Burdeos no solo presume de ser la capital del vino en Francia (que ya es mucho decir), sino que además ofrece una combinación perfecta de patrimonio, modernidad y ambientillo del bueno. Y vino, sí, mucho vino. ¿Estás planeando una escapada a la capital de Aquitania? Toma nota porque a continuación te contamos cuál es, para nosotros, el top10+1 de los imprescindibles que ver y hacer en Burdeos, para que exprimas tu visita al máximo.
10+1 imprescindibles que ver y hacer en Burdeos
A lo largo del artículo te daremos un listado de lugares y planes que no deberían faltar en una visita a Burdeos de 2 días. Continuaremos recomendándote una de las excursiones más populares que se pueden hacer por los alrededores, y rematamos con otros planes que hacer en Burdeos si cuentas con más tiempo. Prepara el paladar, las piernas y la cámara: Burdeos tiene mucho que ver y aún más que saborear. ¡Vamos!
1. Casco histórico: Vieux Bordeaux
Si hay una forma de empezar bien tu visita a Burdeos, es callejeando por el Vieux Bordeaux. El casco antiguo es una maravilla, con callejuelas adoquinadas, fachadas del siglo XVIII, placitas llenas de terrazas y un ambiente que te transporta al pasado, solo que con mejor vino y menos riesgo de morir de peste. Como siempre, lo ideal sería descubrirlo con un free tour por lo mejor de Burdeos con un guía local, ¡en español!
No te pierdas la Place de la Bourse, con su famoso espejo de agua, la imponente Catedral de Saint-André, que lleva siglos impresionando a todos los que la visitan, o la Rue Saint-Catherine, una de las calles peatonales más largas de Europa. Y por supuesto, adéntrate en el Quartier Saint-Pierre, lleno de plazas encantadoras y bares donde la misión principal es encontrar una mesa libre antes que el resto de turistas. De todo ello te ampliamos info más abajo.
Nuestro consejo es que recorras el Vieux Bordeaux sin prisas, porque cada pasaje escondido puede llevarte a un mercado animado. O a una boulangerie donde el olor a croissants recién horneados te hará cuestionarte si realmente necesitas volver a casa. ¿Te ha entrado hambre, pero quieres algo más contundente? Ve a probar la mítica sopa de cebolla de Le Michel’s. De nada 🙂
¿Te estás preguntando dónde alojarte en Burdeos? Lo mejor es buscar un hotelito en Vieux Bordeaux, la zona con más encanto de la ciudad. Algunas opciones interesantes son: Hotel Des Grands Hommes, Hôtel Bordeaux Clémenceau o el Hotel Indigo Bordeaux Centre Chartrons. Todos con excelente relación calidad/precio.
2. Catedral de San Andrés y Torre Pey Berland
En pleno centro histórico de Burdeos se alza la imponente Catedral de San Andrés, una auténtica joya del gótico francés. Con imponentes muros de piedra, majestuosas torres puntiagudas que se alzan hacia el cielo, curiosas gárgolas que te vigilan desde lo alto y preciosas vidrieras, parece tener la intención de recordarte que en la Edad Media no se andaba con tonterías.
Uno de sus elementos más destacados es el Portail Royal, la puerta principal situada en la fachada norte, justo frente al ayuntamiento, decorada con un impresionante conjunto de esculturas del Juicio Final. Fue construido posteriormente a la boda del futuro rey Luis VII de Francia con Leonor de Aquitania en el año 1137, un evento que tuvo lugar aquí y que terminó influyendo en la historia de media Europa.
Justo al lado se levanta la Torre Pey Berland, construida en el siglo XV como campanario independiente. ¿Por qué separada? La razón es simple: al proyectarla se dieron cuenta de que las vibraciones de las campanas podían dañar la estructura principal de la catedral. Así que, en un acto de sensatez poco habitual en la época, decidieron levantar la torre a unos metros de distancia.
