Qué ver y hacer en Yogyakarta, la ciudad más bonita de Java

Si estás planeando una ruta por Indonesia y te preguntas qué ver y hacer en Yogyakarta, quédate por aquí. En este artículo te contamos todo lo imprescindible para exprimir la ciudad y sus alrededores como se merecen, con información práctica, consejos útiles y mapa final para facilitarte la visita.

En pleno corazón de Java, Yogyakarta es una ciudad universitaria y cultural bastante complicada de describir en pocas palabras. Es caótica pero amable, intensa pero con un punto espiritual, en ocasiones insustancial, pero con los templos más espectaculares del país. Y sí, para muchos —nos incluimos— es la ciudad más bonita de Java.

A Yogyakarta llegamos compartiendo un minibús con una pareja de alemanes, con los que ya habíamos coincidido anteriormente, y con Fulvio, un italiano que hizo de DJ improvisado. Gracias a él, karaoke mediante, por fin supimos el nombre de una canción que se nos repetía una y otra vez en Indonesia: Iwak Peyek (o para nosotros «igual que ayer»), de Sagita, la estrella indonesia de entonces.

Pasamos tres días en Yogyakarta, no nos hubiera importado alargar la estancia unas noches más. Aquí te esperan paseos entre templos milenarios como Borobudur y Prambanan, mercados animados, buena comida, el canto a la oración mezclado con el claxon constante del tráfico… y esa sensación de estar en un lugar único que explica por qué casi todo el mundo acaba cayendo rendido a Jogja.

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10 imprescindibles que ver y hacer en Yogyakarta

Yogyakarta no necesita esforzarse para impresionar: lo hace sola y desde hace siglos. Aquí la historia no está solo en los libros, está en la calle, en los rituales diarios y en un sultán que sigue mandando más que muchos políticos modernos. Porque sí, Yogyakarta es una ciudad con rey, con un amplio legado histórico y con una identidad tan marcada que se nota nada más llegar.

Fundada en el siglo XVIII como capital del sultanato de Yogyakarta, la ciudad se convirtió rápidamente en el gran epicentro cultural de Java. Muy cerca crecieron Borobudur y Prambanan, dos pesos pesados del budismo y el hinduismo, mientras dentro de la ciudad se pulían artes como el batik, la danza tradicional o el teatro de sombras. Y lo mejor es que nada de esto se ha quedado congelado en el tiempo: aquí la tradición sigue viva y activa.

Por eso, cuando hablamos de qué ver y hacer en Yogyakarta, no nos referimos solo a monumentos. Hablamos de palacios reales todavía habitados, de barrios que conservan la esencia javanesa, de rituales que siguen teniendo su sentido y de una ciudad que ha sabido proteger su pasado sin quedarse anclada en él.

Ahora sí, vamos con las mejores cosas que ver y hacer en Yogyakarta, empezando por el corazón histórico de la ciudad.

1. Adentrarse en el Kraton, el Palacio Real de Yogyakarta

Si Yogyakarta tuviera un corazón, estaría aquí. El Kraton, el Palacio Real de Yogyakarta, no es solo un edificio histórico ni un museo para hacer fotos bonitas: es la residencia del sultán y el centro simbólico y cultural de la ciudad desde hace más de dos siglos. Sí, has leído bien. Aquí hay rey. Y sí, sigue viviendo aquí (aunque, obviamente, no en la zona que visitamos los viajeros).

El complejo es enorme y está cargado de simbolismo javanés. No hace falta entender cada detalle para disfrutarlo; lo mejor es pasear sin rumbo, observar a los locales sentados en el suelo tocando gamelán, a los trabajadores del palacio con su vestimenta tradicional y a algún que otro turista intentando seguir las normas de etiqueta… con más o menos éxito.

Muchas mañanas, además, hay danzas tradicionales y música en directo incluidas en la entrada, sin grandes escenarios ni artificios. No es que sea un espectáculo simplemente para turistas (que también), sino que en realidad aquí la tradición también forma parte del día a día.

Consejo: viste de forma respetuosa (hombros y piernas cubiertos) y entra a primera hora de la mañana, cuando hay menos gente y más probabilidades de ver actuaciones tradicionales.

