¿Buscas los mejores lugares que ver en Raiatea? Esta isla de la Polinesia Francesa no suele despertar tanta expectación como Bora Bora o Moorea y, de hecho, antes de visitarla nos habían dicho que era de las menos interesantes de las Islas de la Sociedad… pero nosotros no estamos de acuerdo.
Pasamos 4 noches en Raiatea y la verdad es que nos sorprendió para bien. Es cierto que no tiene esas playas de arena blanca y aguas turquesas que uno imagina cuando piensa en la Polinesia (para eso están los motus que la rodean), pero lo compensa con unos paisajes naturales impresionantes, con montañas escarpadas que parecen surgir verticalmente de la tierra y con el Marae Taputapuatea, que durante siglos fue el centro espiritual y ceremonial más importante de la cultura polinesia.
En este artículo te contamos qué ver y hacer en Raiatea, desde sus lugares imprescindibles hasta excursiones, playas en motus cercanos y un montón de consejos prácticos para organizar tu visita por libre. ¿Nos acompañas a descubrir una de las sorpresas de nuestro viaje por la Polinesia Francesa?
Que ver y hacer en Raiatea
Antes de adentrarnos en los imprescindibles de Raiatea, es necesario entender una cosa: Raiatea no es «una isla más» de la Polinesia. Es, culturalmente hablando, la más importante de todas. Los antiguos polinesios la llamaban Havai’i, un nombre que después viajó con los navegantes por todo el Pacífico y se transformó en Hawai’i, Savai’i (Samoa) y otros tantos.
Se cree que desde aquí partieron algunas de las grandes migraciones que poblaron el Triángulo Polinesio, ese inmenso mapa marino que va de Hawái a Rapa Nui (Isla de Pascua) y hasta Nueva Zelanda. Raiatea se encuentra en el centro geográfico de ese triángulo, lo que la convirtió en un centro de peregrinación y en un lugar sagrado para toda la civilización mā’ohi.
El corazón de todo esto es el Marae Taputapuatea, considerado el templo más importante de toda la Polinesia y declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Durante siglos, jefes y sacerdotes de toda la región navegaban hasta aquí para rendir tributo, sellar alianzas y participar en ceremonias religiosas. Es, literalmente, la piedra angular espiritual de todo un océano de culturas.
Con la llegada de los europeos y, después, con el auge turístico de Bora Bora y Moorea, Raiatea quedó un poco en un segundo plano. Y curiosamente, eso ha sido su suerte: hoy sigue siendo una isla auténtica, poco masificada, donde puedes cruzarte con más locales que turistas (sobre todo en los días que no llegan cruceros, ejem).
¿Merece la pena ir? Si nos conoces, ya sabes la respuesta: por supuesto que sí. No solo es una isla interesantísima, sino que cuenta con un buen puñado de lugares que visitar que nos dejaron loquitos. Vamos a verlos…
1. Marae Taputapuatea, el imprescindible de Raiatea
Raiatea es conocida como la isla sagrada de la Polinesia, y buena parte de esa fama se debe al Marae Taputapuatea, situado en la costa sureste de la isla. Este antiguo complejo ceremonial, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2017, fue durante siglos uno de los centros religiosos y políticos más importantes de todo el Pacífico.
Hoy puedes recorrer libremente este conjunto de plataformas ceremoniales construidas con piedras volcánicas, situadas junto al mar y rodeadas de cocoteros. Aunque a primera vista puedan parecer simples estructuras de piedra, conocer su historia ayuda a comprender la enorme importancia espiritual que tuvieron. Hay paneles explicativos y, si quieres profundizar, también puedes contratar una visita con un guía local o acercarte a la oficina de información que hay justo al lado del parking.
Además, desde las inmediaciones del recinto, un poquito más adelante del aparcamiento principal, parte el sendero Te-Ara-Hiti-Ni’a, que asciende por la ladera y cuenta con varios puntos panorámicos desde los que contemplar el marae, la laguna y las montañas de Raiatea.
