Toulouse, la famosa «Ciudad Rosa» de Francia, es una escapada de 2 días perfecta. Atrapa con su luz, su energía y ese encanto despreocupado que solo se respira en el sur. Si ya tienes planeada una visita y buscas ideas de cosas que ver y hacer en Toulouse, vamos a contarte nuestro top 10 con los planes imprescindibles que no puedes perderte en la capital de Occitania.
Perderse por sus callejuelas de ladrillos rosados, disfrutar del ambientillo en una terraza a orillas del Garona o alucinar con su impresionante patrimonio son solo algunas de las cosas que te esperan en este rincón del sur de Francia. ¿Listo para descubrirlo?
10+1 imprescindibles que ver y hacer en Toulouse
Nuestra intención es que sepas exactamente cuáles son los lugares que no pueden faltar en tu viaje a Toulouse, así que hemos preparado una lista con el top 10. A continuación encontrarás un par de propuestas de excursiones interesantes en los alrededores. Y terminamos con unos cuantos planes que hacer en Toulouse si te queda algo de tiempo.
Pero antes de empezar, te dejamos 3 consejos rápidos para que organices tu visita de la mejor forma:
- Busca hotel en el centro de la ciudad: Toulouse se recorre fácilmente a pie, alojarte en el centro te permitirá aprovechar al máximo tu tiempo. Estos hoteles son buenas opciones: Hôtel Croix Baragnon, Hotel de Bordeaux o el Hôtel Innes.
- Apunta en el mapa estos 3 restaurantes, ideales para probar la cocina local: J’Go Toulouse, Oh la vache y Monsieur Georges.
- Recomendamos reservar con antelación tanto el free tour de los imprescindibles de Toulouse como la entrada a la Cité de l’Espace, ya que son las actividades más solicitadas.
Y ahora sí, vamos a sumergirnos en lo mejor que ver y hacer en Toulouse, toma nota para que no se te escape nada! Y ojo porque se vienen cosas guapas, no en vano esta es una de las ciudades más bonitas de Francia.
1. Vieux Toulouse, el casco histórico de Toulouse
Perderse por el casco histórico de Toulouse es como hacer un viaje en el tiempo. Fundada por los romanos como Tolosa, la ciudad vivió su momento de esplendor durante la Edad Media, cuando se convirtió en un destacado núcleo comercial. De aquella época han llegado a nuestros días impresionantes mansiones renacentistas levantadas por ricachones mercaderes, como el Hôtel d’Assézat, y otros monumentos realmente interesantes: iglesias, conventos, plazas y edificios gubernamentales. Te hablamos de los más importantes en los siguientes puntos…
Pero más allá de su historia, el Vieux Toulouse del presente se vive recorriendo sus callejuelas de ladrillo rosa, muchas de las cuales conservan nombres que recuerdan su pasado comercial, como la Rue des Filatiers (tejedores), la Rue des Changes (cambistas) o la Rue de la Bourse (bolsa). Empapándose del ambientillo animado de sus plazas. Y abriendo bien los ojos para no perderse rincones llenos de encanto. Y al caer la tarde, cuando se ilumina con la luz cálida de los últimos rayos de sol, la “Ciudad Rosa” regala una postal inolvidable.
2. Plaza del Capitolio
La Plaza del Capitolio es el epicentro del Vieux Toulouse y el punto de inicio de cualquier recorrido a pie por los imprescindibles de Toulouse, además del lugar de encuentro de los propios tolosanos. En el suelo, justo en su parte central, llamará tu atención una enorme Cruz Occitana de bronce, el símbolo de la región, alrededor de la cual se distribuyen algunos de los edificios más emblemáticos de la ciudad.
Sin duda el principal es el Capitolio, sede del Ayuntamiento de la ciudad. Su fachada neoclásica de ladrillo rosa y mármol, con columnas de estilo corintio es un ejemplo sobresaliente de la arquitectura del siglo XVIII. No te quedes solo con el exterior, si atraviesas sus puertas (entrada gratuita) podrás recorrer salones históricos, como el Salón de los Ilustres, que se utiliza para eventos oficiales y ceremonias. Y no olvidéis mirar hacia arriba: los techos están decorados con frescos que narran los episodios clave de la historia de Toulouse.
