Escocia tiene algo raro: llueve, hace viento, el cielo cambia de humor cada diez minutos… y aun así te quedas con ganas de volver antes incluso de haberte ido. Pocos destinos reúnen castillos en ruinas, lagos con monstruos (o sin ellos, según a quién preguntéis), montañas que quitan el hipo, carreteras que atraviesan paisajes brutales y un acento que cuesta entender hasta el tercer whisky. Si estás buscando qué ver y hacer en Escocia, aquí van unas cuantas ideas.
En este artículo vamos a contarte 15 lugares y experiencias imprescindibles de Escocia, desde Edimburgo hasta los paisajes salvajes de las Highlands y la Isla de Skye, pasando por castillos, lagos, trenes de película y alguna que otra destilería. ¡Prepárate, que empezamos el viaje a la tierra de los kilts!
15 lugares imprescindibles que ver en Escocia
Edimburgo, esa increíble capital que enamora a primera vista; los paisajes espectaculares de las Highlands; castillos que parecen de cuento; el viaducto por el que pasa el mismísimo Hogwarts Express; pueblos, lagos, montañas… La lista de cosas que ver en Escocia podría ser infinita.
Nosotros recomendamos dedicarle como mínimo una semana, aunque si dispones de menos tiempo también puedes montarte una ruta bastante apañada: aquí te contamos nuestro itinerario de 5 días por Escocia. Y si puedes alquilar coche, mejor que mejor: tener libertad para parar cuando te dé la gana forma parte de la gracia de recorrer este país.
¿Listo para descubrir los lugares que visitar en Escocia que no deberían faltar en un primer viaje? ¡Let’s go!
1. Edimburgo
Empezamos por donde casi todo el mundo empieza: Edimburgo, la preciosa capital escocesa que tiene la rara virtud de gustarte el primer día y seguir sorprendiéndote el quinto. Con ese puntito oscuro y misterioso, edificios de piedra, callejones estrechos, cementerios, pubs históricos y un castillo vigilándolo todo desde lo alto de una antigua roca volcánica, te aseguramos que no te dejará indiferente.
Precisamente el Castillo de Edimburgo es una de las visitas que no pueden faltar. Además de recorrer sus salas y conocer un poquito mejor la historia de Escocia, desde allí arriba tendrás unas vistas estupendas de la ciudad. Y a sus pies comienza la Royal Mile, la arteria principal del casco histórico, que baja hasta el Palacio de Holyroodhouse y de la que salen los famosos closes, callejones que esconden historias de pestes, fantasmas y tabernas centenarias.
Piérdete por la Old Town (mejor si es en un free tour por Edimburgo en español), déjate caer por el curioso cementerio de Greyfriars (donde encontrarás algunas lápidas con nombres sospechosamente familiares para los fans de Harry Potter) y termina el día subiendo a Calton Hill, uno de nuestros lugares favoritos para contemplar Edimburgo desde las alturas al atardecer.
Y esto es solo un aperitivo. La ciudad da para mucho más, así que lo ideal es reservarle al menos un par de días. En nuestra guía de qué ver y hacer en Edimburgo te contamos todos los lugares que no te puedes perder. Y si solo vas a visitar la ciudad durante unos días, aquí te contamos cuáles son las mejores excursiones desde Edimburgo.
2. Isla de Skye
Si hay un lugar capaz de resumir la Escocia que todos tenemos en la cabeza, esa es la Isla de Skye, donde encontrarás los paisajes más espectaculares del país. Se trata de la mayor del archipiélago de las Hébridas Interiores y uno de esos destinos donde pasarte el día conduciendo entre montañas, acantilados, cascadas y ovejas, parando cada dos por tres porque aparece otra imagen de postal.
Entre sus grandes imprescindibles están el Old Man of Storr, una enorme formación rocosa y uno de los iconos de la isla; los paisajes casi irreales del Quiraing; las Fairy Pools, una sucesión de pequeñas cascadas y piscinas naturales a los pies de las montañas Cuillin; o Kilt Rock y Mealt Falls, donde una cascada cae directamente hacia el mar.
También merece la pena acercarse hasta Neist Point, uno de los rincones más espectaculares de la costa, y hacer una parada en Portree, la principal localidad de Skye, con su pequeño puerto y sus características casitas de colores.
