Ksamil es una de las paradas más recomendables en una ruta por la Riviera Albanesa. Se encuentra a solo unos kilómetros de Sarandë, el epicentro de la costa de Albania, tiene aguas turquesas, islotes de postal, playas de arena blanca y ese ambientillo despreocupado que engancha. ¿Quieres saber todo lo que ver y hacer en Ksamil? Entonces, ¡sigue leyendo!
Aunque lo más famoso son sus playas y calas (y con razón), en Ksamil no todo es tostarse al sol: hay islotes frente a la costa a los que puedes llegar en kayak, excursiones con historia a apenas unos km de distancia y una gastronomía local que completa el combo. Pero también tiene su lado negativo… en verano puede masificarse tanto, que tengas problemas hasta para poner la toalla.
Nosotros fuimos en temporada baja (mediados de octubre) y disfrutamos de unos días agradables y soleados; hasta nos bañamos sin problema. Pero entendemos que la experiencia cambie por completo en temporada alta. Por lo que nos hemos informado, el ambiente es mucho más agobiante, la mayoría de playas están prácticamente privatizadas y los precios se disparan. Vamos, rollo Ibiza pero versión Hacendado, que a nosotros, personalmente, no nos gusta. Aun así, es uno de los destinos de playa mejor valoradas de Albania, por algo será…
Qué ver en Ksamil
Antes de convertirse en el imán turístico que es hoy, Ksamil era un trozo de costa casi vacío. Hasta mediados del siglo XX aquí solo había colinas, bahías salvajes y unas cuantas cabras y ovejas felices. Fue en 1966, durante la época comunista, cuando el gobierno decidió crear un pueblo costero con una doble misión: impulsar la agricultura y el turismo.
El nombre tiene su gracia. Ksamil viene del griego “Examilia”, que significa “seis millas”, justo la distancia que separa este pedacito de Albania de la isla griega de Corfú. Por eso, en los días despejados, se puede ver Grecia tan cerca que parece que podrías llegar nadando, aunque mejor no lo intentes.
Hoy forma parte del Parque Nacional de Butrinto, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, un espacio donde se conservan ruinas griegas, romanas y bizantinas entre bosques y lagunas. Ksamil juega el rol de la parte playera y moderna de este tablero, el lugar donde se pasa de admirar la historia antigua a ponerse las chanclas y pedirse un mojito frente al mar.
¿Listo para descubrir todo lo que ver y hacer en Ksamil?
1. Playas de Ksamil
Aquí es donde Ksamil se gana sin esfuerzo el título de joya albanesa. El agua tiene ese azul eléctrico imposible que parece sacado de un filtro de Instagram, y cada cala parece diseñada para una portada de National Geographic. Pero ojo: en este paraíso hay truco.
En esta zona del sur de Albania las playas funcionan de una manera un poco peculiar. Aunque el acceso al mar es libre (nadie puede prohibirte bañarte), casi todas las playas y calas están semi-privatizadas. Esto significa que el espacio “público” para plantar tu toalla y estar a tu rollo es muy limitado, sobre todo en temporada alta. La mayoría del espacio está ocupado por sombrillas y tumbonas gestionadas por bares, restaurantes o pequeños clubes de playa.
¿Cuánto cuesta una tumbona en las playas de Ksamil? La pregunta del millón. Por lo general, entre 10€ y 25€ por día (sombrilla + dos tumbonas durante todo el día), según la ubicación, el tipo de club y la época del año. En julio y agosto, los precios son más altos, y las primeras filas frente al mar pueden costar más. En cambio, si vais en junio o septiembre, además de encontrar más huecos libres, el precio de las tumbonas también será menor. No te olvides de preguntar siempre por los precios (y si hay consumición mínima).
Por nuestra experiencia, a mediados de octubre, muchos establecimientos estaban cerrados, así que había sitio libre de sobra en las playas y otros ofrecían gratis las tumbonas/sombrilla (a cambio de una consumición). Pero si vienes en verano y quieres ir a las playas más solicitadas, es mejor madrugar y llegarantes de las 10.
Dicho esto, aquí van las playas más famosas de Ksamil:
✓ Playa principal de Ksamil (Ksamil Beach)
Arena clara, agua tan transparente que podrías contar los guijarros del fondo, y vistas directas a los tres islotes de Ksamil que parecen flotar sobre el agua. La playa tiene absolutamente de todo: hamacas, sombrillas, chiringuitos y música que va de agradable a «por favor, que alguien desenchufe eso». Es ideal si queréis comodidad y ambiente, pero tened en cuenta que en julio y agosto la playa se llena hasta el último centímetro.