2. Belvédère de Faaroa y Crête de Macaranga
Uno de los mejores lugares para admirar los paisajes de origen volcánico, con montañacas verticales, valles verdes y bahías tranquilas, es el Belvédère de Faaroa, un mirador situado en la carretera que atraviesa el interior de la isla por su parte sur, con vistas preciosas del valle de Faaroa. Desde allí, parece estar dentro de un capítulo de Lost (pedazo de serie).
Desde el mismo aparcamiento parte el sendero que llega hasta la Crête de Macaranga. Se trata de una ruta de 1,3 km, que se adentra en un bosque tropical y asciende por las laderas de una antigua caldera volcánica. El punto más alto está a 250 metros de altitud y, durante el recorrido, se abren bonitas panorámicas del valle y las montañas que lo rodean.
Aunque es una caminata relativamente corta, tiene algunas pendientes chunguillas, con tramos de escaleras y cuerdas para ayudarte. Además, el terreno puede estar resbaladizo después de las lluvias, así que mejor llevar calzado adecuado, nada de chancletas.
3. Promenade des Gabbros
Siguiendo por la carretera que atraviesa el sur de Raiatea, la siguiente parada es la Promenade des Gabbros, un senderito fácil de apenas unos minutos, donde podrás observar unas formaciones rocosas bastante peculiares que, a nosotros, nos recordaron a enormes conchas petrificadas.
En realidad, se trata de gabros, rocas de origen volcánico que se formaron cuando el magma se enfrió lentamente bajo la superficie terrestre. Con el paso de millones de años, la erosión dejó al descubierto estas rocas, que presentan formas redondeadas y curiosas estructuras que permiten asomarse al pasado volcánico de Raiatea.
El paseo es muy cortito, de apenas 150 metros, y cuenta con escaleras y un par de plataformas desde las que contemplar las formaciones y disfrutar de las vistas de las montañas y la antigua caldera volcánica. Y, lo más probable, como siempre en Polinesia, será estar acompañado de gallos.
4. Jardín botánico de Raiatea
Ya cerca de la bahía de Faaroa encontramos el Jardín Botánico de Raiatea, un espacio natural apreciado por la riqueza y diversidad de su flora, con colecciones de plantas endémicas, árboles majestuosos y senderos sombreados que serpentean en mitad de una vegetación exuberante. También hay mesas donde montarse un picnic y recargar energías.
La entrada es gratuita y puedes recorrerlo por libre. Calcula entre 20 y 40 minutos para dar una vuelta sin prisas, aunque si te gusta la botánica, seguro que te entretienes algo más. Eso sí, no es enorme ni hay infinidad de especies, pero pasamos un rato entretenido.
Además, el jardín se encuentra junto al río Faaroa, donde se organizan excursiones en kayak para remontar su curso entre la vegetación. Hablaremos de esta actividad más adelante, porque es otro de los planes interesantes que hacer en Raiatea.
5. Pasar el día en el motu Ofetaro
Una de las particularidades de Raiatea es que apenas tiene playas de arena blanca en la isla principal. Pero que no cunda el pánico, porque a poca distancia de su costa hay varios motus (pequeños islotes de coral) donde disfrutar de esas aguas turquesas tan características de la Polinesia Francesa. Y por suerte, porque es un planazo que no puedes perderte en Raiatea.
Nosotros aprovechamos un día soleado para visitar el Motu Ofetaro, situado frente a Uturoa, y nos pareció una auténtica maravilla. Es un islote bastante amplio, con zonas de arena blanca, aguas cristalinas perfectas para darse un baño, rincones donde hacer snorkel y árboles y cocoteros que proporcionan sombra donde colocar la toalla y pasar unas cuantas horas sin tostarse al sol.
