Ruta de 2 días en Madrid: el itinerario perfecto

Conocer lo fundamental de Madrid en solo dos días es posible, pero solo si te organizas bien. Sabemos que el tiempo vuela cuando viajas a una ciudad con tantos lugares interesantes, así que hemos elaborado este itinerario de 2 días en Madrid para que aproveches tu estancia al máximo.

Las cosas como son: Madrid nunca ha sido nuestra ciudad española favorita. Delante de ella siempre estarán Barcelona o Granada. Sin embargo… Madrid es un gran sin embargo. Barcelona es más guapa; sin embargo, Madrid es más atrevida. Granada es más mágica, pero Madrid no necesita magia alguna. No es nuestra ciudad, aunque no nos importaría que lo fuera por una temporada, como un amor de verano; sin embargo, mejor en primavera.

Madrid es el bullicio de la Gran Vía, puestas de sol desde el templo de Debod, las cañas de la Latina, los baretos de Malasaña, es el Guernica colgado en una pared blanca del Reina Sofía, es pisar el kilómetro cero (y esperar que Bob Esponja no la líe de nuevo). Madrid es todo eso, sí, pero es mucho más.

Y aquí va el itinerario de dos días en Madrid, dos días que te llenarán de sin embargos. Y para aquellos que solo dispongan de un día, aquí dejamos el mejor itinerario para una visita express de 24 horas a Madrid.

Si quieres más información, visita nuestra guía de viaje a Madrid

Ruta de 2 días en Madrid: día 1

Para desayunar os proponemos una buena ración de Madrid castizo: comenzamos nuestra visita en la Plaza Mayor (y si te desayunas un bocata de calamares, no seremos nosotros quienes te juzguen), una de las plazas más bonitas de la ciudad y que esconde unas cuantas curiosidades.

Si quieres hacerte el guay con tus compañeros de aventura, puedes decirles, por ejemplo, que es la plaza que más veces cambió su nombre (fue Plaza de Arrabal, de la Constitución, Plaza Real, de la República, de la República Federal y, por fin, Mayor). Aunque si quieres ser guay de verdad, zámpate el bocadillo de calamares para desayunar. Inolvidable. Vale, una relaxing cup of café con leche in Plaza Mayor tampoco es mal plan.

Otra cosa que deberás hacer es fijarte en la fachada de la Casa de la Panadería, que panes no tiene, pero frescos bien guapos sí.

Plaza Mayor de Madrid

Un saltito al mercado de San Miguel es algo que recomendamos; no es el mercado más auténtico ni barato de Madrid, pero darse una vuelta por sus pasillos y sacar unas cuantas fotos coloridas no cuesta ná.

Siguiente parada: Puerta del Sol, donde nos encontraremos varios símbolos de la capital madrileña, como el oso y el madroño, el kilómetro cero, el balcón de las campanadas y Bob Esponja con sus amigos, sí, ya parece que se lleva bien con todos. Y si tienes suerte, puedes hasta toparte con el mismísimo Mr. Bean.

Si seguimos por la Carrera de San Jerónimo llegaremos hasta el Congreso de los Diputados. Aquí es imprescindible un selfie con los leones que presiden el edificio, sentados, sin hacer nada, un poco como el resto de los que trabajan allí dentro. Los leones, sin embargo, son más majetes.

león del Congreso de los Diputados de Madrid

Bajamos hasta la fuente de Neptuno y voilá: ya estamos en el Paseo del Prado, que nos da un gran spoiler de lo que viene a continuación. Sí, señores, el Museo del Prado merece una visita y no solo por las exposiciones temporales, sino también por albergar bajo sus techos y sus laaargos e infiniiiiitos pasillos algunas de las obras maestras de la pintura española e internacional. Si como a Rober te gusta Goya, vas a flipar. Y si te gusta Velázquez, ya ni te cuento.

Estas son algunas de las mejores obras del Prado:

  • El Jardín de las Delicias (El Bosco, 1500 – 1505)
  • Saturno devorando a un hijo (Francisco de Goya y Lucientes, 1820 – 1823)
  • El tres de mayo en Madrid o Los fusilamientos del tres de mayo (Francisco de Goya y Lucientes, 1814)
  • La maja desnuda (Francisco de Goya y Lucientes, 1795-1800)
  • Las Meninas o La familia de Felipe IV (Diego Velázquez, hacia 1656)
  • El triunfo de Baco, o Los Borrachos (Diego Velázquez, 1628 – 1629)
  • La adoración de los pastores (El Greco, 1612-1613)
  • Las tres gracias (Pedro Pablo Rubens, 1630-1635)

→ Aquí te contamos cuales son los mejores museos de Madrid.