✓ Lori Beach y Paradise Beach
Estas dos playas están un poco al sur del centro de Ksamil y tienen un ambiente algo más relajado, aunque en pleno verano también se llenan. Lori Beach suele atraer a familias y viajeros tranquilos, con agua cristalina, fondo de arena fina y varias zonas donde aún se puede poner la toalla sin pagar (si madrugáis). Mientras que Paradise Beach, justo al lado, tiene más movimiento: música suave, tumbonas modernas y un par de beach clubs como el Principotes & Tulum Lounge.
Recomendación: si vais un poco más al sur, en dirección a la playa Augusto, encontraréis restaurantes y beach club como el Restaurante Landi o el Ohana, que están mejor valorados. Tienen plataformas con sombrillas y tumbonas (cómo no) y acceso al agua.
✓ Ksamil Beach 7
Por color del mar y entorno, nuestra playa favorita de Ksamil. Y no somos los únicos, pues es una de las playas más animadas de Ksamil, con música, cócteles y ambiente joven. Hay beach clubs con hamacas estilo “lounge”, camas balinesas y servicio de bar directo a la tumbona. ¿Lo único malo? Que incluso en octubre, cuando el resto de Albania empieza a disfrutar de su merecido descanso turístico, esta sigue llena de vida. Así que imaginaos cómo se pone en verano.
✓ Augusto Beach
Y ahora, nuestro descubrimiento personal. Esta cala está más apartada del centro y, por eso mismo, suele ser mucho menos concurrida. Es perfecta para quienes prefieren la naturaleza sin tanta parafernalia. Podéis llegar caminando o en coche (hay aparcamiento gratuito, aunque no muy grande). Lo ideal es llevar vuestra toalla, agua y algo para picar, porque no hay muchos servicios. El agua es profunda a pocos metros de la orilla, lo que la hace ideal para nadar o hacer snorkel.
Cuando fuimos, estábamos prácticamente solos, con una pareja más y dos rusos buceando con detector de metales (lo más surrealista del día, sin duda XD).
Otras playas que merecen una visita: Pulëbardha Beach, Mirror Beach, Monastery Beach, Bora Bora Beach, y como veremos luego, las de Sarandë.
2. Parque Arqueológico de Butrinto
A solo unos 20 minutos de Ksamil se encuentra la antigua ciudad greco-romana de Butrinto, probablemente el yacimiento arqueológico más importante de todo el país. Alcanzó su máximo esplendor bajo el dominio romano y bizantino, aunque sus orígenes se remontan en el tiempo: según la mitología, fue fundada por troyanos que escaparon de la caída de Troya, liderados por el héroe Eneas.
Se trató de un enclave estratégico que prosperó durante milenios gracias a su ubicación: justo frente a la isla de Corfú, en una península rodeada por el Lago Butrint y el Canal de Vivari. Hoy es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y gracias a ello, hoy se puede disfrutar de unas ruinas muy bien conservadas y un recinto muy agradable.
La joya del yacimiento es el Teatro griego, construido en el siglo III a.C. y con una capacidad para unas 1.500 personas. Pero hay otras construcciones interesantes repartidas por esta pequeña península, como la Puerta del León, la Gran Basílica o el Castillo Veneciano, en la parte más alta, que hoy acoge un pequeño museo con objetos encontrados durante las excavaciones.
Consejo: hay dos aparcamientos, uno al lado del recinto, que se suele llenar rápido, y otro a 1,5km. Obviamente, tendrás más probabilidades de conseguir sitio en el más cercano cuanto antes llegues. Y si durante tu visita coincides con un grupo enorme de cruceristas (nos pasó), no te desmoralices: antes de salir del recinto, pasarás de nuevo cerca del teatro y, con más suerte, estarás prácticamente a solas.
- Tiempo de visita: 2 horas
- Precio: 1000 LEK (10€ aprox)
3. Tour en barco por las 5 islas de Ksamil
Subirse a una lancha en Ksamil es casi un rito iniciático: 20 minutos de brisa, salpicaduras y ese azul imposible que parece inventado. El capitán acelera y, en un parpadeo, estás rodeado por los cinco islotes que hacen que el mapa de Albania parezca un puñado de esmeraldas flotantes.
Los tours incluyen el transporte de ida y vuelta hasta las islas gemelas, un pequeño paraíso de arena clara y mar cristalino. Allí tendrás libertad total para quedarte el tiempo que quieras: una hora, varias o incluso todo el día, ya que hay traslados de regreso cada hora. Por cierto, si te gusta el snorkel, lleva tu propio equipo (o alquílalo antes de embarcar), porque una vez ahí, resistirse a explorar la vida marina sería casi un sacrilegio.
Consejo: puedes reservar online el tour en barco por las 5 islas aquí (recomendable hacerlo con antelación en temporada alta) o intentar negociar con algún barquero en Ksamil.
4. Visita a Sarandë
Ya nos lo habían avisado: Sarandë es la Benidorm albanesa y, en efecto, se le parece bastante. Si Ksamil es el pueblecito, Sarandë es su hermana mayor con más energía, más vida y, digámoslo, un poco más de caos.