  • Precio: 25000 IDR (1,30€ aprox.)
  • Horario: de 8:00 a 14:30, cierra los lunes. Revisa los horarios en la web oficial porque pueden variar según ceremonias o festividades.

Palacio Kraton en Yogyakarta

baile en el Kraton

2. Taman Sari, el Palacio del Agua

A pocos minutos a pie del Kraton, se encuentra Taman Sari, el antiguo palacio de recreo del sultán. Era su refugio personal, con piscinas, jardines y túneles secretos, pensado para desconectar del protocolo, del ruido de la ciudad y, probablemente, de alguna que otra intriga palaciega (supuestamente, jeje).

En su momento debió de ser un locurote. El complejo contaba con piscinas reales, jardines, pabellones de descanso y un sistema de pasadizos subterráneos que conectaban distintas zonas y permitían moverse sin ser visto. Hoy gran parte del conjunto está en ruinas, pero lejos de restarle atractivo, lo multiplica. Las piscinas, las paredes desgastadas y la luz colándose por los arcos hacen que sea uno de los rincones más fotogénicos que ver en Yogyakarta. Lleva calzado cómodo porque hay zonas algo irregulares.

Más allá de la zona de las piscinas, merece mucho la pena perderse por el barrio que rodea Taman Sari. Aquí vivían antiguamente los sirvientes del palacio y hoy es una zona muy local, llena de casas, talleres, pequeños estudios de batik y callejones con bastante street art.

  • Precio: 25.000 IDR
  • Horario: de 9:00 a 15:00, todos los días

Palacio del agua de Yogyakarta

3. Jalan Malioboro, un must que ver en Yogyakarta

Jalan Malioboro es la calle más famosa de Yogyakarta y el lugar donde todo pasa al mismo tiempo. Puestos de comida, tiendas de batik, músicos callejeros, turistas algo desorientados y locales haciendo su vida como si nada. Caótica, ruidosa y muy viva.

Históricamente, Malioboro forma parte del eje simbólico que conecta el Kraton, el volcán Merapi y el mar del sur, una línea cargada de significado espiritual dentro de la cosmovisión javanesa. Espiritual, profunda y simbólica… hasta que te pitan porque te has quedado parado mirando un carrito de satay. Bienvenidos a Java.

Y hablando de comida, si te topas con algún vendedor de gudeg, no lo dudes. Se trata de uno de los platos típicos de Yogyakarta y consiste en un guiso dulzón de jackfruit, arroz, huevo, sambal (bien picantito), pollo o tofu o tempeh. Diríamos que no es para todo el mundo, pero hay que probarlo al menos una vez. También es una buena zona para picar algo rápido, tomar un zumo de frutas o sentarte en alguno de los warung sencillos que van apareciendo entre tiendas.

Y es que en los últimos años, Malioboro ha cambiado bastante: se han ensanchado las aceras, mejorando el espacio para peatones, lo que hace que hoy sea mucho más agradable pasear por aquí. Nosotros nos acordaremos porque fue donde conocimos a Totó, un músico indonesio que aprendió español escuchando música latina y que, sin pensárselo dos veces, se arrancó con La malagueña salerosa y hasta una de Pavarotti en mitad de la calle. Cosas que solo pasan en sitios así.

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Jalan Malioboro en Yogyakarta Indonesia

4. Visitar Borobudur, el templo budista más importante de Indonesia

Aunque no está exactamente en Yogyakarta, sería casi un delito no incluirlo. De hecho, seamos sinceros: muchos viajeros llegamos hasta aquí principalmente para ver Borobudur. Pero, ¿qué es Borobudur?

Borobudur es, nada más y nada menos, que el templo budista más grande del mundo y eso ya debería ser motivo suficiente para levantarse antes de que salga el sol (aunque duela) y ver amanecer allí. Aunque dicho sea de paso, a cualquier momento del día, luce espectacular.

Aparte de grande, Borobudur es una auténtica maravilla arquitectónica llena de simbolismo. Construido en el siglo IX, este templo budista es un coloso de piedra estructurado en varios niveles, y cada uno de ellos representa un paso más en el camino hacia la iluminación. A medida que asciendes, vas dejando atrás el mundo terrenal para llegar a las terrazas superiores, coronadas por las famosas estupas con budas en su interior, mirando al horizonte entre selva y volcanes. Maravilla total.

