10 MOTIVOS PARA VISITAR HOLANDA

Bañada por el Mar del Norte, cubierta de campos de flores, salpicada por molinos de viento, pueblos pintorescos y ciudades cosmopolitas. Holanda es así, bonita, ecofriendly, progresista y… pequeña. Porque más que país, Holanda bien podría considerarse como una gran ciudad.

Una ciudad rica en historia, cultura, naturaleza y diversión, un lugar de bicicletas, de colores, de locos por el queso y con vecinos amables, emprendedores y sonrientes. Si Holanda fuese una ciudad estaría llena de barrios, grandes y pequeños, todos y cada uno de ellos únicos y con personalidad propia: el barrio de Ámsterdam, vivo, extrovertido y con alma rebelde; el barrio de Rotterdam, cosmopolita, urbano y con su amor infinito por el mar; el barrio de La Haya, elegante e institucional; o el barrio de Maastricht, de alma romántica.

Y para cuando nos apetezca relajarnos, no nos olvidemos de las pequeñas joyas de “Holland-city”, como Zaanse Schans, donde podemos pasear al lado de molinos de viento; Volendam donde sentirnos los protagonistas de un cuento de otro tiempo; o Zandvoort, un lugar ideal para tomar el sol y pegarnos chapuzones en las aguas del norte. Lo mejor de visitar un país-ciudad es que las distancias son cortas y se pueden salvar en poco tiempo.

Viajar a Holanda es viajar a cada uno de sus rincones, lo que hace que el viaje sea completo, diferente, lleno de experiencias y barato, si consigues encontrar alguna oferta interesante de vuelos!

Si todavía no te has animado, vamos a darte 10 motivos para visitar Holanda.


1. ÁMSTERDAM

Ciudad de canales, bicicletas, fiestas y cultura, Ámsterdam no tarda en entrar en el corazón de quien la visita y es que este barrio, uy digo ciudad, holandesa es vibrante, colorida y tolerante como pocas. Puedes pasar las horas deambulando por sus calles, aventurándote en el controvertido Barrio Rojo o empapándote de arte en uno de sus muchos museos (el de Van Gogh es uno de los más bonitos que visitamos nunca). Puedes visitar sus mercadillos o hacer un picnic en uno de sus parques. Una cosa es segura, Ámsterdam conquista… eso sí, no te quedes allí quieto: sigue explorando lo que Holanda tiene para ofrecer.

2. MÁS ALLÁ DE ÁMSTERDAM: CIUDADES Y PUEBLOS DE HOLANDA

En realidad no son barrios, pero entre lo pequeño que es el país y la buena red de transporte, conocer muchas de las ciudades y pueblos holandeses en una sola visita es algo que se puede hacer sin problemas.

Si eres más urbanita te aconsejamos visitar Ámsterdam, Rotterdam y La Haya, si en cambio te atraen más los pueblos pequeños y llenos de encanto no puedes perderte una visita a Marken, con sus casas de madera negras y verdes, Alkmaar, para conocer su mercado del queso y Zaanse Shans, con sus maravillosos molinos.

Obvio que nuestra combinación favorita contempla una mezcla de ciudades y pueblos, aunque si lo que buscas es algo original, fuera de las rutas convencionales, te aconsejamos acercarte a la región del norte de Holanda: Frisia, solo hora y media de Ámsterdam. Ya te lo decimos: todo está cerca de todo en Holanda, ¡y es maravilloso!

3. CULTURA DEL PASADO… Y ACTUAL

Holanda históricamente ha sido cuna de movimientos artísticos e intelectuales con mucha importancia en el resto de Europa. Su arte es elegante, refinado, vanguardista y los grandes maestros del pasado son su mejor tarjeta de visita. Desde ‘La lechera’ o ‘La joven de la perla’ de Veerne hasta el ‘Campo de trigo con cuervos’, ‘Los girasoles’ o ‘El dormitorio de Arles’ de Van Gogh, sin olvidarnos de Rembrandt, el maestro de la luz, con alguna de sus obras maestras como ‘La ronda de noche’. Visitar los museos holandeses es garantía de belleza, calidad y disfrute.

Pero no solo de arte del pasado vive la cultura holandesa: las calles de este pequeño país están más vivas y vibrantes que nunca y es que Holanda es una tierra creativa, en constante evolución. La prueba más evidente está en el diseño holandés, famoso y apreciado en todo el mundo gracias a su simplicidad, elegancia y claridad. Pero no faltan nunca toques sorprendentes así que pasear por las galerías de arte (e incluso las tiendas de ropa y muebles) es algo divertido, inspirador y muy agradable… sobre todo si tienes alma hipster.

4. QUESO

¿Estás entre esos que comerían queso a todas horas del día? Si es así estás de enhorabuena: Holanda será tu paraíso. Desde los famosos Gouda y Edam hasta especialidades menos conocidas (pero igual de sabrosas) como el Maasdammer (similar al Emmental suizo), el Geitenkaas (queso de cabra), el Boerenkaas (un queso muy cremoso), el Azul de Delft (un queso azul suave) y un largo etcétera de quesos que se elaboran con especias y hierbas aromáticas.