Al lado, formando parte del mismo conjunto, está el Teatro del Capitolio, otro de los grandes orgullos culturales de Toulouse. Exteriormente mantiene esa arquitectura clásica y aire aristocrático, y por dentro más de lo mismo, con las típicas lámparas de araña y butacones de terciopelo rojo que tanto gustan a los de alta alcurnia. Por desgracia, no se ofrecen visitas guiadas, así que echa un vistazo a su calendario de eventos.
Si tu visita coincide con la Navidad, prepárate porque la Plaza del Capitolio es el lugar donde montan el mejor mercadillo navideño de Toulouse. Un sitio lleno de luces, olor a canela y ambientazo.
3. Basílica de Saint-Sernin
Toma la Rue du Taur desde la Plaza del Capitolio para llegar a otro imprescindible que visitar en Toulouse: la Basílica de Saint-Sernin. Esta iglesia románica, construida en el siglo XI, es una de las más grandes e impresionantes de Europa en su estilo, y no es para menos. Con su enorme nave central, rodeada de columnas robustas y su famosa torre de 65 metros (es la torre medieval más alta de Francia), la basílica es un ejemplo del poder y la majestuosidad de la arquitectura medieval.
En la cripta de la Basílica se conservan las reliquias de Saint-Sernin (San Saturnino) y las de otros mártires cristianos, que atraen a los peregrinos desde hace siglos, especialmente a aquellos que recorren el Camino de Santiago. Pero, ¿quién era este San Saturnino? Fue uno de los primeros evangelizadores de Toulouse. Según la tradición, el Papa lo envió a predicar, y alrededor del 250 d.C. fue martirizado, arrastrado por caballos por negarse a renunciar a su fe.
4. Convento de los Jacobinos
El Convento de los Jacobinos es uno de esos lugares en Toulouse que te dejarán de piedra, ¿o de ladrillo? Si algo caracteriza a este enorme edificio, fundado en el año 1229 por la Orden de los Dominicos, es que está construido íntegramente en ladrillo rojo, y como ya sabemos, este es el material distintivo de la ciudad.
El interior de la iglesia es una auténtica locura, con una doble bóveda altísima de 22 metros y gigantescas vidrieras en los muros laterales por donde se cuela la luz del sol. En el centro se eleva una única hilera de columnas desde las que emergen nervios cruzándose en el techo, como si fueran las ramas de un árbol. De todas, destaca la que se ubica en el Altar Mayor, conocida como “La Palmera”, y es que verdaderamente parece un capricho de la naturaleza hecha de ladrillo.
Este diseño no es solo una obra de arte, sino también una brillante jugada arquitectónica. Permite que el peso se distribuya de tal manera que posibilita la construcción de techos más altos y estructuras más ligeras, algo muy avanzado para la época.
El conjunto se completa con un tranquilo y armonioso claustro rodeado de columnas esculpidas en mármol y que suele albergar exposiciones temporales. Y tienes un motivo extra para visitar el Convento de los Jacobinos: aquí descansan las reliquias de Santo Tomás de Aquino, uno de los teólogos más importantes de la Edad Media.
La entrada al convento es gratuita, pero si quieres visitar el claustro y sus exposiciones hay que pagar 5€. Ojo porque cierra los lunes.
5. Mercado Victor Hugo
¿Ganitas de llevarte algo a la boca? No se nos ocurre mejor lugar que este mercado cubierto, que lleva el nombre de uno de los escritores franceses por excelencia. Podrás pasear entre los numerosos puestos, donde se venden productos frescos locales, desde quesos curados y embutidos hasta vinos, fruta fresca y mariscos recién traídos del Atlántico. Sin olvidarnos de los dulces! Si tienes hambre de verdad, busca el famoso cassoulet, un guiso tradicional de carne (generalmente cerdo, salchichas y a veces cordero) con alubias blancas cocinadas lentamente en una cazuela.