Ojo, no hay restaurantes, tiendas ni otros servicios en el motu, así que lleva suficiente agua, algo de comer, protección solar y tu equipo de snorkel. Nosotros recomendamos comprar algo para llevar en Uturoa antes de embarcar.
¿Cómo llegar al Motu Ofetaro? Desde el puerto de Uturoa, frente a la Pâtisserie Bon Apetahi, salen pequeñas embarcaciones que hacen el traslado hasta el islote en apenas 15 minutos. El precio es de 2.500 XPF por persona, ida y vuelta y van saliendo según se llenan. Para regresar, pasaban a recoger pasajeros cada 45 minutos.
Como alternativa, también está el Motu Iriru, otro islote público situado frente a la bahía de Faaroa, pero lo descartamos porque quedaba más alejado y habíamos leído que las corrientes son más fuertes en algunas zonas de baño. Si vas, nos cuentas 😉
6. Admirar la montaña de Pain de Sucre
Si hay algo que nos sorprendió de Raiatea fueron sus paisajes montañosos, con enormes paredes de roca cubiertas de vegetación que se levantan casi verticalmente. El mejor lugar para apreciar su espectacularidad es el punto que aparece en Google Maps como Pain de Sucre, en la carretera que recorre el sur de la isla.
Suponemos que su nombre hace referencia a su parecido con el famoso Pan de Azúcar de Río de Janeiro, aunque aquí, en lugar de una gran ciudad a sus pies, encontrarás un entorno tropical de lo más salvaje, con vacas pastando y gallos que cantan sea la hora que sea. La enorme mole rocosa se levanta sobre un paisaje verde y frondoso, creando una estampa que nos dejó con la boca abierta.
La vista se obtiene directamente desde la carretera, así que simplemente apunta el lugar concreto y haz una paradita fotográfica de unos minutos.
7. Perderse por Uturoa, la capital de Raiatea
Aunque no es una ciudad llena de monumentos ni demasiado agraciada, merece la pena dedicar un ratito a Uturoa, la capital de Raiatea y uno de los principales centros comerciales y administrativos de las Islas de Sotavento. De hecho, estamos hablando de la segunda ciudad más grande de Polinesia Francesa, tras Papeete, capital de Tahití. Su vida gira alrededor del puerto, donde encontrarás pequeñas tiendas, restaurantes, cafeterías, un mercado, algo de street art (hay, entre otros, mural de la flor Tiare Apetahi) y puestos de artesanía y souvenirs.
Puede parecer contradictorio, pero te recomendamos que la visites coincidiendo con un día de crucero, porque es cuando el ambiente es mucho más animado, con más puestecitos montados, músicos tocando el ukelele y bastante movimiento por las calles. Aprovecha para probar alguna especialidad de la Pâtisserie Bon Apetahi, en el puerto, la más popular de la isla.
Otro rincón curioso son las piscinas naturales de Uturoa, a las afueras, unas zonas de baño acondicionadas en el propio mar que los habitantes utilizan literalmente como una piscina municipal. De hecho, durante nuestra visita vimos cómo aquí daban clases de natación a los niños (con vistas a Bora Bora, nada mal, ¿eh?). Justo al lado hay una pequeña playa, aunque sinceramente no nos pareció demasiado atractiva.
Si buscas un lugar más agradable para darte un chapuzón, nosotros preferimos la playa pública situada junto al marae Taiununu, de la que hablaremos más adelante. Tampoco esperes la playa más paradisíaca de Polinesia Francesa, pero al menos el entorno es más bonito y tranquilo.
¿Sabías que en Raiatea se encuentra el único río navegable de toda la Polinesia Francesa? O esto es lo que vimos en internet, porque sí vimos barcos en otros riachuelos y canales, pero shhh, mejor que este «secreto» quede entre nosotros. Se trata del río Faaroa, que desemboca en la bahía del mismo nombre, en la costa este de la isla, y ofrece una de las actividades más originales que hacer en Raiatea: remontar sus aguas en kayak.