No te pierdas algunos de los mercados de queso tradicionales del país, como el de Alkmaar, a 45 km de Ámsterdam, conocido como la ‘ciudad del queso’. Aquí, cada viernes de primavera/verano, podrás asistir al famoso mercado de quesos, toda una experiencia. En la Waagplein, la plaza donde se desarrolla este curioso mercadillo, se encuentra además el Museo Holandés del queso, donde podrás aprender más sobre la elaboración de uno de tus alimentos favoritos. Una visita original y glotona.

5. LAS FIESTAS

Holanda sabe divertirse, si quieres ser testigo del ambiente fiestero y alegre de esta tierra te recomendamos programar tu visita durante una de las principales celebraciones. El 30 de abril por ejemplo se celebra el día de la Reina, durante el cual los holandeses salen a las calles vestidos de naranja para rendir homenaje al apellido de la familia real… ¡Orange!

Otra fiesta preciosa es el Glow Festival de Eindhoven, en el que la ciudad se transforma en un inmenso lienzo. Los artistas solo tienen que seguir una regla: utilizar la luz. Así que cientos de edificios, parques, calles y plazas cobran vida gracias a luces y bombillas… absolutamente maravilloso. ¿Y qué decir del carnaval de Maastricht? Tres días llenos de música, disfraces y fiesta sin parar.

Otra celebración muy curiosa es la de Sinter Klaas que tiene cierta analogía con nuestro Papa Noel, pero que en su versión holandesa llega en barco ¡desde España! Si los peques han sido buenos, el 5 diciembre recibirán un gran regalo, si en cambio han sido traviesos… Sinter Klaas se los llevará a España como castigo.

6. FLORES

Rojos, naranjas, amarillos, blancos, morados, rosas… los campos de Holanda son los campos más coloridos y perfumados de toooodo el mundo. Son muchos los lugares donde disfrutar de este bello espectáculo de la naturaleza, aunque la zona de Bollenstreek es sin duda la más conocida y fascinante. Verte rodeado de miles de flores, será una de las experiencias más bonita de tu viaje.

Los bulbos de tulipanes, además, son los mejores souvenirs: cultivarlos será como tener un cachito de alma holandesa en el jardín de tu casa.

7. CICLOTURISMO

Si estás entre los apasionados del ciclismo te resultará sencillo encontrarte como pez en el agua: el país parece un enorme carril bici gracias al cual podrás descubrir todos sus atractivos pedaleando en libertad. Las bicicletas son todo un icono en Holanda: son el medio de transporte más ecológico, low cost y divertido, además te permiten ir a tu aire y parar donde y cuando quieras.

Pedalearás por campos de flores, costas salvajes, pueblos pequeños y tradicionales, bosques, molinos de viento y no tendrás problemas ni siquiera en disfrutar en bici de sus ciudades más grandes: Holanda se mueve sobre dos ruedas.

8. PERSONALIDAD

Los molinos de viento, los tulipanes, el queso gouda, la porcelana de Delft, los zocos de madera, los coffee shops de Ámsterdam… Holanda no es un país que deje indiferente a nadie, tiene personalidad ¡y mucha! ¿Y qué decir sobre los holandeses? Son un pueblo de mentalidad abierta, acostumbrada a buscar soluciones más que a lamentarse por los problemas, informales, acogedores, amantes de la naturaleza y sin tabúes: no por casualidad Holanda fue uno de los primeros países en derribar barreras religiosas, sexuales y raciales.

9. AGUA

Es imposible hablar de Holanda sin hablar del agua, su elemento más importante e intrínseco. Para empezar hay que decir que la denominación de “Países Bajos” se debe a se encuentran por debajo el nivel del mar… así que los holandeses tuvieron que ingeniárselas para poder sobrevivir. La solución fue crear un sistema de diques innovadores que contuvieran la fuerza del mar más allá de sus límites. El más famoso es, sin duda, el de Afsluitdijk que con sus 32 Km es una obra absolutamente alucinante.

¿Y cómo olvidarnos de los famosos canales holandeses? Navegar por ellos es toda una experiencias y si viajas en invierno puede que tengas la suerte de disfrutarlos de manera inusual… ¡practicar patinaje sobre su hielo!

También merece la pena una visita al salvaje y frío Mar del Norte, con unos atardeceres de ensueño.

10. GASTRONOMÍA

No podíamos acabar sin hablar sobre uno de los aspectos que más se disfrutan en cada viaje: la gastronomía. La cocina holandesa no es tan famosa como la italiana, la india o la peruana, lo cual no quiere decir que no merezca la pena ni que en un viaje a Holanda tengamos que refugiarnos en cadenas de fast food o restaurantes étnicos, ¡ni de coña! El queso no es el único orgullo culinario de los Países Bajos, la erwtensoep, una sopa de guisantes que se sirve con rebanadas de pan y cachitos de salchichas es una autentica delicia. Otros platos que hay que probar son los arenques crudos con cebolla, el  rijsttafel, de origen indonesio, que consiste en arroz acompañado por unos cuantos platos de carne, verdura y pescado especiados y el stamppot, un estofado de carne ahumada y verduras que está para chuparse los dedos.

Y de postre son imprescindibles los pannekoeken, unas crepes cubiertas por sirope de arce riquísimas. ¡Qué hambre!

¿Te han entrado ganas de visitar Holanda? Nosotros no vemos la hora de volver a este pequeño país (o gran ciudad).

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