Así que ya sabes, si te gusta comer (y a quién no, ¿verdad?), este mercado es un must. Eso sí, antes comprueba que esté abierto, no sea que te lleves la gran decepción del viaje. En teoría su horario es de 06:00 a 13:30 todos los días excepto los lunes .
6. Catedral de Saint-Étienne
Construida entre los siglos XIII y XVII, esta catedral no tiene la típica fachada simétrica que podrías esperar de otras grandes catedrales europeas, algo que le da un aspecto único y desordenado. Es como si hubiera sido construida uniendo piezas de otras iglesias, sin mantener ningún tipo de coherencia. Pero a nosotros nos parece que tiene su puntillo.
Entre sus elementos destaca exteriormente su torre cuadrada con apariencia de fortaleza, y su fachada irregular donde vemos un rosetón y una puerta principal bastante ornamentados. Ya en el interior resalta su claridad, gracias a los bonitos vitrales que permiten que la luz natural entre en el espacio, para transformar el ambiente en algo casi celestial, como si de repente te estuvieras preparando para una epifanía divina… O, quizás no has digerido bien el cassoulet XD.
Por último, no dejes de fijarte en el órgano. Construido originalmente en el siglo XVII y renovado posteriormente, es uno de los órganos históricos más importantes de Francia. Todavía realiza su función, así que si tienes la suerte de verlo en acción sentirás esa presencia imponente, como si toda la catedral cobrara vida cuando las notas empiezan a resonar.
7. Hôtel d’Assézat, para los amantes del arte
Ya hemos visto que no son pocos los edificios históricos que iremos encontrando en nuestro paso por Toulouse, pero creemos que este también debería ser de visita obligada. Su historia se remonta al siglo XVI cuando Pierre d’Assézat, un adinerado comerciante de añil (de donde se obtiene el tinte azul, muy apreciado en la fabricación de tejidos), quiso mostrar a todos sus paisanos su poder y riqueza.
Destaca su fachada (adivinaste, también de ladrillo rojo) que es un claro ejemplo de arquitectura renacentista del sur de Francia. Pero esta es única ya que sobresale un monumental portón construido en piedra, que parece la entrada a un castillo. El patio interior está rodeado por fachadas de varios niveles en diferentes estilos, algo que al parecer se debería valorar mucho entre la nobleza de la época. Y en una de sus esquinas se eleva una torre de ladrillo que sobresale en el perfil de la ciudad.
Desde el año 1995 este edificio alberga la Fundación Bemberg gracias a un coleccionista de arte argentino-alemán que donó su colección al museo, y que abarca pinturas, esculturas y objetos de arte desde el siglo XV hasta mediados del XX. La entrada cuesta 18€.
8. La Ciudad del Espacio (Cité de l’Espace)
Si alguna vez te has preguntado cómo es estar dentro de un cohete o qué se siente al navegar por el espacio exterior, sin tener que estudiar durante años, preocuparte por la gravedad o enfundarte en un incomodo traje espacial, este es el lugar perfecto para hacerlo. Además, es un plan genial que hacer con niños en Toulouse (y sin niños también, no vamos a negarlo).
La Cité de l’Espace en Toulouse es un museo dedicado al espacio y la exploración espacial. Cuenta con exposiciones sobre astronomía y misiones espaciales, además de albergar réplicas de naves espaciales o del módulo Mir. Cuenta también con simuladores de lanzamientos de cohetes y con un Planetario y cine IMAX en el que viajar por el universo sin moverte del sillón. Es un museo enorme y súper interesante, así que dedícale al menos medio día.
9. Jardín Japonés Pierre-Baudis, algo curioso que visitar en Toulouse
¿Un jardín japonés en el sur de Francia? Tal y como lo oyes. Este jardín está inspirado en los principios del diseño paisajístico japonés, donde se combinan elementos como el agua, las rocas, las plantas y los senderos para crear una atmósfera de calma y reflexión. Está lleno de pequeños lagos, puentes, y caminos rodeados de árboles de cerezo, bambú y otras especies típicas de Japón.