Durante el recorrido te adentrarás en un paisaje completamente diferente al de las típicas lagunas polinesias, navegando por aguas tranquilas, entre una vegetación tropical exuberante, árboles que se inclinan sobre el río, pajaritos volando y un entorno que parece sacado de una peli de Indiana Jones.
Hay excursiones guiadas en kayak y paddle surf que permiten explorar el tramo navegable del río y conocer algunas curiosidades sobre la naturaleza y la historia de este lugar. Es una actividad apta para personas sin demasiada experiencia, aunque las condiciones pueden variar según las lluvias y el caudal.
Nosotros no llegamos a hacer esta excursión, pero nos parece una opción muy interesante si quieres conocer el lado más verde y salvaje de Raiatea. Además, puedes combinarla con la visita al Jardín Botánico de Faaroa, situado en las inmediaciones, y aprovechar para recorrer esta parte de la isla en una misma jornada.
9. Hacer una excursión a Taha’a desde Raiatea
¿Sabías que Raiatea y Taha’a comparten la misma laguna? Las dos islas están rodeadas por un mismo arrecife de coral, así que una de las mejores excursiones que puedes hacer desde Raiatea es pasar un día descubriendo su vecina, conocida como la isla de la vainilla.
Hay diferentes tours en barco que permiten conocer algunos de sus lugares más interesantes, aunque normalmente todos hacen lo mismo: se visita una plantación de vainilla, una granja de perlas negras, una destilería, se hace snorkel en un jardín de coral y se come en un motu paradisíaco. Y te aseguramos que merece muchísimo la pena, sobre todo por el espectacular jardín de coral de Taha’a, donde disfrutamos del que fue, para nosotros, uno de los mejores snorkel de todo nuestro viaje por la Polinesia Francesa.
Hicimos el tour con Blue Lagoon (elegimos el Tour Vanilla), una excursión de día completo que nos encantó. Pagamos 13.000 XPF por persona (unos 109€) y, aunque se anunciaba como un tour de unas 6 horas, estuvimos prácticamente todo el día, de 8:00 a 16:00. Además de las paradas y actividades, nos gustó especialmente el barco, que tenía una red lateral donde tumbarse sobre el agua cuando las condiciones del mar lo permitían. ¡Una experiencia de 10!
Si tienes tiempo suficiente, alojarte alguna noche en Taha’a también es una buena opción para conocerla con más calma. Pero si tu itinerario por Polinesia Francesa es ajustado, creemos que hacer una excursión de día desde Raiatea es más que suficiente para disfrutar de algunos de sus mayores atractivos sin necesidad de cambiar de alojamiento.
Te contamos todos los detalles, las visitas que recomendamos y cómo organizar la excursión en nuestra guía de qué ver y hacer en Taha’a.
10. Disfrutar del atardecer en Fish & Blue
Si buscas un lugar especial para terminar el día en Raiatea (o una excusa para brindar con un rico cocktail), apunta este nombre: Fish & Blue. Este restaurante y bar situado junto a la laguna tiene, para nosotros, uno de los mejores rincones de la isla para disfrutar del atardecer. ¡Y vaya atardeceres!
Lo mejor es su ubicación, con una larga mesa compartida sobre un muelle de madera que se adentra en el agua y otras mesas en la zona de playa. Sentarse allí con una bebida, contemplando cómo el sol se esconde en el horizonte y el cielo va cambiando de color, es un planazo. Sacamos una foto preciosa con vistas a Bora Bora, pero luego, al ampliarla, vimos cómo a un hombre se le veía toda la raja del cucu… glamour y elegancia en gran abundancia, jaja.
Eso sí, no es precisamente un sitio barato: los cócteles rondaban los 2.000 XPF (unos 16€) durante nuestra visita. Pedimos piña colada y ron con vainilla y zumo de passion fruit y ambos estaban increíbles (y grandotes). Como detalle, nos sirvieron gratuitamente unos panecillos acompañados de rillettes de atún caseras que estaban buenísimas.