En el templo verás miles de relieves y cientos de estatuas de Buda: un guía local nos dijo que Borobudur es como un enorme libro de piedra que se lee caminando y la metáfora nos pareció muy acertada.

Información importante: hay dos tipos de ticket: el que solo incluye la zona ajardinada alrededor del templo (courtyard ticket) y el que te permite entrar y escalar el templo (temple ticket). Obviamente, te recomendamos este último. Además, no todos los visitantes pueden ver el amanecer desde lo alto del templo, pues el cupo está muy limitado. Recuerda reservar la entrada con adelanto en la web oficial.

  • Precio: la entrada para visitantes internacionales cuesta 455.000 IDR (unos 23 €) y la visita se hace con guía y en grupos pequeños. ¿Es caro para Indonesia? Sí. ¿Merece la pena? Para nosotros, sin duda.
  • Horario: todos los días, aproximadamente de 8:00 a 16:00, pero ya sabes que el acceso va por turnos.
También puedes apuntarte a los tours organizados que incluyen transporte, guía y entradas a Borobudur y Prambanan en el mismo día. Es una opción cómoda si tienes poco tiempo o no quieres complicarte con horarios y reservas. Aquí puedes reservar online el tour a Borobudur y Prambanan desde Yogyakarta.

Lety delante de Borobudur

borobudur

5. Prambanan, el impresionante complejo de templos hinduistas

Si Borobudur es un sitio de peregrinajes para los budistas, los hinduistas no tienen que alejarse mucho: bienvenidos a Prambanan. Ambos son considerados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, ¡no hablamos de cualquier cosa!

Este complejo de templos hinduistas del siglo IX es el otro gran imprescindible que ver en los alrededores de Yogyakarta. Está dedicado a la Trimurti hinduista —Brahma, Vishnu y Shiva— y sus templos centrales se elevan afilados hacia el cielo como si quisieran competir con los volcanes del fondo.

Los relieves que recorren estos templos cuentan historias épicas del Ramayana y, si te paras a mirarlos con calma, descubrirás escenas llenas de movimiento, batallas y dioses con más acción que Tom Cruise en Mission Impossible. Es interesante contar con un guía local para entender los relieves y el simbolismo del templo.

  • Precio: 400.000 IDR (aprox. 20€ sí, otro sablazo).
  • Horario: de 6:30 – 17:00 para el recinto principal.

Consejo: si puedes y coincide con tu hora de visita, compra el ticket para ver el Ramayana Ballet. El espectáculo se representa al aire libre, con los templos de Prambanan iluminados de fondo, y mezcla danza tradicional, música gamelán y una historia épica llena de dioses, batallas y drama del bueno. Cuesta 150.000 IDR extra.

¿Borobudur o Prambanan?

Si tuvieras que elegir solo uno (por falta de tiempo o presupuesto), muchos viajeros optan por Borobudur por su mayor grandeza. Aun así, Prambanan es el otro gran pilar religioso e histórico de Java, y complementa la visita perfectamente si puedes hacer ambos. En ese caso, puedes hacer Borobudur por la mañana y dejar Prambanan por la tarde, coincidiendo con el Ramayana Ballet.

Prambanan

templo Prambanan en Yogyakarta Indonesia

6. Hacer un tour en 4×4 por el volcán Merapi

Yogyakarta es tranquila, cultural y bastante zen… hasta que miras al norte y te das de bruces con el Merapi, uno de los volcanes más activos y vigilados de Indonesia. Está ahí, enorme y omnipresente, recordándonos que en Java la naturaleza no es un simple decorado bonito de mirar desde lejos: es la jefa.

El Merapi ha tenido decenas de erupciones documentadas, algunas muy recientes, como las de 2010 que se cobraron la vida de 353 personas, o las más intermitentes de los últimos años, y forma parte del día a día de los habitantes de la zona. Para los turistas, será una aventurilla más que añadir a nuestro viaje, pero los locales lo temen, lo respetan y lo veneran a partes iguales. Y es que el volcán Merapi forma parte de su vida diaria (impacta ver las ofrendas que le hacen para mantenerle tranquilo).

