RAGLAN, LAS SOMBRAS DEL MAR

Hay algo que siempre me llamó la atención de los surferos. Bueno para ser honesta hay varias cosas:

  •  Cómo pueden ser tan confiados en un medio que no es el natural (alguien tendría mucho que decir al respecto considerando que en el útero no estamos  rodeados de aire propiamente).
  • Cómo pueden no tener nada de miedo a los tiburones (será que ví demasiados episodio de “vigilantes de la playa” pero siempre que había un surfero había un tiburón, no fallaba).
  • Cómo pueden tener el pelo tan rubio en las puntas y tan negro en la raíz (se tiñen mal no?)

Pero, dudas existenciales a parte, siempre me gustó verlos actuar y siempre me hubiera gustado poder ser una de ellos.

Ya porque hay un ellos: los surferos pertenecen a un clan, una especie de sociedad (ni siquiera tan) secreta un poco como los ultras de un equipo de futbol, o las viejecitas que cada domingo a las 8 van a misa y por la tarde juegan a cartas. Tienen algo en común, una pasión desbordante… solo que en vez de ser devotos del equipo de fútbol o el equipo de apóstoles lo son del mar.

Ah. El mar, que cosa tan curiosa el mar. Tan inmenso, tan inalcanzable, tan enorme, que si lo miras bien nunca parece acabar. Los surferos, deslizandose en sus tablas, se entregan al mar y él juega con ellos mareandolos por aquí y por allá, haciendoles parecer unas pequeñas sombras sobre su manto infinito. Los acoge y los devuelve a tierra una y otra vez.

Que sentirán los surferos al tener el aire en la cara, recibir las salpicaduras de las olas en las manos y en la frente, ¿pensarán en algo? O quizás no, quizás lo mejor de todo es que no piensan en nada y pueden, por un instante solo, ser parte de algo más grande que ellos…

Lo que está claro es que Raglan es uno de los mejores lugares de Nueva Zelanda hacer surf: solo necesitas un traje de neopreno, una tabla y un poco de valor… aquí hay algunas de las olas de izquierda (que no es que sean comunistas eh) más largas del mundo.

Si como yo eres un poco miedica (el miedo más grande, más aún a los tiburones, es no conseguir quitarme el traje de neopreno) merece la pena venir y disfrutar del espectáculo desde lo alto de los acantilados: unas vistas de lujo que te harán envidiar por un rato a aquellas pequeñas sombras negras, que se deslizan tan rápido por el mar. Aunque un segundo más tarde el mar de Tasmania te devolverá la sonrisa de lo bonito que es.

INFO UTIL

Cómo llegar 

Nosotros llegamos desde el pueblo de Ngaruawahia, donde hicimos noche.

Dónde dormir

En Raglan no está permitido pernoctar, hay una señal que indica que está prohibido acampar en toda esa zona. Nosotros nos quedamos en Ngaruawahia, en el parque al otro lado de la via, un sitio muy bonito y tranquilo, al lado de dos ríos, con barbacoa de gas gratis y baños de obra (cierran de noche).

Qué ver

Los domingos hay un mini-mercadillo hippie (el pueblo tiene en general un toquecito hippie desenfadado, aunque desenfadado buscado!) y puedes pasear por la calle principal del centro llena de tiendecitas y locales. Aunque obviamente lo mejor son las playas: la Whale Bay está unos 10 Km. Nuestro consejo es llegar hasta los acantilados y montar un pic nic mientras disfrutas del mar y de los surferos.

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4 comentarios en “RAGLAN, LAS SOMBRAS DEL MAR”

  1. Yo creo que se tiñen bien, para darse ese toque desenfadado "buscado". Yo ya de haber llegado hasta alli alquilaria una tabla y un traje y probaria a dominar las olas. Saludos desde Zamora.

  2. Mientras disfrutas del mar y de "los surferos" jajajaj yo también he visto surferas increibles eh!! aunque no en Nueva Zelanda ahora que lo pienso… jjajaaj

    Besos pareja!

    pd. Robert, un tio con esa potencia de salto no puede haber sufrido en Mordor!! no nos engañes! jajaaj

    1. No te quedas para ti lo de las surferas mamon! cuentalo todo! Donde las viste! Ah… y Mordor se sufrio pero bien! Aunque nada que una buena sopa de noddles de 60 cent. no pueda reparar! Un abrazo!!!

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