Si necesitas desconectar durante tu viaje a Toulouse es un refugio perfecto. Además es gratuito y abre todos los días.
10. Canal du Midi, Patrimonio de la Humanidad
Este histórico canal de 240 km, que conecta el río Garona con el Mediterráneo a través de hermosos paisajes del sur de Francia, es nada más y nada menos que Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Fue construido en el siglo XVII bajo la dirección del ingeniero Pierre-Paul Riquet y se trató de una de las obras de ingeniería más ambiciosas de su época. Permitió un comercio más fácil entre el Atlántico y el Mar Mediterráneo, evitando la peligrosa navegación por el estrecho de Gibraltar.
Lo interesante es que pasa por el norte de Toulouse y es uno de los sitios que merece la pena conocer. Hay varias opciones de hacerlo: dando un paseo a pie por las orillas, alquilando una bicicleta o incluso haciendo un paseo en barco para explorar el canal y sus alrededores. Elijas lo que elijas, disfrutarás de sus tranquilas aguas, a la sombra de los sauces y los plataneros que te acompañan.
Extra: excursiones desde Toulouse
¿Quieres aprovechar la visita a Toulouse para conocer más rincones del sur de Francia? Te proponemos dos planes ideales para una escapada de 1 día (e incluso medio día):
- Excursión Albi y Cordes-sur-Ciel, dos de los pueblos más lindos de Occitania.
- Excursión a Carcasona, el pueblo medieval más famoso de Francia, también Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco. Aquí te contamos todo lo que ver en Carcasona.
Más cosas que hacer en Toulouse
Si todavía tienes tiempo y energía para seguir explorando Toulouse, toma nota de estas últimas recomendaciones con lugares que visitar en la «Ciudad Rosa» de Francia:
- Pasea por Quai de la Daurade, a orillas del río Garona, para tener unas vistas excepcionales del Pont Neuf, del Pont Saint-Pierre, el Hôtel-Dieu y la cúpula de la Grave al fondo. ¡Mejor al atardecer!
- Aprovecha la cercanía para visitar la Basílica de Notre-Dame de la Daurade, famosa por albergar una Virgen Negra que según la tradición local, ayuda a las embarazadas.
- Solo tendrás que atravesar el río para disfrutar de un plan divertido: subir a la noria panorámica de Toulouse (Grande Roue). Con sus 50 metros de altura, ofrece vistas panorámicas excepcionales.
- Sigue en esta margen izquierda del Garona para recorrer el barrio de Saint – Cyprien (Saint-Cyp’). Durante años ha sido el patito feo pero que en los últimos tiempos está cobrando vida con su nuevo ambiente cosmopolita y modernillo.
- El Museo de Historia Natural de Toulouse es buena alternativa si buscas sitios que visitar en Toulouse si llueve o viajas con niños. Ojo porque no es cualquier cosa: entre sus más de 2,5 millones de piezas destacan fósiles prehistóricos, minerales, esqueletos e incluso momias.
- Otro museo que los peques (y no tan peques) van a disfrutar es el Museo Aeronáutico Aeroscopia. Trata sobre la historia de la aviación y ojo: ¡cuenta con más de 40 aviones, algunos legendarios!
- Al sur de la ciudad encontramos la Halle de la Machine, un espacio creativo y único dedicado a la ingeniería y el arte, donde se muestran gigantescas máquinas mecánicas. Es parte del proyecto de la compañía La Machine, famosa por sus espectáculos que fusionan teatro, arte y tecnología.
- El Jardin Royal es el parque público más antiguo de Toulouse, creado en el año 1754. Un pulmón verde (y atractivo) en el centro de Toulouse.
- ¿Tienes solo un día para conocer Toulouse? Una buena idea para sacarle el máximo partido es haciendo el tour en bus panorámico.
Así que ya lo ves, Toulouse es una ciudad que lo tiene todo: iglesias, puentes, placitas ¡y hasta elefantes mecánicos que caminan! ¿Has visitado la ciudad rosa de Francia? ¿Conoces más lugares que ver en Toulouse?
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