La forma más popular (y segura) de acercarse es apuntarse a un tour en jeep 4×4, una excursión bastante cañera que recorre antiguos caminos de lava y zonas afectadas por erupciones. Durante el recorrido se visitan varios miradores naturales con vistas directas al volcán, el Bunker Kaliadem y el Museo del Merapi, donde se entiende de verdad la magnitud de las erupciones.

Otra opción es esta excursión para ver la lava del volcán. Tranquilo, no irás al cráter, sino a colinas, como Turgo Hill, desde donde hay vistas seguras y panorámicas de los puntos donde el Merapi deja caer la lava incandescente. Obviamente, no es algo garantizado: todo depende de la naturaleza 😉

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Volcán Merapi

7. Ver el amanecer o atardecer en Ratu Boko

Aunque a menudo se le llama “templo”, en realidad Ratu Boko es un antiguo complejo palaciego y defensivo situado sobre una colina, a unos 3 km de Prambanan. Su origen se remonta al siglo VIII y combina elementos budistas e hinduistas, algo bastante poco habitual en Java y que refleja bien la mezcla cultural de la zona en aquella época.

Aquí no encontrarás grandiosas estructuras, como las de su vecina Prambanan, sino puertas monumentales, terrazas, murallas, restos de pabellones y plataformas de piedra. Es un sitio menos conocido, más tranquilo y con uno de los mejores atardeceres de los alrededores de Yogyakarta.

Si prefieres no compartir este momento del día con mucha otra peña, siempre puedes visitar Prambanan por la tarde y venir a Ratu Boko al atardecer, para vivirlo desde lo alto de la colina como broche final. Mucho más tranquilo y, para nosotros, más memorable.

Templo Ratu Boko en Yogyakarta Indonesia

8. Explorar cuevas y naturaleza en los alrededores (Jomblang o Pindul)

Después de varios templos seguidos, apetece cambiar de escenario. Yogyakarta también es una muy buena base para explorar naturaleza salvaje, especialmente en la región de Gunung Kidul, al sur de la ciudad, una zona de colinas kársticas llena de cuevas, ríos subterráneos y paisajes muy distintos a la imagen clásica de Java. Las dos excursiones más conocidas son Jomblang Cave y Pindul Cave, pero ojo: no tienen nada que ver entre sí.

  • Jomblang Cave, la cueva del “rayo de luz”, es más espectacular y aventurera, pues se trata de una cueva vertical (tipo cenote) a la que se accede descendiendo unos 60 metros en rappel. Una vez dentro, se avanza por el bosque interior hasta llegar al punto más icónico, en el que un haz de luz entra por la abertura superior creando una escena casi irreal.
  • Pindul Cave, es una experiencia mucho más tranquila y para casi todo el mundo. La visita se hace flotando sobre un neumático por un río subterráneo, atravesando salas amplias, estalactitas y zonas donde la luz entra de forma tenue.

No tienes por qué elegir solo una, existe un tour de aventura de todo un día que te lleva a ambas y que nos parece la mejor manera de optimizar el tiempo.

Jomblang Cave en Yogyakarta Indonesia

9. Aprender sobre batik en un taller tradicional

El batik no es solo un souvenir bonito para colgar en casa. En Yogyakarta es tradición, arte y casi una religión, algo ligado a la naturaleza, a la espiritualidad o a la vida cotidiana. Y una de las mejores formas de pillarle el punto es mancharte las manos y probarlo tú mismo. Aunque ya te avisamos: no queda tan perfecto como en las tiendas.

Yogyakarta está considerada uno de los grandes centros del batik tradicional de Indonesia. En la ciudad encontrarás talleres donde te enseñan el proceso desde cero, con cera caliente y tintes naturales. Es un arte que requiere paciencia y práctica, y también nos parece una actividad muy terapéutica para calmar al mochilero inquieto que llevas dentro.