Nosotros no nos alojaríamos aquí, pero acercarse un día no nos parece mala idea: el paseo marítimo es agradable, hay unas ruinas romanas, barcos-piratas desde donde ver el atardecer mientras te pegas unos bailoteos o barecitos agradables como el Limani, donde tomar un cafecito rodeado del mar. Desde aquí puedes incluso ir a pasar el día a la isla griega de Corfú.
Y hablando de mar… la playa urbana de Sarandë no está nada mal (ese color turquesa enamora a cualquiera).
5. Tomar algo disfrutando del atardecer
No faltan sitios para un buen postureo al atardecer en Ksamil, la verdad. Parece que el pueblo se ha puesto de acuerdo para salir en todos los reels de Albania 😉 En el Kamay, por ejemplo, no solo puedes tomar un cóctel contemplando el atardecer, sino que tendrás la posibilidad de sacarte la típica foto en la escultura de la “mano de Ksamil” (si, más postureo).
Nosotros fuimos al Black Pearl, donde no hicimos fotos de instagrammers, pero nos tomamos unos spritz y nos zampamos un plato de linguini seafood bien rico jeje. Postureo 0 – tripa feliz 1.
6. Dónde comer en Ksamil, platos típicos y gastronomía
Hablando de comida, hay que decir que Ksamil tiene una oferta culinaria apabullante. La gastronomía albanesa del sur es una mezcla sabrosísima entre lo griego y lo mediterráneo, con mucho marisco fresco, verduras de huerto y aceite de oliva a tutiplén.
Aquí se come bien, se come mucho y, para nuestra alegría, se come casi barato (aunque no tanto como en el resto del país, ejem). Durante los 3 días que estuvimos en Ksamil, probamos varios restaurantes, siendo el ya nombrado Black Pearl, el Malibu Resto Lounge & Pizza, el Museum Restaurant y el Fish Place nuestros favoritos. Bastante decepcionante, en cambio, el Ftelea Fish Taverna (los calamares, puro chicle y los boquerones, fritos y refritos).
Además, hay que decir que los mejillones son el orgullo local, y no es para menos: los cultivan justo en la cercana laguna de Butrinto, famosa en toda Albania por su calidad. El sitio más popular para probarlos es The Mussel House, un restaurante que está un poco retirado (ojo con la bajada, que es empinada), pero merece mucho la pena. Existe incluso un «tour de los mejillones en barco» que te lleva a una mejillonera.
Aviso: muchos locales y restaurantes cierran a finales de octubre.
7. The Blue Eye, una escapada desde Ksamil
El Blue Eye no solo es una de las mejores escapadas que hacer desde Ksamil, sino uno de los lugares naturales más bonitos de Albania. Se trata del nacimiento de un manantial de agua dulce que brota con fuerza desde una cueva subterránea de 50 metros de profundidad, formando un pozo de un azul intenso y casi hipnótico, rodeado de vegetación que parece sacada de un cuento.
Está a unos 50 minutos en coche desde Ksamil, así que se puede hacer perfectamente como excursión de medio día o aprovechar para parar unas horas, si estás haciendo la ruta en coche de Ksamil hasta Gjirokastra.
La entrada es muy barata (menos de 1€), y para llegar hasta el Blue Eye hay que recorrer unos 2 km por una carretera que tampoco tiene mucho interés. Para ahorrarte la caminata, puedes tomar el trenecito (6€ ida y vuelta) o bien alquilar una motillo eléctrica (10€), en este segundo caso, tendrás que pagar un extra de 3€. Es lo que nosotros hicimos. No es necesario que lleves el bañador, porque NO está permitido el baño para proteger el ecosistema.
Mapa con lo mejor de Ksamil
Para que te aclares un poco más, te dejamos un mapa donde hemos señalado los lugares imprescindibles que visitar en Ksamil y que te hemos recomendado en el post:
Llegamos al final del artículo de qué ver en Ksamil y, a estas alturas, esperamos ya quede claro que sí, en temporada alta puede estar a tope, con playas semi-privatizadas y hamacas por doquier, pero incluso así, el azul eléctrico del mar, los rincones tranquilos como Augusto Beach y la energía despreocupada del pueblo hacen que merezca la pena incluirlo en tu viaje.
Entre un chapuzón, un paseo por Butrinto, un tour en barco por los islotes y un café viendo atardecer en Kamay, te das cuenta de que Ksamil es más del sitio instagrammeable que quiere vender… aunque nuestro consejo sigue el mismo: si puedes, evita visitarlo en pleno verano.
¿Conoces más cosas que ver y hacer en Ksamil? ¿Qué te pareció? Nuestra primera impresión fue mala, bastante mala, pero luego le pillamos el truquillo y casi nos costó irnos.
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