CRÓNICA DE UN VIAJE A ROMA. SIII, OTRA VEZ

La noche anterior a un viaje para un mochilero es un poco como la noche anterior a Navidad para un niño, y el 5 de febrero no aguantábamos más: Roma nos esperaba! El 6 por la mañana dejamos nuestro coche (mmm tenemos que encontrarle un nombre) a bien recado en el Open Parking al lado del aeropuerto de Alicante y tras un vuelo de horita y media aterrizábamos en la capital del Belpaese.

Si quieres más información, visita nuestra GUÍA DE VIAJE A ROMA

Roma siempre es un acierto. Que sea una de nuestras ciudades favoritas es un hecho y que cada vez que volvemos nos enamora un poco más también. Claro que las pizzas ayudan mucho, pero más que nuestro estomago, el que nos hace volver una y otra vez es nuestro corazón. Perdonar el exceso de ñoñeria pero todavía tenemos resaca san valentinera. Ya se acabó, lo juramos.

Tres días en Roma

Pasamos 3 días en Roma y caminamos más allí que en el último mes!

– DÍA 1 –

La primera noche salimos a pasear por el centro: pasamos por el Coliseo, por los foros, por Via del Corso, por la Fontana di Trevi, el Panteón, Campo de’ Fiori y cómo no, paramos en uno de nuestros lugares favoritos del mundo: la heladería Giolitti. 2,50€ bien invertidos en un cono de avellana, chocolate y nata.

Todavía estoy picada con Rober por haber querido chocolate en lugar de pistacho. Los españoles sabéis mucho de pintxos, tapas y paella, pero jolií, aprender a escuchar a los italianos en cuanto a helado: el pistacho es un must. Además no podía faltar una cena con pizza (y tampoco faltó en los días siguientes), por favor que rico se come en Roma (no dejéis de probar los suplí, unas bolitas fritas de arroz con tomate y mozzarella, divinos).

Y ya que estamos en la parte ‘recomendaciones gastronómicas’ tenéis que probar el tiramisú de Pompi, toda una leyenda romana. Bien, ahora que hemos engordado 3 kilos al solo leer esto seguimos con nuestra crónica.

– DÍA 2 –

El segundo día romano lo aprovechamos para visitar los Museos Capitolinos, donde hay una bonita colección de obras clásicas y donde se conserva uno de los símbolos de la ciudad: la loba capitolina. Desde allí paseamos hasta el Castel Sant’Angelo, uno de los edificios más emblemáticos de la capital italiana y caminamos hasta el Vaticano donde comprobamos, una vez más, que San Pietro impresiona.

Pero sobre todo lo dedicamos a lo que más nos gusta en el mundo, más que sucar pan… no es otra cosa que callejear! Y caminando y caminando hicimos como unos 15 kilómentros!

– DÍA 3 –

Hubo algo que nos impresionó más que San Pietro: la cola que tuvimos que hacer el tercer día para entrar a la Basílica de San Pedro (y eso que teníamos entrada VIP para pasar sin hacer cola). La nuestra no estaba demasiado mal, tuvimos que esperar poco menos de una hora, pero la otra… puff: más larga que el campo de fútbol de Holly y Benji.

De repente vimos como un viejecito estaba a punto de desmayarse, por suerte la cosa quedó en un pequeño susto y en un gran milagro: en cuanto la poli le sacó de la cola y le hizo pasar, resucitó de golpe y entró casi dando un brinco a la basílica… thug life total. Misteriosamente, a partir de aquel momento, la gente comenzaba a sufrir desmayos y cojeras temporales que solo se curaban una vez rescatados por los seguratas. Milagro del señor!

Este sería el señor malito…

Cuando pudimos entrar flipamos con la cantidad de fieles (y no) que había: será el jubileo pero en el lado derecho de la basílica no cabía ni el pelo de una santísima gamba! Eso sí, la iglesia sigue siendo una maravilla.