Hoy puedes subir sus 233 escalones y disfrutar de una de las mejores vistas de Burdeos: tejados ocres, el río Garona serpenteando a lo lejos y, si el cielo está despejado, hasta los viñedos que rodean la ciudad. Eso sí, la subida es estrecha y empinada, así que mejor hacerlo antes de desayunar un pain au chocolat y no después. Entrar a la catedral es gratis, pero subir al mirador tiene un coste de 9€.
3. Plaza de la Bolsa de Burdeos
La Place de la Bourse es la niña bonita de Burdeos, la que siempre sale bien en las fotos sin importar el ángulo ni la luz. Construida en el siglo XVIII como símbolo del poder comercial de Burdeos, la plaza está flanqueada por dos monumentales edificios simétricos de estilo clásico: el antiguo Palacio de la Bolsa (hoy sede de la Cámara de Comercio) y el Museo Nacional de Aduanas, cuya colección quizás atraiga a algún contable (¿hay alguno en la sala?).
Tendrás que atravesar el Quai de la Douane (ojo con el tranvía) para conseguir la foto más icónica de Burdeos. Hablamos del famoso Miroir d’eau, una especie de estanque cubierto por una delgada capa de agua (de apenas 2 centímetros) donde se refleja la plaza de manera casi perfecta. Ven tanto de día como de noche, cuando la iluminación hace que el reflejo sea todavía más mágico.
Y lo mejor de todo es que el Miroir d’eau está ideado para que las personas caminen sobre él de manera segura, así que nos parece uno de los planazos que hacer con niños en Burdeos (eso sí, lleva un cambio porque se pondrán perdidos).
4. Puerta de la Gran Campana (Grosse Cloche)
Seguimos con las mejores cosas que ver en Burdeos con otro de sus símbolos, este mucho más antiguo: la Grosse Cloche, o Puerta de la Gran Campana. Se trata de una imponente puerta medieval que parece sacada de un cuento de hadas, con sus dos torres coronadas por tejados puntiagudos y su enorme campana central. Aunque hoy en día es un rincón pintoresco y fotogénico, en su momento tuvo otros usos, algunos bastante menos encantadores.
Cuando se construyó, allá por el siglo XV, formaba parte de las murallas de la ciudad y servía como uno de los accesos principales. Si eres un poquito observador, seguro que te has fijado en el reloj y en su campana… Pues bien, esta torre también servía para marcar los acontecimientos importantes en Burdeos, como el comienzo de la vendimia. Y también cuenta con una historia oscura: su parte baja se utilizó como cárcel juvenil, donde se encerraba a los menores que cometían delitos.
Curiosidad: la campana, que pesa unas siete toneladas, suena en ocasiones especiales, como el 14 de julio, durante la Fiesta Nacional de Francia.
5. Puerta de Cailhau, la más bonita que ver en Burdeos
La anterior no es la única puerta que podrás ver en Burdeos; la Puerta de Cailhau, para nosotros, es la más bonita de todas. Construida a finales del siglo XV, en su época era la entrada principal a la Burdeos medieval que daba acceso desde el río Garona, un puerto clave en el comercio.
Lo que realmente sorprende es su peculiar arquitectura, y es que se asimila a un mini castillo, con una mezcla única de estilos gótico y renacentista, que ha impresionado a todo el que la cruza durante siglos. Mide 35 metros y, si te fijas, bajo sus características torres puntiagudas, verás un escudo real que adorna su fachada interior. Se colocó en el momento de su construcción para conmemorar la victoria de Carlos VIII en la batalla de Fornovo (1495), como símbolo de la lealtad de la ciudad a la monarquía.
Consejo: aunque desde la calle es impresionante, no te pierdas la vista panorámica desde la parte superior, donde se pueden ver tanto el río como el barrio medieval de Burdeos. Y si te interesa la historia, dentro hay un pequeño museo que explica el papel de la puerta a lo largo de los siglos. El acceso cuesta 7€.
6. Los Quais de Bordeaux y paseo por el río Garona
Los Quais son los muelles que bordean el río Garona y donde antiguamente se focalizaba el comercio marítimo, tan importante para el desarrollo de la ciudad. Hoy en día, lo que era una zona industrial y gris, se ha transformado en un paseo peatonal súper agradable, a través de edificios históricos rehabilitados, jardines, esculturas, artistas callejeros y bonitas vistas del río.