Las rutas de senderismo aquí son de las más fotografiadas de todo el país, pero ojo, el tiempo en Skye es tremendamente cambiante (léase: lluvia, niebla y sol en la misma tarde, a veces en la misma hora), así que ve mentalizado y con ropa de abrigo aunque sea verano.
Es cierto que aparece algo a desmano en el mapa de Escocia, pero sin duda el desvío merece muchísimo la pena. Si puedes, dedica al menos dos días completos a la isla y tómatelo con calma, porque las distancias engañan. Si vas ajustadillo, siempre puedes apuntarte a esta excursión a la Isla de Skye desde Inverness en español. También hay un tour de 3 días por las Highlands y la isla de Skye desde Edimburgo mucho más completo.
3. Valle de Glencoe
Este es el escenario perfecto para representar las Highlands escocesas en un solo vistazo. El Valle de Glencoe es un conjunto de montañas escarpadas, cascadas, paredes rocosas esculpidas por glaciares y una carretera que atraviesa el valle ofreciendo paisajes brutales a cada paso. Aquí lo difícil no es encontrar un sitio bonito donde parar, sino conseguir avanzar sin detenerse cada cinco minutos. No es casualidad que haya sido el escenario de una infinidad de películas, incluidas Harry Potter y James Bond (Skyfall).
Uno de sus paisajes más reconocibles es el de las Three Sisters of Glencoe, tres enormes crestas en el macizo de Bidean nam Bian que se levantan junto a la carretera. Y si tienes tiempo y ganas de caminar, desde esta zona parte la ruta hacia Coire Gabhail, más conocido como Lost Valley, uno de los trekkings más populares de Glencoe.
Pero más allá de lo bonito, Glencoe también esconde una historia oscura. En 1692 tuvo lugar la tristemente famosa Masacre de Glencoe, cuando un grupo de soldados que llevaban casi dos semanas alojados por los MacDonald recibieron la orden de atacar a sus anfitriones. Murieron 38 personas durante la matanza y otras perdieron la vida posteriormente intentando escapar por las montañas en pleno invierno.
⭐ Si no puedes hacerlo por libre, lo mejor es apuntarte a esta excursión por lo mejor de las Highlands desde Edimburgo.
4. Lago Ness y el Castillo de Urquhart
A ver, probablemente Nessie no salga a saludarte (aunque nunca se sabe), pero pasar por el Lago Ness sigue siendo una de esas cosas que hay que hacer en Escocia al menos una vez. Y no solo por la leyenda: este enorme lago de aguas oscuras se extiende durante casi 40 km por el Great Glen y alcanza unos 230 metros de profundidad. De hecho, es el lago con mayor volumen de agua de Gran Bretaña.
Hay diferentes lugares desde donde acercarse a sus orillas, pero si tenemos que elegir uno, nos quedamos con el Castillo de Urquhart, cuyas ruinas ocupan un promontorio sobre el lago y forman una de las estampas más bonitas de las Highlands. Fue durante siglos una fortaleza estratégica y escenario de luchas entre escoceses e ingleses. Hasta que en 1692 las tropas gubernamentales lo volaron para evitar que pudiera ser utilizado por los jacobitas. Y así, hecho unos zorros, ha llegado hasta nuestros días.
Durante la visita puedes recorrer las ruinas, conocer su historia y subir a la Grant Tower, desde donde se tienen unas vistas estupendas sobre el Lago Ness. Si además quieres ver el lago desde otra perspectiva, otra opción muy popular es hacer un pequeño crucero por sus aguas.
¿Y Nessie? Pues tendrás que mantener los ojos bien abiertos. No os vamos a prometer que lo veáis, pero sí prometemos que el paisaje es muy guapo (y más si lo miras mientras desayunas un scone con mantequilla y mermelada casera, jiji).
⭐ Apúntate a esta excursión al Lago Ness, Highlands e Inverness desde Edimburgo si no puedes visitarlo por libre.
5. Castillo de Eilean Donan, el más fotografiado de Escocia
Vamos a hacer un ejercicio: cierra los ojos e intenta imaginar el típico castillo escocés. Lo más probable es que la imagen mental que te aparece se parezca a Eilean Donan. Situado sobre un pequeño islote en el punto donde se encuentran tres lagos marinos (Loch Duich, Loch Long y Loch Alsh), rodeado de montañas y conectado a tierra firme por un puente de piedra, es una de las imágenes más icónicas de Escocia.