Cambiamos los santos por los artistas y fuimos a visitar los Museos Vaticanos, increíblemente bonitos y llenos de sorpresas (la Capilla Sixtina se lleva el primer premio, pero nos flipó la galería de los mapas, impresionante… y que decir de las habitaciones de Raffaello, de los sarcófagos egipcios, de la escultura del Laocoonte y sus hijos o de la escalera helicoidal? La verdad es que los museos vaticanos son la hostia. Dicho con todo el respeto).

Bien. El alma estaba saciada de arte y belleza pero nuestras barrigas reclamaban atención, así que tuvimos, muy a nuestro pesar, que hacer una parada: adivinas? pizza!

Por la tarde nos esperaba una de nuestras paradas romanas favoritas: el Trastevere, un barrio vivo, colorido y lleno de rincones encantadores… Desde allí disfrutamos como enanos el paseo hasta Campo de´ Fiori, atravesando el Ponte Sisto, el más viejo de la ciudad.

Antes de volver a casa fuimos caminando hasta la Plaza de España, bonita como siempre pero rara: en estos momentos la están restaurando y su famosa escalera estaba completamente vallada (de todas formas, con el cansancio que llevábamos encima no íbamos a poder subir ni 3 escalones).

Llegamos a casa destrozados pero con ganitas de cumplir con la tradición de las quedadas blogueras-viajeras: en Roma conocimos a Carola y Marcelo, dos argentinos que escriben Periodistas Viajeros. Entre una pinta y otra aprendimos que los romanos quieren a los argentinos más que a los españoles y que es mejor no abrir la puerta de los baños de Roma, ¿eh Carola?! Jijiji.

¿Próxima parada? Atenas! Por fin meteremos nuestros pies en Grecia, por fin conoceremos una de las ciudades que más nos llaman la atención desde hace muuuuucho tiempo!

Info útil

– Parking Aeropuerto de Alicante: dejamos el coche en el Open Parking, al lado del aeropuerto. Un servicio excelente de transporte y recogida cuando llega tu vuelo. Los precios van desde 14€ el fin de semana a 28€ la semana.

– Donde dormir en Roma: lo hicimos en los Apartamentos Marco Aurelio 49.

– Que ver y hacer en Roma: tienes una muy buena lista en este artículo. Además si quieres puedes conseguir nuestra «Guía de Roma, para viajeros primerizos y reincidentes«.

– Donde comer barato en Roma: aquí tienes buenas opciones de restaurantes baratos en Roma. Una recomendación especial para comer en el Vaticano es la Pizzeria Vecchio Borgo, en Borgo Pio 27/a, un lugar de paso pero donde puedes sentarte y comerte una pizza artesanal por 5€.

– El mejor tiramisú: en el Pompi, en Via della Croce, 82. cerca de Plaza de España. El tiramisú cuesta 4€ y hay de diferentes sabores (de platano, de fresa, de pistacho…). Nosotros probamos el original y… de verdad está de muerte.

– El mejor helado: no sabemos si el mejor, pero uno de ellos lo encuentras en Giolitti, en Via degli Uffici del Vicario, 40, cerca del Panteón. El más barato cuesta 2,50€ con la nata incluida, y es más que suficiente. Prueba el de pistacho!

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5 comentarios en “CRÓNICA DE UN VIAJE A ROMA. SIII, OTRA VEZ”

  1. Eres ágil haciendo la cónica, amo entrañablemente a Roma, tal vez por que la viví durante dos intensos años, y a pesar de haber vuelto el año pasado, volvi a pasear de tu mano como si estuviera allí. Hay mucho más Roma para ver y disfrutar pero para la mirada de un viajero de no muchos días está muy bien

  2. Excelente crónica. Muy descriptiva y con ese toque de humor, siempre presente en estas andanzas. Felicitaciones y Gracias por compartir. Hasta la próxima!

  3. Qué bueno conocerlos chicos! Fue un placer! Qué buena noche que tuvimos! Cortita pero rendidora…y sí…hay que ser local para saber qué zonas frecuentar. Yo no tengo la culpa que a los muchachos les guste estar tanto tiempo en el baño! je

  4. Hicisteis bien en caminar, Roma es para recorrer a pie porque giras una esquina y te encuentras cosas tan impresionantes como la Fontana, asi…casi sin querer! Y bueno, la comida en fin, yo creo que engordé más de 3kg…

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