos ha regalado algo de esa rutina, pero también mucho mochileo 😉

Pero vayamos por partes, aquí va nuestro resumen viajero de 2022 con estas 12 fotos de los 12 meses del año:

Enero

Los planes eran muy diferentes y preveían un comienzo de año tropical, en nuestra querida Tailandia, pero en ese momento hacía falta solicitar un visado especial que, no sabemos muy bien porque, solo aprobaron al 50% de la pareja. Unas semanas más tarde llegaría el permiso para ambos, pero ya era demasiado tarde y la suerte estaba echada: en nuestra cabeza ya había una idea: buscar casa en Barcelona.

Comenzamos el año separados: yo en Italia, Rober en España. Pero no fue por mucho tiempo, a mediados de mes nos encontramos en la Ciudad Condal, nos instalamos en el Hotel Ilunion Auditori (mucho más barato que Airbnb, flipa) y pasamos cientos de horas viendo anuncios en Idealista y todo portal inmobiliario existente, visitando pisos y descubriendo en primera línea que el mercado de la vivienda es una puta jungla XD

Febrero

Long story short: suertaza de la buena. Encontramos un piso luminoso, bonito, que entraba en el presupuesto y long story aún más short, en menos de 3 semanas ya estábamos instalados en el pisito que pasaría a ser nuestra home sweet home donde hacer base entre viaje y viaje.

Febrero pasó volando liados con la burocracia, contratos de internet, electricidad, agua, compra de muebles, preguntas acerca de ¿por qué los cabeceros de cama son tan extremadamente caros?, artículos en el blog y vuelta a una rutina que, francamente, echábamos algo de menos. Vivir viajando mola mucho, pero el cuerpo nos pedía un lugar nuestro y 2022 nos lo regaló.

Marzo

Sí, el cuerpo nos pedía rutina, pero solo un poquito eh, no vayáis a pensar que Mochileando por el Mundo va a quedarse en Mochileando por Casa… Y en marzo hicimos alguna escapadita, como la que nos llevó a pisar una de nuestras ciudades favoritas: Roma.

Siempre es un placer volver a la capital italiana, a pasear alrededor del Coliseo, a pisar sus plazas monumentales y, cómo no, a volver a catar un buen plato de amatriciana.

Abril

Al mes siguiente seguimos el Europe-tour visitando París, que ya hacía unos añitos que no íbamos para allá y ya tocaba actualizar info para el blog y pasar unos días ajetreados pero preciosos en la ciudad del amour. Fue una escapada bastante rápida, sin apenas planificar, pero de aquellas que recargan energías y ganas de seguir viajando.

Mayo

“Este año vamos a tomárnoslo con calma y vamos a hacer escapaditas cortas y a disfrutar de Barcelona” decíamos. La cosa duró poco… A finales de abril nos liamos la manta a la cabeza y decidimos hacer un viaje de unos meses que nos llevaría a conocer 3 países de Sudamérica: Ecuador, Perú y Bolivia. Spoiler: viajazo.

Antes de irnos pasamos una semanita en Barcelona con mis padres, fue la forma perfecta de despedirnos temporalmente de nuestra nueva casa. Ains, qué bonita eres Barcelona *pá intensa y pesada, la Lety*.

El primer país que conocimos fue Ecuador y sinceramente, fue una sorpresa tras otra. Volcanes de conos perfectos, lagunas a 4.000 metros de altura, pueblos coloniales, inmersiones en la Amazonía, columpios no aptos para gente con vértigo. Y ellas, las increíbles Galápagos, donde entre otras cosas hicimos snorkel con pingüinos, leones marinos, tintoreras, tortugas e iguanas marinas.

Es otro mundo, un mundo brutal, alucinante, increíble y que engancha: no sabemos cuándo, pero seguro que volveremos.

Junio

Y en junio tachamos de nuestra whishlist de destinos soñados un país que llevábamos años deseando descubrir: Perú. Nos encantó, cómo no. Quizás no tuvo el efecto sorpresa de Ecuador, pues, todo el mundo sabe que Perú es la leche, pero cada día fue único. Desde las islas Ballestas a las Dunas de Huacachina, desde el Cañón del Colca al casco histórico de Puno y por supuesto las ruinas más famosas del mundo: Machu Picchu.

Perú es una apuesta segura, un viaje que nos encanta repetir con nuestras familias, un viaje inolvidable.

Julio

El tercer país de este viajazo por Sudamérica fue Bolivia, del que poco sabíamos y del que, tras visitar Ecuador y Perú, no esperábamos gran cosa. ¡Error! Desde el primer momento Bolivia nos recibió con paisajes de otro mundo que, cuando llegamos al Salar de Uyuni se transformaron directamente en paisajes de un universo paralelo porque no, aquello no puede ser el planeta tierra. Islas en mitad de la nada con miles de cactus gigantes, geiseres, volcanes, lagunas de colores y el salar más infinito, blanco y reluciente que vimos y que veremos jamás.