Aunque su aspecto sugiere siglos de historia, lo cierto es que el castillo que vemos hoy es en gran parte una reconstrucción del siglo XX, ya que el original quedó destruido en el siglo XVIII tras un bombardeo naval británico. La cosa fue así: corría el año 1719 y entre sus muros se habían atrincherado soldados españoles que apoyaban la rebelión. Tras varios días de bombardeo, las tropas gubernamentales tomaron el castillo y utilizaron la pólvora almacenada en su interior para volarlo por los aires.
Las ruinas permanecieron abandonadas durante casi 200 años, hasta que el teniente coronel John MacRae-Gilstrap compró la isla a principios del siglo XX y emprendió una enorme reconstrucción que terminó en 1932. En la actualidad se puede visitar su interior decorado con mobiliario de época, armaduras y esa atmósfera de clan escocés tan particular. Aunque su encanto está en contemplarlo desde fuera y recorrer sus alrededores. Además, está junto a la carretera que conduce hacia la Isla de Skye, por lo que es facilísimo incluirlo en una ruta por las Highlands.
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6. El viaducto de Glenfinnan y el tren de vapor más fotografiado del mundo
Construido a finales del siglo XIX como parte de la línea entre Fort William y Mallaig, el Viaducto de Glenfinnan se hizo mundialmente famoso por aparecer en la saga de Harry Potter, cuando el Hogwarts Express cruza el viaducto camino del colegio de magia. Verlo en persona, con sus 21 arcos de hormigón curvándose sobre el valle, no tiene nada que ver con hacerlo a través de la pantalla.
Y si quieres vivir la experiencia completa, ¿por qué no subir al Jacobite Steam Train, el histórico tren de vapor que recorre durante parte del año la ruta entre Fort William y Mallaig? El trayecto es una pasada: bosques, lagos, costa, pequeñas estaciones perdidas y, por supuesto, el momento en el que el tren cruza el viaducto.
Para ahorrarte el billete, puedes optar por subir al mirador de Glenfinnan, situado en la ladera de la montaña a unos diez minutos andando desde el centro de visitantes, y esperar el paso del tren con la cámara lista para obtener la clásica foto del viaducto mientras el tren lo cruza, con el Loch Shiel de fondo y las montañas alrededor. El horario está publicado, así que se puede planificar la visita para coincidir con el paso del tren.
Y ya que estás aquí, acércate al Monumento de Glenfinnan, que recuerda el inicio del levantamiento jacobita de 1745 encabezado por Bonnie Prince Charlie, pasea junto al lago y, si te apetece, entra en el pequeño museo de la estación. Mira, al final resulta que Glenfinnan es mucho más que un escenario de Harry Potter 😉
7. Castillo de Stirling
A menos de una hora de Edimburgo está Stirling, y si acabas de empezar la ruta hacia las Highlands, no cometas el error de pasar de largo porque su castillo es uno de los más espectaculares de Escocia. Con su posición privilegiada sobre una enorme roca volcánica, controló durante siglos uno de los pasos estratégicos entre las Lowlands y las Highlands y fue también residencia de la monarquía escocesa.
Además, muy cerca tuvieron lugar algunos de los episodios más importantes de las Guerras de Independencia de Escocia, entre ellos la famosa Batalla de Stirling Bridge de 1297, en la que William Wallace (¿te suena «Braveheart»?) y Andrew Moray derrotaron al ejército inglés aprovechando el estrecho puente sobre el río Forth.
El castillo en sí es espectacular. En la visita podrás entrar en salas como el Great Hall y el Royal Palace, cuyos interiores han sido recreados para mostrar el aspecto que pudieron tener durante el reinado de Jacobo V. Y recorrer las murallas para flipar con las espectaculares vistas sobre Stirling y las montañas que la rodean; eso sí, intenta contener las ganas de gritar «Freedom!», que probablemente no seas el primero… ni el último. Para adentrarte realmente en su historia, únete a la visita guiada al Castillo de Stirling en español.
Completar la visita acercándote al National Wallace Monument, la enorme torre que domina Abbey Craig y que recuerda al héroe escocés y a la que se puede ascender. Si vas bien de tiempo, merece la pena dedicar medio día para visitar el castillo, el centro histórico de Stirling y el Wallace Monument, mejor si te apuntas al free tour en español por Stirling.