Más allá de llevarte tu propia creación a casa (orgullo personal incluido), la experiencia sirve para valorar de verdad el currazo que hay detrás de cada pieza y entender por qué el batik fue reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

Si te apetece probarlo, una opción sencilla es este taller de batik de unas 2 horas, ideal incluso si tienes poco tiempo en la ciudad. No hace falta tener ninguna habilidad artística previa; la gracia está en el proceso, no en que el resultado sea perfecto. Además, es una forma distinta y original de conectar con la cultura javanesa más allá de templos y monumentos.

taller de Batik en Yogyakarta

10. Disfrutar de la gastronomía local

Porque sí: comer como un local también cuenta como “ver y hacer”, y en Yogyakarta esto se cumple al cien por cien. La cocina javanesa es diferente a la de otras zonas de Indonesia: aquí los sabores tienden a ser más suaves y dulzones, algo que sorprende al principio, pero acaba enganchando, te lo garantizamos.

El gran protagonista es el gudeg, el plato más famoso de la ciudad, hecho a base de jackfruit cocinado durante horas con leche de coco y especias. Suele servirse con arroz, huevo, pollo, tofu o tempeh y un toque de sambal para equilibrar. Más allá del gudeg, en Yogyakarta también es fácil probar:

  • Satay (brochetas a la parrilla con salsa de cacahuete).
  • Tempeh y tofu preparados de mil formas.
  • Sopas y platos de arroz sencillos pero muy sabrosos.
  • Dulces tradicionales que se venden en mercados y puestos callejeros.

Una de las mejores maneras de ir un paso más allá es apuntarte a un curso de cocina local. Estos cursos suelen incluir la visita a un mercado local, explicación de ingredientes y especias genéricas y, obviamente, la preparación de platos típicos. No solo comerás divinamente, sino que podrás replicar esos platos en casa y recordar los buenos momentos que viviste en tu visita a Yogyakarta.

satay street food gastronomía en Yogyakarta Indonesia

Más cosas que ver y hacer en Yogyakarta

¿Te ha sobrado tiempo? ¡Genial! Más allá de los grandes imprescindibles, en Yogyakarta hay otros sitios que visitar y planes que vivir para completar la experiencia. Vamos a ver unos cuantos…

  • Plaosan Temple: un complejo de templos budistas mucho más discreto que Borobudur, pero con un encanto especial. Aquí no hay riadas de turistas, solo estupas, relieves delicados y ambiente tranquilo. Y, además, cuesta mucho menos: 50.000 IDR.
  • Un mercado local que nos pareció muy interesante y auténtico fue el Ngasem Traditional Market. Está entre el Kraton y el Taman Sari y es una parada genial para desayunar o picar algo mientras observas la vida diaria de Yogyakarta lejos de los circuitos turísticos-
  • Prawirotam es un barrio diferente, lleno de locales donde tomar algo y ver arte urbano. Tiene mucho rollito y seguro que acabas volviendo atraído por una fuerza invisible. Además, es una de las mejores zonas donde alojarse en Yogyakarta, como veremos a continuación.
  • El Alun-Alun es una gran plaza muy popular al caer la tarde. Familias, parejas, puestos de comida y un ambiente muy local. Lo más curioso es que verás a gente con los ojos vendados intentando pasar entre dos grandes árboles banyan. La tradición dice que, si lo consigues sin desviarte, tienes el corazón puro. Spoiler: no es tan fácil como parece…
  • Asistir a un espectáculo de wayang kulit, el teatro de títeres de sombras tradicionales, donde se cuentan historias mitológicas bajo una gran pantalla iluminada en la noche. Puedes pasarte por el Shadow Puppet Show Wayang Kulit o por el cercano Sonobudoyo Museum y ver si tiene funciones.
  • Para acabar el día de ruta por Yogyakarta, te mereces un masaje javanés que, realmente, es más un reset corporal y mental que un mero masaje. Un sitio recomendable es Spa Central Jogja, donde una hora ronda los 210.000 IDR. Dinero muy bien invertido

Pero lo dicho, Yogyakarta se disfruta a ritmo lento y es de las pocas ciudades asiáticas donde pasear es una gozada. Además, la ciudad tiene una escena cafetera muy interesante, con cafeterías modernillas y de especialidad, que los cafeteros agradecerán. A eso se suma una vida artística bastante activa, con galerías y espacios culturales como el Jogja National Museum y pequeños proyectos independientes repartidos por la ciudad.