Bolivia nos dejó con ganas de más y quién sabe, ojalá podamos regresar para recorrerla como se merece.

Julio también fue el mes de la vuelta y culminó con una señora celebración en Sigüenza para la boda de Ire y Santi. Olé esos novios guapos y olé nuestros sobris más guapos aún 😉

Agosto

Nota: en Bolivia hubo días en los que estábamos con sensación térmica de -17º así que volver a España en pleno verano, y menudo verano, fue asfixiante. “El próximo verano a Noruega”. Mare meva qué calor -__-

Así que Agosto fue un mes perfecto para encerrarnos en casa y darle bien al teclado: teníamos mucho que contar del viaje y mucho que programar jeje, los viajes no se habían acabado, ni de coña 😉 Además aprovechamos para disfrutar más de Barcelona (creo que nunca vimos tantos museos como en agosto jeje) ¿Ya os hemos dicho que nos encanta vivir aquí y que estamos como niños con un juguete nuevo, pero un juguete del tamaño de una ciudad de 2 millones de habitantes? ¿Tenéis idea de las de cosas que hay que hacer aquí?

Septiembre

Septiembre fue el mes de dos escapadas, la primera a nuestra querida Galicia (con los padres de Rober, aupa esas mariscadas!) y la segunda fue una escapada que retrasamos demasiado tiempo: era delito haber nacido a un paso de los Dolomitas y no haber ido nunca, ¿no?

Fueron 4 días intensos, a los que les sacamos todo el jugo. 4 días que nos dejaron claro que iba a ser la primera vez, pero no la última: qué paraíso, de verdad. Los paisajes, las casas, las flores, hasta las vacas son más lindas en los Dolomitas 🙂

Octubre

Tras el paso por los Dolomitas bajamos a mi casa para rescatar a mis padres de la monotonía y llevárnoslo de viaje a un país tan exótico y diferente que aún nos parece increíble tenerlo a un corto vuelo de distancia: Marruecos.

Visitamos la ciudad rosa, Marrakech, hicimos un señor roadtrip que nos llevo por Ait Ben Haddou, la Garganta del Todra, la del Dadés y, cómo no, pasamos una noche en el desierto (magia pura). Terminamos en una zona que no conocíamos de Marruecos y que nos sorprendió, la costa del Océano Atlántico es completamente diferente al resto del país.

Siempre lo decimos y tras esta segunda visita a Marruecos lo tenemos aún más claro: si aún no has ido, ¿a qué esperas?. Es todo un lujo tener un lugar tan diferente al lado de casa.

Noviembre

Comenzamos el mes con una escapada a Alcalá de Henares, donde nos trataron divinamente y oye, no conocíamos la ciudad y nos sorprendió muy gratamente. Noviembre fue también mes de visitas: los padres de Rober vinieron a vernos y no perdimos la ocasión para sacarle partido a la ciudad y nos la pateamos por completo jeje.

A mediados de mes, además, aprovechando un doble-bautismo en mi tierra, decidí hacer una mini-escapada a Florencia con dos objetivos: ver a mi amiga Nancy y a su bonita familia y visitar los Uffizi. Fue un mini-viaje genial, de esos que llenan el espíritu de buenas vibraciones y de los que te lo pasas tan bien que ni sacas fotos XD Si es que no valgo para instagrammer 😉

Tras pasar unos días en casa con la family, volví a Barcelona y ya con Rober acabamos el mes currando mucho y disfrutando de la ciudad y de algunos de sus monumentos estrella (en noviembre fuimos a la Sagrada Familia y a La Pedrera, por ejemplo).

Diciembre

No estamos muy habituados a pasar las Navidades en un mismo lugar, y estas que son las primeras con casa nos las hemos tomado con la filosofía de empaparnos un poquito con el espíritu navideño! Y vale, no hemos jugado ni un € en la lotería, pero nos hemos visto todos los videos del chavalín majete cantando el gordo! Nuestro nuevo héroe.

Nos hemos pateado todos los mercadillos de Navidad de Barcelona, y también hicimos una escapada a otra ciudad que en este periodo del año se viste con sus mejores galas: Viena. Frío, poco sol, y pocas horas de luz, pero oye hay salchichas, wiener schnitzel y cerveza buena!

Terminamos el mes en Barcelona cargando las pilas para irnos a Tailandia, esta vez de verdad, en enero. Porque si, de vez en cuando agradecemos algo de rutina, pero somos unos animales mochileros!

¿Qué nos deparará el 2023? En mente tenemos un gran año viajero pero lo cierto es que 2020 ya nos ensenó la lección: poco a poco :-p De momento sí sabemos que vamos a empezar el año en Tailandia así que por lo menos el comienzo va a ser más que bueno.

Y nada más: desearos felices fiestas, buenos viajes y mucha felicidad! Gracias por estar allí un año más 🙂

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