8. Loch Lomond y los Trossachs
Volvemos a las Highlands, esta vez a la zona sur, para visitar el Loch Lomond, el lago de agua dulce con mayor superficie de Gran Bretaña y uno de los más queridos por los propios escoceses, que lo tienen hasta en una canción popular («The Bonnie Banks o’ Loch Lomond», por si os apetece tararearla de fondo mientras conducís).
Se extiende durante casi 40 km entre montañas, bosques y pueblos encantadores y, gracias a su cercanía con Glasgow, es además una de las escapadas de naturaleza más accesibles del país. Una de las paradas más populares es Luss, un pequeño pueblo a orillas del lago con casitas de piedra, jardines y un embarcadero desde el que se tienen unas vistas preciosas.
Desde diferentes puntos de Loch Lomond también salen cruceros por el lago y, si te apetece algo más activo, hay opciones para practicar kayak, paddle surf o lanzarse a recorrer alguno de los muchos senderos de la zona.
El Loch Lomond es solo la puerta de entrada al enorme Parque Nacional de Loch Lomond y los Trossachs, que en 2002 se convirtió en el primer parque nacional de Escocia. Sus más de 1.800 km² abarcan montañas, bosques, valles y más de una veintena de grandes lagos. Al este del Loch Lomond se encuentran los Trossachs, una especie de “Highlands en miniatura” mucho más accesible. Si tienes tiempo, podrías dedicar varios días a esta región sin aburrirte.
9. Subir el Ben Nevis, el techo de Reino Unido
Para los amantes del senderismo, traemos un plan que resultará irresistible: subir al Ben Nevis, que con sus 1.345 metros es la montaña más alta del Reino Unido. Alcanzar su cima es una de las experiencias más míticas que hacer en las Highlands y una ocasión perfecta para presumir de que has estado en el techo de un país.
La ruta habitual es la Pony Track (o «Mountain Track»), que comienza en Glen Nevis, cerca de Fort William. Son aproximadamente 16-17 km ida y vuelta con unos 1.340 metros de desnivel y que se tarda en recorrer entre 7 y 9 horas, según el ritmo y la forma física de cada uno. Así que no te dejes engañar por la modesta altitud: es una excursión exigente (no excesivamente técnica) y necesitarás prácticamente un día completo.
Ojo al clima: niebla, lluvia, viento e incluso nieve pueden aparecer en la zona alta cuando las condiciones abajo parecen completamente diferentes. Por eso es imprescindible consultar la previsión meteorológica, llevar ropa impermeable y de abrigo, buen calzado y estar preparado para orientarse si la visibilidad empeora. ¿La recompensa? Si tienes la enorme suerte de encontrar la cima despejada, podrás contemplar una panorámica brutal sobre las Highlands y las montañas que rodean Fort William.
Y si subir al Ben Nevis no entra en tus planes, tampoco pasa nada; puedes acercarte a conocer el entorno y disfrutar de esta parte de las Highlands sin necesidad de sudar la gota gorda.
10. Glasgow, la cara más urbana y rebelde del país
Cambiamos completamente de tercio y cumpliremos con la exigencia de los viajeros más urbanitas. Glasgow es la ciudad más grande de Escocia y tiene poco que ver con la elegante Edimburgo: es más industrial, más alternativa y underground, con más vida nocturna y diríamos que más rebelde. Descubre todas sus caras con el free tour de Glasgow en español.
Puedes empezar por George Square, corazón del centro, y desde allí acercarte hasta la Catedral de Glasgow, uno de los edificios medievales más importantes de la ciudad. Justo detrás se extiende la Glasgow Necropolis, un enorme cementerio victoriano repleto de monumentos y mausoleos. Sube hasta la parte alta porque, además del curioso paseo entre tumbas, tendrás unas vistas estupendas de la catedral y de la ciudad.
Otra de las cosas que nos sorprendieron de Glasgow es la cantidad de street art que hay repartido por sus calles. Existe incluso una ruta, la City Centre Mural Trail, que permite ir siguiendo algunos de sus murales más famosos mientras recorres el centro. E incluso puedes apuntarte a un tour de arte urbano por Glasgow.
Y reserva unas horas para conocer el West End, nuestra zona favorita de Glasgow. Aquí se encuentran la Universidad de Glasgow, con sus edificios neogóticos y sus fotogénicos claustros, el Kelvingrove Art Gallery and Museum, uno de los mejores museos de Escocia y además gratuito, y calles con cafeterías, restaurantes y pubs típicos.