Alternativa: si quieres conocer los principales lugares turísticos del centro de Madrid, puedes apuntarte a este free tour y recorrer la capital guiado por un local que te contará mil cosas!

¡Hora de comer! Aquí va nuestro post de donde comer en Madrid bien y barato 🙂

Por la tarde te aconsejamos dar una vuelta por Barrio de las Letras y sus callejuelas colmadas de palabras, poesía y recuerdos de los que fueron sus habitantes más famosos (Miguel de Cervantes, Quevedo y Lope de Vega, entre otros). El barrio tiene mucho encanto, lleno de barecitos, restaurantes, tiendas vintage y modernas, y paseando entre sus calles llegaremos a otro barrio mítico de Madrid: Lavapiés.

Lavapiés fue una de las grandes sorpresas de este viaje. El barrio más multicultural de la capital, lo que en el pasado era una zona casi marginal, hoy en día es más vivo, colorido y alegre que nunca. En la misma calle te puedes encontrar restaurantes indios, mexicanos, de croquetas y cañas, bazares chinos, plazas llenas de niños, abuelos y street art.

Dicen que por aquí conviven más de 80 nacionalidades y que por aquí las cuestas son chungas. Lo que no dicen suficientemente es que a Lavapiés hay que ir, sí o sí. Y si además tomas una caña en algún bar de Calle Argumosa, muucho mejor.

street art en Lavapiés Madrid

Ya sabes, una caña lleva a otra, pero te proponemos un reto: resistir la tentación de pedir el «una más», levantar el trasero de la silla, pagar la cuenta y cambiar de barrio. Ha llegado la hora de conocer La Latina. Su fama la precede. La Latina es sinónimo de terraceo, risas, rastro, autenticidad y diversión. Así que tomate otra caña aquí. Te lo mereces tú, y se lo merece Madrid. Así todos contentos.

Eso sí, una y ya, que la ruta no ha acabado y nos falta uno de los platos fuertes del día: ver el atardecer desde el templo de Debod, donde se contempla una de las puestas de sol más mágicas de toooda España.

Este templo está dedicado a los dioses Amón e Isis y fue construido en el siglo II a.C. ¿Y qué hace un templo egipcio en el centro de Madrid? Fue el gobierno de Egipto el que decidió donarlo a España, para evitar que se quedase inundado tras la construcción de la presa de Asuán.

destinos en España Madrid Templo de Debod

A estas alturas ya te habrás dado cuenta de que Madrid es rara: uno de sus platos estrella es el bocadillo de calamares estando a cientos de kilómetros del mar, cuenta con un templo egipcio, tiene al Bob Esponja con peor carácter del mundo y quizás te encuentres guías turísticos chinos con un castellano casi perfecto… Como las rarezas molan vamos a cenar al sitio menos glamuroso de toda la capital: al Chino de plaza de España.

Cuenta la leyenda que, bajo los cimientos de Plaza de España, entre ratas, telarañas, tortugas ninja, Blade Runner y andenes fantasma, hay un restaurante chino. Puede que esta leyenda sea demasiado peliculera, pero el chino existe… y vaya si existe! El mítico «chino de Plaza de España» es un restaurante bueno, bonito (aunque mejor decir peculiar) y barato.

No dejéis de probar los dumplings (quien nos conoce sabe que somos dumplingomanos), hechos con masa casera y rellenos de carne, están riquísimos! Por cierto, el sitio se llama Zhou Yulong (o también «chino clandestino» para los amigos).

Actualización: este legendario garito cerró sus puertas 🙁

el chino clandestino de Madrid

Para acabar la noche pasamos del inframundo chino, del mundo chupiguay de la terraza del Corte Inglés de Callao. Aquí una copa cuesta como unos cuantos dumplings, pero las vistas son infinitamente mejores, de esto no hay duda (a menos que te encanten los parkings, claro).

Ala, a dormir que mañana os llevamos a recorrer otros 18.204 kilómetros!

Madrid en 2 días: ruta del segundo día

Ahora os tengo que confesar algo: me daba una pereza enorme ir a visitar el Palacio Real y la Catedral de la Almudena, pero como Rober estaba bastante entusiasmado, decidí por unos pocos minutos dejar el papel de novia pesadita y fingir que no me importaba. Que no me importaba mucho, por lo menos. La verdad es que soy una novia pesadita.

A lo que iba: no quería ir al Palacio y el Palacio nos encantó. No quería subir a la cúpula de la Almudena y la cúpula nos encantó. No quería ir al Museo de la Almudena y el museo no nos gustó nada, ¡tenía razón! Demasiados sagrarios juntos me ponen de (ojo al juego de palabras que solo un puñado de elegidos van a pillar) mala ostia. Juas, juas.