Nosotros solo fuimos a tomar algo, pero la comida tenía muy buena pinta y los camareros nos parecieron encantadores.
Nuestro consejo es que llegues con bastante antelación al atardecer, porque las mejores mesas se ocupan rápidamente. Y si puedes conseguir sitio en la playa, a orilla del mar, mejor que mejor. ¡Es uno de esos pequeños caprichos que merecen la pena durante un viaje por Polinesia!
11. Marae Taiununu e iglesia protestante de Tevaitoa
Otra parada que puedes hacer mientras recorres la costa de Raiatea es el marae Taiununu, un pequeño recinto ceremonial tradicional situado junto al mar. Aunque no tiene la importancia histórica ni las dimensiones del Marae Taputapuatea, es una oportunidad para conocer otro de estos espacios sagrados de la cultura polinesia.
Pero lo que más nos llamó la atención de esta zona fue la preciosa iglesia protestante que se encuentra junto al marae. Durante nuestro viaje vimos un montón de iglesias repartidas por las diferentes islas y, sinceramente, esta nos pareció una de las más bonitas y peculiares. ¡No te la pierdas!
Además, justo al lado hay una pequeña playa pública donde puedes darte un baño. No esperes una de esas playas paradisíacas de arena blanca que aparecen en las postales de la Polinesia, pero el entorno es agradable y nos pareció una opción bastante mejor que la pequeña playa situada junto a las piscinas naturales de Uturoa.
No es una visita a la que dedicar demasiado tiempo, pero sí una parada recomendable si estás dando la vuelta a Raiatea en coche, especialmente si te apetece refrescarte un rato.
12. Subir al Monte Temehani en busca de la flor imposible
¿Sabías que en Raiatea crece una flor que no se encuentra de forma natural en ningún otro lugar del planeta? Se llama Tiare Apetahi (Apetahia raiateensis) y es todo un símbolo de la isla. Esta delicada flor blanca, de cinco pétalos, crece exclusivamente en las mesetas del monte Temehani, a unos 500-800 metros de altitud. No la vas a poder ver en ningún jardín botánico, en ningún invernadero, en ningún otro rincón de la Tierra. Solo ahí. Todos los intentos de trasplantarla o cultivarla en otras partes de la isla o del archipiélago han fracasado.
Además de su rareza, la flor está rodeada de una bonita leyenda polinesia que relaciona su origen con una joven llamada Apetahi y, ¿adivinas? Correcto: un amor desafortunado. Por desgracia, se trata de una especie amenazada y protegida, así que está terminantemente prohibido arrancarla o recolectarla.
Para conocer su hábitat natural, hay que realizar una excursión de senderismo por el monte Temehani, atravesando paisajes de montaña y vegetación muy diferente a la de las zonas costeras. No es un paseo sencillo: las rutas pueden ser exigentes, el terreno suele estar húmedo y hay que ir acompañado de un guía local que conozca los caminos y las restricciones de acceso.
Nosotros no hicimos este tour, pero si te gusta el senderismo y buscas una experiencia diferente en Raiatea, puede ser una opción interesante.
13. Hacer la ruta de las Tres Cascadas
Si te gusta el senderismo, otra de las actividades que puedes hacer en Raiatea es la ruta de las Tres Cascadas (Les Trois Cascades), un recorrido que se adentra en el interior montañoso de la isla, atravesando un bosque tropical hasta llegar a tres bonitas cascadas escondidas entre la vegetación.
La ruta completa tiene unos 5,5 km (ida y vuelta), con aproximadamente 200 metros de desnivel positivo y una duración estimada de 4 horas. Aunque no es especialmente larga, tiene algunos tramos empinados, terreno irregular y zonas que pueden resultar muy resbaladizas, por lo que está considerada una excursión de dificultad mediana.
Si no tienes tanto tiempo o no te apetece hacer el recorrido entero, puedes acercarte únicamente a la primera cascada, donde hay una pequeña poza natural en la que es posible darse un baño.