Y si te gusta la música en directo, que sepas que Glasgow se convirtió en la primera ciudad de Reino Unido reconocida como UNESCO City of Music y su agenda de conciertos es brutal. Prácticamente cada noche hay actuaciones en pubs y salas de conciertos, el remate perfecto para despedirte de la ciudad.
11. St Andrews
Puede que el nombre de St Andrews te suene poco (o nada). No te juzgaremos, nos pasó lo mismo. Esta pequeña ciudad costera al este de Escocia está considerada la cuna del golf y es conocida mundialmente por el mítico Old Course, uno de los campos más prestigiosos del planeta. Aunque tú tampoco sepas distinguir un birdie de un bogey, pasear junto a él, con el mar al fondo, tiene su encanto, especialmente junto al famoso Swilcan Bridge.
Más allá del golf, en St Andrews también es conocida porque allí se encuentra la universidad más antigua de Escocia, fundada en el año 1413. Sus edificios históricos están repartidos por el centro, lo que le da ese aire de ciudad universitaria con calles empedradas, librerías de toda la vida y estudiantes en bicicleta.
En tu visita no te pierdas las ruinas de la Catedral de St Andrews, que llegó a ser la iglesia más grande de Escocia durante la Edad Media; y cerquita, el Castillo de St Andrews, encaramado sobre los acantilados y que funcionó como residencia de obispos, fortaleza y prisión.
⭐ Existe un tour a Saint Andrews, Falkland y el castillo de Dunnottar desde Edimburgo que resulta interesante si no tienes transporte.
12. Castillo de Dunnottar
Pocos castillos pueden presumir de una ubicación tan espectacular como el Castillo de Dunnottar. Sus ruinas se levantan sobre un enorme promontorio rocoso, casi 50 metros por encima del Mar del Norte y rodeadas de acantilados por tres de sus lados. El conjunto que vemos actualmente es fruto de siglos de ampliaciones y transformaciones, aunque este emplazamiento estratégico lleva teniendo importancia desde muchísimo antes
Históricamente, Dunnottar ha tenido mucha importancia: por aquí pasaron personajes como William Wallace o María Estuardo y durante siglos fue la gran fortaleza de los poderosos condes Mariscales de Escocia. Aunque el episodio más curioso ocurrió en el siglo XVII, cuando fue el lugar elegido para esconder las Joyas de la Corona de Escocia (Honours of Scotland) para evitar que cayeran en manos de las tropas de Cromwell durante la guerra civil.
Para llegar a Dunnottar tendrás que bajar un buen puñado de escalones y, obviamente, volver a subirlos después. En el sendero de acceso hay miradores con la imagen del castillo aislado sobre la roca, y otra opción es llegar caminando desde Stonehaven por el sendero costero de 3 km.
⭐ Puedes optar por contratar esta excursión a los castillos de Glamis y Dunnottar desde Edimburgo para ver dos de los castillos más importantes de Escocia.
13. Inverness, la capital de las Highlands
Inverness es la ciudad más grande de las Highlands y un punto de paso casi obligatorio si estáis recorriendo el norte de Escocia, ya que conecta con el Lago Ness, Eilean Donan o la Isla de Skye. La ciudad en sí es pequeña y se recorre fácilmente a pie, puedes empezar paseando junto al río Ness, cruzando alguno de sus puentes y llegar a las Ness Islands, unas pequeñas islas en mitad del río conectadas entre sí por pasarelas y puentes victorianos.
Recientemente y tras años de rehabilitación, ha abierto sus puertas el Castillo de Inverness que acoge una nueva atracción dedicada a la historia, las leyendas y la cultura de las Highlands. Y si dispones de algo más de tiempo, a pocos kilómetros de Inverness se encuentra Culloden Battlefield, escenario en 1746 de la última gran batalla del levantamiento jacobita y uno de los lugares históricos más importantes de Escocia.
De regreso al centro, date una vuelta por el Victorian Market, un mercado cubierto de finales del siglo XIX que hoy reúne pequeñas tiendas independientes y un animado espacio gastronómico. Y si eres de los nuestros y no puedes pasar por delante de una librería sin entrar, apunta también Leakey’s Bookshop, una enorme librería de segunda mano instalada en una antigua iglesia.