Otra manera de conocer la ciudad desde una perspectiva diferente es con un paseo en barco por el río Garona. A lo largo de 1 hora y media pasarás por algunos de los puntos más icónicos de Burdeos, mientras aprendes más de la historia de la ciudad con los comentarios. Es un plan entretenido, barato y, para nosotros, de las mejores actividades que hacer en Burdeos. Ojo, para los más sibaritas, también hay un crucero con degustación de vinos.
7. Pont de Pierre
El Puente de Piedra (Pont de Pierre) en Burdeos no es solo un puente, es EL puente. Construido entre 1819 y 1822, este puente conecta el elegante centro histórico de Burdeos con el barrio de La Bastide. A lo largo de su dilatada vida ha tenido que soportar casi de todo: el tráfico, el frío y la humedad, bombardeos de la Segunda Guerra Mundial… Y últimamente, la inevitable amenaza de los turistas, siempre listos con sus cámaras para capturar la vista perfecta de sus 17 arcos de piedra.
Lo ideal es venir aquí al atardecer, para ver cómo los últimos rayos de sol se reflejan en las aguas del Garona. Y si te quedas un ratito más, lo verás iluminado por completo.
8. Barrio de Chartrons
Al norte del Casco Histórico de Burdeos encontramos el barrio de Chartrons que, aunque a primera vista podría parecer tranquilote y aburrido, con sus calles adoquinadas y casas elegantes del siglo XVIII, pronto te darás cuenta de que tiene otra cara más animada. Históricamente, era el barrio que centralizaba el comercio del vino de Burdeos, pero la modernidad le llegó de golpe, y hoy, entre almacenes de bodegas, tiendas de antigüedades y edificios señoriales, se cuelan murales de street art, galerías de arte contemporáneo y cafés con encanto.
Algunos de los puntos más destacados de Chartrons son la Iglesia de Saint-Louis des Chartrons, con una impresionante fachada gótica, el curioso auditorio octogonal Halle des Chartrons, en esa misma plaza el Mercado de Chartrons donde se venden productos frescos y locales, o La Cité du Vin, de la que hablamos en el siguiente punto.
Pero el verdadero encanto de Chartrons está en perderse por sus callejuelas y pararse a tomar un vinito en una de las terrazas junto al río en los hermosos muelles de Chartrons. Si al final lo mejor es lo más sencillo.
9. Cité du Vin, de lo mejor que ver en Burdeos
Continuamos río arriba para llegar a este moderno museo de arquitectura futurista, que invita a conocer el vino desde sus raíces hasta su influencia mundial a través de sus exposiciones interactivas. Con proyecciones, aromas y, por supuesto, degustaciones, cada sala está diseñada para despertar todos tus sentidos. Y si pensabas que ya sabías todo sobre el vino, la cata sensorial te cambiará la forma en la que lo percibes.
Para rematar, no te puedes perder la terraza panorámica situada a 35 metros de altura, donde una copa de vino se convierte en la excusa perfecta para admirar Burdeos desde las alturas. El museo abre todos los días y la entrada, con el mirador y degustación, tiene un precio de 22€. Recuerda comprar la entrada a Cité du Vin con adelanto, ya que es de los lugares más visitados de Burdeos. Calcula unas 2 horas para la visita.
Y si el vino es lo tuyo, no puedes perderte un tour del vino en Burdeos con catas incluidas.
¿Merece la pena la Bordeaux CityPass? Este pase incluye la entrada a los principales puntos turísticos de Burdeos (Cité du Vin, Puerta de Cailhau, Torre Pey-Berland…) + acceso ilimitado a transporte público. Si tienes pensado entrar a todos estos lugares y usar el transporte urbano, si que sale a cuenta.