Ten en cuenta que el sendero atraviesa terrenos privados y se recomienda realizar la excursión con un guía local, especialmente si quieres completar la ruta hasta las tres cascadas. También es importante evitarla después de lluvias intensas, especialmente por el estado de la ruta y no acabar embarrado de pies a cabeza. Nosotros no llegamos a hacer esta ruta, así que esta vez no tenemos foto, sorry.
Sea cual sea tu destino, no te la juegues y contrata el seguro de viaje IATI que mejor se adapte a tu plan, ¡con un 5% de descuento!
14. Vivir una celebración tradicional polinesia
Si tienes la suerte de que tu viaje a Raiatea coincida con alguna celebración tradicional, ¡no dejes pasar la oportunidad! Hay dos eventos que merecen la pena tener en el radar:
- Heiva i Raiatea: se celebra habitualmente durante el mes de julio y es una de las grandes fiestas culturales de la Polinesia Francesa. Durante varias jornadas se organizan espectáculos de danzas tradicionales, música, competiciones deportivas y actividades que permiten acercarse a las costumbres y tradiciones polinesias. Aunque el Heiva más famoso es el de Tahití, otras islas como Raiatea también tienen sus propias celebraciones.
- Hawaiki Nui Va’a: es una de las competiciones de piraguas tradicionales más importantes del Pacífico, en la que participan equipos de remeros que recorren las aguas de las Islas de Sotavento, pasando por Huahine, Raiatea, Taha’a y Bora Bora. Se celebra entre octubre y noviembre, y es todo un espectáculo de esfuerzo físico, tradición y ambiente festivo.
Otras cosas que hacer en Raiatea
Además de los lugares y experiencias que acabamos de recomendarte, hay otras actividades interesantes que puedes hacer en Raiatea, especialmente si tienes varios días disponibles. Aquí van unas ideas:
- Bucear en la laguna de Raiatea: sus arrecifes y pasos oceánicos ofrecen buenas oportunidades para descubrir los fondos marinos de la Polinesia Francesa, con jardines de coral, peces tropicales y posibilidades de avistar tiburones y rayas. Hay centros de buceo que organizan inmersiones para diferentes niveles.
- Hacer una excursión en 4×4: una alternativa para adentrarse en las zonas montañosas de la isla, conocer su vegetación y disfrutar de miradores a los que no siempre es posible llegar con un coche convencional.
- Practicar actividades acuáticas: Raiatea es un importante centro de navegación de la Polinesia Francesa, así que también encontrarás opciones para alquilar kayaks, hacer paddle surf o participar en excursiones de vela.
Como ves, planes que hacer en Raiatea no faltan, tanto si prefieres explorar sus montañas y valles como si eres más de disfrutar del mar. Y lo mejor es que, al ser una isla menos turística que Bora Bora o Moorea, muchas de estas experiencias se pueden disfrutar con bastante tranquilidad.
Mapa de los lugares que visitar en Raiatea
Para que puedas organizar mejor tu visita, te dejamos un mapa con todos los lugares que ver en Raiatea de los que hemos hablado en este artículo. Encontrarás los principales atractivos, miradores, playas, restaurantes y otras paradas recomendadas, para que puedas planificar tu recorrido por la isla y aprovechar el tiempo al máximo.
Consejos para viajar a Raiatea
Ahora que ya conoces los principales lugares que visitar en Raiatea, vamos con algunos consejos prácticos para organizar tu viaje: cuántos días dedicarle, cómo llegar, cómo moverte por la isla y nuestras recomendaciones de alojamiento y restaurantes. ¡Todo basado en nuestra experiencia!