14. Parque Nacional de Cairngorms
¿Todavía tienes ganas de más naturaleza? Entonces te espera el Parque Nacional de Cairngorms, el más grande de Reino Unido y uno de los grandes paraísos para los amantes del senderismo y la vida al aire libre. Encontrarás enormes montañas (alberga cinco de las seis montañas más altas de Reino Unido), páramos cubiertos de brezo, lagos, ríos y algunos de los bosques de pinos caledonios mejor conservados de Escocia.
Una buena base para explorar esta zona es Aviemore, desde donde explorar sus atractivos, como el Loch an Eilein, un pequeño lago rodeado de bosques y con las ruinas de un castillo en una islita en mitad del agua. También es un lugar ideal para observar fauna: ciervos, ardillas rojas, águilas y gatos monteses… e incluso una manada de renos, algo que probablemente no esperabas encontrar en Escocia. Aquí te contamos unas cuantas curiosidades sobre Escocia.
Si viajas en coche, otra buena forma de descubrir el parque es recorrer parte de la SnowRoads Scenic Route, una carretera panorámica de unos 145 km que hará las delicias de los viajeros solitarios. Si tu ruta pasa entre Perth e Inverness, no te limites a atravesar los Cairngorms por la A9: reserva al menos unas horas para desviarte y conocer esta otra cara de las Highlands.
15. Visitar una destilería de whisky
Estamos hablando de Escocia… ¡Sería un pecado no hablar de su whisky! Aunque no seas muy fan, visitar una destilería nos parece una experiencia top que hacer en Escocia. Al fin y al cabo, es la bebida nacional y parte importante de la historia y la cultura del país.
En Escocia hay más de 150 destilerías repartidas por todo el territorio y muchas ofrecen visitas guiadas para conocer el proceso y los secretos de elaboración que suelen terminar con una pequeña degustación (ojo si conduces).
Puedes consultar el mapa oficial de destilerías de la Scotch Whisky Association y buscar cuáles quedan cerca de tu ruta. Hay destilerías repartidas por las Highlands, las Lowlands, las islas e incluso cerca de las principales ciudades, así que lo más práctico es buscar una que encaje con tu ruta y reservar la visita con antelación.
Otros lugares que visitar en Escocia
Después de estos 15 imprescindibles, todavía quedan un montón de lugares increíbles que visitar en Escocia. Aquí van otras 8 ideas:
- North Coast 500: una espectacular ruta circular de 516 millas por las North Highlands, que comienza y termina en Inverness y pasa por playas, montañas, acantilados, castillos y carreteras costeras.
- Lewis y Harris: una isla en el archipiélago de las Hébridas Exteriores con playas de arena blanca, cultura gaélica, legendaria tradición textil del Harris Tweed y las antiquísimas piedras de Calanais, levantadas hace unos 5.000 años.
- Islas Orcadas: un paraíso para los amantes de la arqueología, con el conjunto neolítico de Skara Brae, Maeshowe, Stones of Stenness y Ring of Brodgar, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO.
- Isla de Mull e Iona: combina las casitas de colores de Tobermory y los paisajes salvajes de Mull con la pequeña Iona y su histórica abadía.
- Castillo de Balmoral: la famosa residencia escocesa de la familia real británica, rodeada por los paisajes de Royal Deeside. Puede visitarse durante determinados periodos del año.
- Dunrobin Castle: un enorme castillo de aspecto afrancesado, con torres puntiagudas y jardines geométricos frente al mar en el norte de las Highlands.
- Castillo de Glamis: uno de los castillos históricos más famosos de Escocia, estrechamente ligado a la familia real y rodeado de leyendas.
- The Kelpies y Falkirk Wheel: dos gigantescas cabezas de caballo de acero, iconos de la Escocia moderna y el único elevador de barcos giratorio del mundo, a 1 hora de Edimburgo.
Mapa con los imprescindibles de Escocia
Para que puedas situar todos estos lugares y organizar mejor tu ruta, te dejamos un mapa con los 15 imprescindibles que ver en Escocia y el resto de sitios recomendados en el artículo:
Y hasta aquí nuestras recomendaciones de lugares que ver y cosas que hacer en Escocia. ¡El milagro es que aún no hayamos reservado un vuelo con destino a Edimburgo! Pocos países dan tanto juego para montar un buen roadtrip.
Esperamos que esta selección de imprescindibles que visitar en Escocia te ayude a preparar tu ruta y que disfrutes muchísimo del viaje. Nosotros tenemos claro que Escocia es uno de esos lugares a los que siempre apetece volver. ¡Slàinte!
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