lugares imprescindibles que visitar en Yogyakarta

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Info para planificar la visita a Yogyakarta

A continuación te dejamos toda la información útil que necesitas para planificar tu visita a Yogyakarta de la mejor manera y aproveches al máximo tu paso por una de las ciudades más interesantes de Java:

✓ Cómo llegar a Yogyakarta

Yogyakarta está muy bien conectada con el resto de Indonesia, así que llegar hasta aquí es sencillo:

  • En avión, a unos 40 km del centro, el aeropuerto internacional (YIA) recibe vuelos directos desde Yakarta, Bali y otras ciudades importantes del país. Desde el aeropuerto puedes llegar al centro en tren (rápido y cómodo), en bus (más barato pero un poco más incómodo) o en Grab/Gojek o taxi (lo más cómodo, pero más caro).
  • En tren, desde la estación central Tugu Station hay trenes frecuentes a Yakarta (7–8 h aprox.), Surabaya y otras ciudades de Java. Si te gusta viajar en tren, esta es una muy buena opción.
  • En autobús o miniván, más barato, pero también más lento y menos cómodo. Puede tener sentido si vienes desde zonas cercanas o si viajas con presupuesto ajustado.

✓ Mejor zona donde alojarse en Yogyakarta (con lógica de itinerario)

Dormir cerca de Jalan Malioboro significa estar en el corazón del meollo, buena alternativa si es tu primera vez en la ciudad y quieres tenerlo todo a mano. Pero nuestro barrio favorito para alojarse es Prawirotaman, ubicado un poco más al sur, y es más tranquilo, con ambiente medio hípster, buenos cafés y muchos restaurantes.

Aquí encontrarás varios hoteles de gama media a muy buen precio (aprox. 25–35 € por noche), como Adhisthana Hotel, Greenhost Boutique Hotel o Gallery Prawirotaman Hotel.

✓ Cuántos días pasar en Yogyakarta

Lo ideal es dedicarle 2 o 3 días completos. Si solo tienes 2 días, es tiempo suficiente para ver lo esencial de la ciudad y visitar Borobudur y Prambanan. Añadiendo un día más, puedes incluir una excursión al volcán Merapi, el tour de las cuevas o, si prefieres quedarte en la ciudad, apuntarte a talleres culturales o disfrutar del callejeo y de los cafés con más calma.

✓ Cómo moverse por Yogyakarta y alrededores

Moverse por Yogyakarta es fácil y barato. El centro (Kraton, Malioboro, Taman Sari) se recorre bastante bien caminando. Para trayectos cortos puedes usar las apps Grab o Gojek, que salen baratos y sin complicaciones.

Una opción para hacer las excursiones por libre es el alquiler de moto, aunque el tráfico puede ser caótico si no tienes experiencia en Asia. Un intermedio es el alquiler de coche con conductor, con el que tienes flexibilidad para montarte la ruta por libre y además te despreocupas de conducir.

Por último, los tours organizados son muy recomendables para excursiones como Borobudur, Prambanan, Merapi o las cuevas. Optimizas el tiempo y no salen caros.

✓ Mapa con los lugares que visitar en Yogyakarta 

Aquí te dejamos un mapa donde marcamos los lugares de interés más importantes de Yogyakarta. Esperamos que te sirva para planificarte mejor, entender las distancias a los puntos y organizar mejor cada día:

Hasta aquí nuestro paso por Yogyakarta, una ciudad que no debería faltar en ningún viaje a Indonesia. Si vas justo de tiempo, se puede ver lo esencial en un par de días. Pero si puedes quedarte más, mejor: es de esas ciudades que se disfrutan sin prisas.

Esperamos que esta guía sobre qué ver y hacer en Yogyakarta te ayude a organizar tu viaje y, sobre todo, a vivirlo con calma, mezclando templos, barrios con vida y buenas experiencias locales. Y ahora te toca a ti: ¿qué fue lo que más te sorprendió de Yogyakarta?

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