Pero vamos, que la Plaza de Oriente, el Palacio y la cúpula de la Almudena merecen una visita.

Catedral de la Almudena

Para comer caímos en la tentación del diablo: la oferta de todo a 1€ de 100 Montaditos (al lado de la Opera). A la tercera croqueta de pollo, la que comimos tras zamparnos las croquetas de camembert y las patatas con bacon y “queso” comenzamos a sentirnos culpables (esto debería haber sido un pica pica!). Pero mi conciencia quedó limpia tras descubrir que Rober tuvo el valor de pedir un montadito de calamares. Que llevaba 2 cm de calamar. Imperdonable en Madrid.
Ha llegado la hora de expiar culpas, digerir la comilona, relajarse y disfrutar de uno de los pulmones verdes de la ciudad, para eso no hay mejor plan que ir al Retiro. Y eso hicimos. Si te animas, puedes alquilar un barquito para navegar en el lago o simplemente disfruta paseando entre las fuentes, las flores y los pokémon escondidos.

Consejo: ten cuidado cuando te sientes en los bancos alrededor del Palacio de Cristal, ya que los pájaros que viven justo encima de tu cabeza tienen buena puntería (y necesitarían algo de fortasec, eso también).

Parque del Retiro

El Reina Sofía, otro de los museos que no debes perderte en Madrid, está a un corto paseo de distancia, así que si el arte moderno es lo tuyo no te lo pienses dos veces, además que el edificio es espectacular. En este caso las obras que debes absolutamente ver en el Museo Reina Sofía son:

  • El Guernica (Pablo Picasso. 1937)
  • Las señoritas de la calle de Avignon (Pablo Picasso, 1907)
  • Rostro del Gran Masturbador (Salvador Dalí, 1929)
  • La sonrisa de alas flameantes (Joan Miró, 1953)
  • Figura en una ventana (Salvador Dalí, 1925)
  • Escargot, Femme, Fleur, Étoile (Joan Miró, 1934)
  • La tertulia del Café de Pombo (José Solana, 1920)

Controla bien la hora porque tenemos otra cita con el atardecer. Dicen que el cielo de Madrid es uno de los más bonitos del mundo y la mejor terraza para contemplarlo es la azotea del Círculo de Bellas Artes. Intenta subir media horita antes del anochecer para evitar las colas. La entrada cuesta 5€ (gratis con Madrid Card). No es obligatorio consumir y ya que el menú es bastante carillo, se agradece.

¿Qué decir de las vistas? ¡Una delicia! Delante te toparás con el famoso edificio Metropolis, con la Gran Vía y con miles de tejados bañados por los últimos rayos de sol. Sinceramente, merece mucho la pena.

Vistas desde la terraza del Círculo de Bellas Artes en Madrid

En la azotea hay también un restaurante con una pinta fenomenal, peeeero ya habrás entendido que preferimos los sitios malotes, aquellos que cuando apoyas el codo en la barra tienes que luchar contra la fuerza de gravedad para que te lo devuelva. Sitios como El Tigre, vaya.

El Tigre no es un bar, en realidad es una sidrería, pero los tiros no iban por ahí. El Tigre es una auténtica leyenda. Y como está a un paso del Círculo de Bellas Artes, pues para allí que nos fuimos. La jarra de cerveza cuesta 5€ (2,50€ la caña). ¿Caro? No cuando, junto con la bebida, te entregan dos platos llenos a rebosar de tostadas de panceta, tortilla, queso, hamburguesitas, patatas y croquetas. Lo de este bar no es ni medio normal y, si no tienes cuidado, vas a salir de allí rodando.

Para picar algo rápido, grasiento y acompañado de cervezas frías y ruido, El Tigre es perfecto, pero nuestro viaje a Madrid no hubiese sido perfecto sin haber pisado otros dos barrios emblemáticos: Chueca y Malasaña.

Si eres fan de la movida de los ’80 puedes hacer una rutita maja por algunos de los bares más emblemáticos de la época, empezando por el Penta, sí, el mismísimo de la canción «La chica de ayer» de Antonio Vega, siguiendo por la Vía Láctea o el Tupperware.

Si en cambio quieres respirar la Malasaña más moderna, dirígete hacia la Plaza Dos de Mayo o piérdete por el entresijo de callejuelas y oportunidades de este barrio que despierta al anochecer.

Nos queda mucho, muchísimo que explorar de Madrid, pero con itinerario de dos días en Madrid hemos aprovechado bien el tiempo, ¿no?

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