✓ Cuántos días dedicar a Raiatea
Nosotros pasamos 4 noches en Raiatea, dedicando uno de los días a una excursión a Taha’a, y nos pareció una estancia ideal. Así que te recomendamos estar entre 3 y 4 días para recorrer la isla en coche, conocer sus principales atractivos y disfrutar de algún motu. Si tienes poco tiempo, con 2 días completos puedes visitar los imprescindibles, aunque tendrás que elegir entre algunas actividades.
✓ Cómo llegar a Raiatea
Puedes llegar a Raiatea en avión o en ferry. La isla cuenta con un aeropuerto que recibe vuelos domésticos desde Tahití y otras islas de la Polinesia Francesa. Si prefieres viajar por mar, la compañía Apetahi Express conecta Raiatea con otras islas de Sotavento, como Huahine, Taha’a y Bora Bora.
Nosotros llegamos en ferry utilizando el pase de islas de Apetahi Express, que permite realizar varios trayectos durante un periodo determinado y puede salir muy a cuenta si tienes previsto visitar varias islas. Te recomendamos comparar ambas opciones según tu itinerario.
✓ Dónde alojarse en Raiatea
En Raiatea encontrarás principalmente pensiones familiares, apartamentos y pequeños alojamientos turísticos, muchos de ellos rodeados de vegetación y con vistas a las montañas o la laguna. Nosotros pasamos las 4 noches en Rupe Rupe Lodge, un alojamiento cómodo, limpio y tranquilo donde estuvimos muy a gusto. ¡Hasta tuvimos la compañía de un gatito adorable! Si alquilas coche, la ubicación no es tan importante, ya que podrás recorrer la isla con facilidad.
✓ Cómo moverse por Raiatea
La mejor forma de moverse por Raiatea es alquilar un coche, ya que los principales atractivos están repartidos por la isla y el transporte público es muy limitado (por no decir casi inexistente). Nosotros alquilamos uno durante 4 días con All Riders y fue todo un acierto: nos permitió recorrer Raiatea a nuestro ritmo y detenernos donde nos apetecía. Las carreteras principales están asfaltadas y, en general, se conduce con tranquilidad.
✓ Dónde comer en Raiatea
Uno de los restaurantes que más nos gustó fue Chill & Grill, cerca de la playa, donde probamos un delicioso mahi mahi con salsa de pimienta y una tarta de queso buenísima, todo a precios bastante razonables. También recomendamos la pastelería Bon Apetahi, en Uturoa, y Fish & Blue, ideal para tomar algo al atardecer.
Si quieres ahorrar, encontrarás supermercados como U Express y Carrefour, donde comprar comida para preparar en tu alojamiento o llevarte de excursión. Nosotros descubrimos unas crepes frescas que vendían en paquetes de cinco por unos 350 XPF, perfectas para rellenar con algo salado (como rillette de atún o salmón) o dulce (la Nutella nunca falla) y preparar una comida rápida.
Así que, si te estás preguntando si merece la pena incluir Raiatea en tu ruta por Polinesia Francesa, ¡para nosotros, rotundamente sí! Llegamos a esta isla sin demasiadas expectativas, después de escuchar que era una de las islas menos interesantes de la Polinesia Francesa, y lo cierto es que nos sorprendió muchísimo.
Es verdad que no tiene las playas de Bora Bora ni la fama de Moorea, pero sus montañas escarpadas, valles cubiertos de vegetación, maraes y pequeños motus le dan una personalidad propia. Además, nos encantó poder recorrerla en coche, descubrir rincones prácticamente vacíos y conocer una Polinesia más tranquila y cotidiana.
¿La incluiríamos en un primer viaje a la Polinesia Francesa? Sí, siempre que tengas suficientes días. Y si puedes combinarla con una excursión a Taha’a, todavía mejor. Para nosotros fue una de las grandes sorpresas del viaje y una isla que recomendamos sin dudarlo.
¡Esperamos que esta guía para visitar Raiatea te ayude a disfrutarla tanto como nosotros! ¿Y tú? ¿Has estado? ¿Conoces más planes que hacer y sitios que ver en Raiatea?
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