10. Darwin Eco-système
En la margen derecha del río Garona se extiende uno de esos espacios urbanos que han rediseñado por completo un rincón oscuro y decadente para convertirlo en un punto de encuentro alternativo lleno de colores. En este caso se trata del antiguo cuartel militar “Quartier Niel” transformado en un centro dedicado a la creatividad y la sostenibilidad.
Esta pequeña ciudad tecnológica innovadora acoge a más de 100 empresas y asociaciones, que llevan por bandera la economía circular y colaborativa. También es un lugar de ocio con restaurantes, tiendecitas y la celebración de innumerables eventos.
Se encuentra en el bohemio barrio La Bastide, para llegar, lo mejor es atravesar el río con un LE BATO, el servicio público de barcos y luego date una vuelta para conocer la cara de la Burdeos más moderna y comprometida.
Extra. Excursión a los viñedos de Saint-Émilion
Si puedes sacar un poquito de tiempo en tu viaje a Burdeos, es muy recomendable aprovechar para explorar sus alrededores. El motivo está claro: teniendo en cuenta que Burdeos es sinónimo de vino, no puede faltar una visita a los viñedos de Saint-Émilion. Se encuentra a tan solo unos 40 minutos de Burdeos y es un pequeño y pintoresco pueblo medieval rodeado de viñedos que producen algunos de los mejores vinos tintos del mundo.
Puedes llegar por libre en tren desde la estación de Gare Saint-Jean, la principal de la ciudad. O si quieres aprovechar el tiempo, mejor apúntate a esta excursión a Saint-Émilion de medio día que incluye tour a pie guiado en español por el centro histórico, visita a la iglesia monolítica y cata de 3 vinos en una bodega local.
Más cosas que hacer en Burdeos
¿Sigues teniendo más tiempo para explorar Burdeos? De lujo, porque la ciudad aún guarda unos cuantos ases en la manga. Aquí van un puñado de ideas extra:
- Museo de Aquitania: un planazo para los amantes de la historia, donde podrás conocer la rica herencia cultural y artística de la región, desde la prehistoria hasta la Edad Media.
- Para los que prefieren algo más fuerte que el vino, la Destilería artesanal Moon Harbour es el lugar ideal para descubrir el proceso de destilación de ginebra. ¡Y, por supuesto, probar una!
- Algo que hacer con niños en Burdeos (y que encantará también a los adultos frikis como nosotros) es ir a Les Bassins des Lumières. Se trata de un centro de arte digital ubicado en una antigua base de submarinos nazis construida durante la II GM y con apariencia de un gigantesco búnker inexpugnable. Obras de artistas como Van Gogh o Monet cobran vida, proyectadas sobre paredes, agua y suelos, creando una experiencia sensorial única. Mola mucho.
- Recorre las conocidas como Allées de Tourny, unas elegantes avenidas del siglo XVIII en el barrio de Quinconces rodeadas de edificios clásicos y paseos arbolados.
- En el centro de esas calles, concretamente en la Place de la Comédie, se encuentra el Gran Teatro de Burdeos que, con más de 3 siglos de historia, sigue maravillando con su preciosa fachada
- El Mercado de los Capuchinos (Marché des Capucins) es el mercado cubierto más grande y emblemático de Burdeos. Fue inaugurado en 1749 como un mercado de ganado y hoy alberga montones de puestos con productos frescos y zona gourmet
- El Musée d’art Contemporain de Bordeaux no solo gustará a los amantes del arte contemporáneo, sino también a los arquitectos frustrados. El edificio donde se ubica, un almacén histórico, es una pasada.
- La Basílica de San Miguel destaca la Torre Campanario anexa, conocida como «la aguja», que se eleva ni más ni menos que 114 metros.
- Y finalmente, en la Basílica de San Severino de Burdeos se puede visitar una necrópolis de época paleocristiana, que constituye uno de los cementerios cristianos más antiguos de la región.
Llegamos al final de nuestro listado con los 10+1 imprescindibles que ver y hacer en Burdeos. Esperamos haberte ayudado a organizar tu visita a esa ciudad francesa que es como el vino… ¡mejora con los años! ¿Conoces más cosas que ver y hacer en Burdeos?
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